Sanaa y Naciones Unidas (PL).- Al menos dos personas murieron y otras 25 resultaron heridas hoy por agresiones con disparos, piedras, sables y dagas durante las protestas contra el gobierno de Ali Abdulah Saleh, contestadas por policías y partidarios del presidente. Por otro lado, el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon rechazó el uso de la violencia en Bahrain y llamó a la contención en ese estado árabe, también escenario de fuertes protestas antigubernamentales.

Fuentes opositoras aseguraron que un joven de 21 años y otra persona de más edad perdieron la vida por disparos de efectivos antimotines que reprimieron una manifestación en la ciudad portuaria de Adén, en el sur de Yemen, donde fueron violentos los enfrentamientos callejeros.

La policía y sectores afines al mandatario intentaron impedir una marcha de unos 500 adversarios que prendieron fuego a un edificio gubernamental y a varios automóviles cuando eran atacados con gases lacrimógenos y disparos de advertencia al aire.

Asimismo, la ciudad meridional y esta capital registraron trifulcas en las calles entre opositores y grupos progubernamentales que emplearon dagas, sables y piedras para frustrar otra concentración en el campus de la Universidad de Sanaa.

Testigos relataron que unos dos mil protestantes, en su mayoría estudiantes universitarios, pretendían salir del recinto universitario para exigir la renuncia de Saleh y de todo el Ejecutivo cuando fueron agredidos por miembros del gobernante Congreso General del Pueblo.

En el sexto día consecutivo de disturbios contra el gobierno, fuentes médicas y socorristas también confirmaron que por lo menos 25 personas necesitaron ser atendidas a causa de las lesiones.

De acuerdo con varios alumnos, las primeras demandas se referían a mejorar el currículo de estudios, destituir al decano de la universidad y que las fuerzas de seguridad se mantuvieran fuera del campus, pero luego se unieron exigencias políticas y antigubernamentales.

Los manifestantes afirmaron en consignas y carteles que “el pueblo quiere la caída del régimen”, “Oh Ali (hijo de Saleh), tu régimen no es bueno” y “nuestras protestas son pacíficas y no tenemos armas”.

Entretanto, los leales al jefe de Estado defendieron su gestión de 32 años al frente del país y amenazaron con nuevas represalias para silenciar a quienes tildan de traidores. Saleh lanzó hace semanas una oferta de diálogo con la oposición y prometió que no se postulará a un próximo mandato cuando expire el actual, en 2013, ni tampoco impulsará la candidatura de su hijo a la primera magistratura de este país, el más pobre del mundo árabe.

Los reportes desde Bahrain son preocupantes, dijo a los periodistas el máximo responsable de la ONU al repudiar los ataques contra manifestantes y advertir a las autoridades sobre su obligación de respetar los derechos humanos.

Al referirse a la serie de demostraciones registradas en las últimas semanas en varios países de esa región, Ban insistió en que a partir de ahora la dirigencia y los ciudadanos tienen la responsabilidad de trabajar en conjunto. Precisó que “cada país es único y cada situación es diferente, pero existen desafíos comunes e importantes principios que sostener en el área”.

La situación reclama valientes reformas, no represión, agregó al señalar que el desarrollo sostenible puede avanzar donde los pueblos tienen poder, los gobiernos son receptivos y el crecimiento es inclusivo.

Ban Ki-moon admitió la existencia de países que han iniciado transiciones o prometido reformas y consideró crucial que esas transformaciones sean ejecutadas con transparencia y a través del diálogo y la participación de los partidos políticos y la sociedad civil.

Sobre la situación en Egipto, saludó los compromisos anunciados por las autoridades para celebrar elecciones y avanzar en la transición hacia un régimen civil y democrático. La Junta Militar de Egipto afirmó hoy que no pretende nominar ningún candidato para las elecciones presidenciales en reemplazo del depuesto Hosni Mubarak, un anuncio tranquilizador cuando el país acogerá mañana el “día de la victoria”.

Voceros del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), instancia a la que Mubarak cedió el poder el 11 de febrero forzado por 18 días de protestas, aseguraron que “no habrá candidato presidencial procedente de las filas militares en las próximas elecciones”.

El pronunciamiento del CSFA disipa, al menos de momento, dudas sobre un posible continuismo político en Egipto, dado que el Ejército y sus principales jefes son considerados de la vieja guardia afín al ahora derrocado mandatario. Fuentes castrenses explicaron que el Ejército no puede postular a un miembro de sus filas a la primera magistratura porque para ello tendría primero que renunciar de las funciones de Gobernante interino del país.

Los distintos estratos sociales y movimientos políticos, por su lado, se preparan para protagonizar mañana una movilización de varios millones de personas en el definido como “día de la victoria” y celebrar la primera semana del país sin Mubarak en tres décadas. Dicha marcha tendrá lugar en varias ciudades y coincidirá con protestas y huelgas de colectivos laborales.

En Nairobi, tres muertos fue el resultado de una manifestación a favor del gobierno en Mogadiscio, la capital de Somalia, informaron el 15 de febrero medios de prensa que citaron a testigos de la demostración.

Según las versiones de los medios, un grupo de militares disparó contra centenares de personas, la mayoría mujeres, que se congregaron cerca del Palacio Presidencial para protestar contra las acciones del grupo Al Chabaab. Los testimonios no aclararon por qué los efectivos castrenses balearon a la multitud.

En Mogadiscio impera el caos, y la víspera siete personas murieron allí en enfrentamientos entre manifestantes favorables al gobierno y extremistas de confesión islámica. A pesar de los esfuerzos, el ejército y sus aliados no logran imponer el control en la ciudad, también escenario de acciones armadas de grupos disidentes y delincuentes.