Un filósofo escribió: “No llega un tonel de azúcar a Francia sin manchas de sangre. Ante la miseria de estos esclavos, toda persona con sentimientos debería renunciar a estas mercancías y rehusar al placer que proporciona algo que sólo se puede comprar con las lágrimas y muertes de criaturas desgraciadas.” (Claude Adrien Helvetius) (1). Hoy en día podríamos citar a la sangre y sudor de indígenas guaranís u originarios de tierras altas, venidos para sufrir la súper – explotación en condiciones durísimas, de la zafra de caña. Indígenas que pasan a ser obreros agrícolas de temporada, con una de las condiciones laborales más paupérrimas conocidas y denunciadas en nuestro medio.

El actual gobierno dirigido por el M.A.S – I.P.S.P., acostumbra engalanar sus discursos con el asunto de la “descolonización”. Sospechamos que en el caso de la “Descolonización Alimentaria” bien podría estarlo logrando en alguna medida, gracias a los resultados de su administración del abastecimiento interno de algunas mercancías de la canasta familiar. Unos de los productos que acompaña la “Colonización Alimentaria” que ha vivido y vive este país, es el AZUCAR. Su escasez es una buena noticia para nuestros cansados organismos. ¿Por qué? Vivimos bajo los efectos del azúcar, con los niveles de glucosa por encima de lo regular, en un desequilibrio permanente, que deriva y viene asociado a una variedad de enfermedades.

Son varios los aspectos del azúcar que pueden considerarse para fundamentar las anteriores afirmaciones. Historia, salud, adicción, fabricación, entre otros asuntos. Con todos ellos, llegamos prácticamente a la conclusión de que bien le valdría a este país, sufrir la escasez en una variedad más amplia de productos. En particular, las mercancías nocivas para la salud del pueblo, al que se dice defender y gobernar. Productos que representan una amenaza a la salud pública, y por lo tanto son otro factor que afecta la Seguridad Nacional y para lo cual hay pocas políticas de Defensa. Ojalá escaseé el maíz transgénico y la torta de soya hiper-fumigada de mortíferos agro-tóxicos, para que no lleguen de alimento a los pollos llenos de hormonas y antibióticos y finalmente todo ello mezclado en nuestro almuerzo diario, y por último, endulzado el refresco con el duce veneno del azúcar blanca, refinada y cristalizada.

Historia

Se atribuye a los persas el desarrollo de la técnica que solidificó y refinó el jugo de la caña, conservándolo sin fermentación, lo que permitía su transporte e intercambio (Poco después del año 600 D.C.) En esa época, un poco de la llamada sal India o miel sin abejas era considerado como un curioso y preciado producto. Se cuenta que: “Durante la época de Nerón un escritor le puso el nombre de saccharum. Dioscorides hace referencia a «una especie de miel sólida llamada saccharum, que se encuentra en las cañas en la India y en la Arabia; tiene la consistencia de la sal y es crujiente». El nombre en latín medieval para un trozo de esa preciosa sustancia fue substituido más tarde en occidente por el de azúcar. La palabra original en sánscrito continuó siempre relacionada con sal de India, sobreviviendo su transición a través de las lenguas del imperio árabe y de las lenguas latinas. De hecho el sánscrito khanda se convirtió en la palabra candy (caramelo) en el idioma inglés.” Así también, se dice que un grupo de cristianos pasaron cerca de Jericó, por un lugar conocido como A-Sukkar, donde la miel sin abejas, era abundante y de allí su nombre. (2)

Hay quien afirma que ningún otro producto ha influenciado tanto la historia del mundo occidental como el azúcar: “… En su libro “Sugar Blue” (William Dufty) presenta un extracto de una carta enviada en 1306 al Papa Clemente V, en donde se le insta a seguir una estrategia para vencer a los árabes con ayuda del dulce: “En el país del sultán el azúcar crece en grandes cantidades y de éste los sultanes obtienen grandes ingresos e impuestos. Si los cristianos pudiesen hacerse con esas tierras, se haría mucho daño al sultán y al mismo tiempo el Cristianismo estaría totalmente abastecido desde Chipre…”. Sabido es el tráfico de esclavos negros para las plantaciones de caña y las ganancias generadas por los estados imperialistas de la época.: “… En 1444 los portugueses llevan 235 esclavos negros de Lagos a Sevilla, donde se venden como esclavos. Diez años más tarde el Papa bendice el tráfico de esclavos y a partir de entonces, éstos se utilizan para hacer crecer las plantaciones de caña de azúcar en Madeira y las Islas Canarias… Para 1560, Carlos V estrena los esplendorosos palacios de Madrid y Toledo construidos con los impuestos del comercio del azúcar. Por esas fechas, la corona británica comienza a hacerse del monopolio instalando capataces en las islas que ha conquistado en el Caribe y encargándose del tráfico de esclavos hacia ellas para cultivar caña de azúcar. Tal es el caso de la actual Jamaica….Con el jugo fermentado de la caña de azúcar en crudo, los esclavos inventan el ron, que los británicos no vacilan en comercializar para obtener más esclavos. También lo introducen a sus colonias norteamericanas, donde suelen darlo a los indios a cambio de preciadas pieles que luego venden en Europa. Hacia el año 1660 el comercio de azúcar y ron se ha vuelto tan provechosos que los ingleses están dispuestos a emprender la guerra para mantener su control….”. (3)

A partir del S. XVIII y de manera continua y acelerada viene aumentando la producción del azúcar. Hacia el 1800: “… la producción anual mundial se situaba en menos de 250,000 toneladas, cifra que se elevó hasta alcanzar 10 millones de toneladas en 1900. A fin de siglo la producción se calcula en 92 millones. El consumo por persona y año ha ido aumentando…” (4). Es a partir de la industrialización del azúcar refinado, este insumo no tenía ninguna trascendencia en la mesa familiar: “… La difusión del azúcar refinado como alimento no llegó hasta el siglo XIX, cuando se construyeron fábricas para obtenerlo a partir de la remolacha. Una cuarta parte del azúcar refinado se emplea en la cocina doméstica, y tres cuartas partes en la industria…”. (5)

Por su parte, una nota de prensa informa: “… Los precios de la carne, azúcar, cereales, lácteos y otros productos básicos llegaron a su nivel máximo en diciembre de 2010, sobrepasando las cotas récord de 2008…. Entre 2003 y principios de 2008 se registró un pronunciado y sostenido aumento de precios de una amplia gama de productos básicos, considerado como uno de los de mayor alcance y duración de la historia… La escalada inflacionaria comenzó en agosto y rompió récords en diciembre como consecuencia de de los desastres climáticos y también de la febril especulación financiera. Impulsaron semejante alza el déficit resultante de la merma de las zafras enBrasil, Australia, Rusia, India, China y otros productores agrícolas afectados por inundaciones, sequías e incendios extremos; la debilidad del dólar, y la alta cotización del petróleo…. El azúcar muestra una tendencia alcista en los últimos tres años, y sus precios se duplicaron en la primera década del siglo. En enero de 2011, el azúcar crudo promedia a 31,15 centavos de dólar la libra en Nueva York, tres centavos más que el año anterior… La FAO alertó que los precios mundiales del arroz, el trigo, el azúcar, la cebada y la carne seguirán altos o registrarán significativos aumentos en 2011, quizás replicando las marcas de 2007 y 2008. La organización dice que es muy posible que los precios suban mucho más si el clima seco en Argentina se convierte en sequía, y si comienzan los problemas con la cosecha de trigo por las heladas en el hemisferio norte…. Muchos bancos centrales del mundo endurecen sus políticas monetarias y algunos gobiernos se ven obligados a aumentar los precios del petróleo y sus derivados, y de las tarifas de servicios básicos. El encarecimiento de los combustibles repercutirá directamente en el precio de los alimentos, socavará los avances logrados en la última década en la lucha contra el hambre y la inseguridad alimentaria, y agravará los conflictos sociales en 2011, advirtió el director general de la FAO Jacques Diouf…”. (6)

Fabricación

La producción del azúcar de jugo de caña a través de procesos químicos elimina el 90% de dicha planta, toda su fibra y proteínas. En el Ingenio Azucarero: “… Una vez extraído el jugo de la caña en un trapiche y descartada la fibra vegetal (bagazo), se lo cuela, se lo clarifica con anhídrido sulfuroso y cal, se lo lleva a 100°C y se lo filtra agregándole tierra de infusorios y ácido fosfórico, descartándose los residuos sólidos (cachaza). El jugo resultante se concentra, obteniéndose un jugo espeso (melado). Este melado se evapora nuevamente al vacío y se cristaliza la sacarosa, separándosela de la miel residual. Los cristales obtenidos se blanquean con azul de ultramar a fin de eliminar la coloración amarillenta de los residuos de miel intercristalina o de sales de hierro. Esta es llamada azúcar de 1° y tiene un 99% de pureza en sacarosa. La miel resultante (llamada de 1°) se somete a una nueva cocción, obteniéndose azúcar de 2° (con una pureza del 97%) y miel de 2°. Esta última se vuelve a cocinar resultando azúcar de 3° (con un 94% de sacarosa) y miel final o melaza…”. (7)

Salud

Bien, son varios los aspectos positivos para la salud pública, que traería una larga, drástica y obligada reducción de consumo del azúcar. Brevemente podemos citar los siguientes: menor propensión al cáncer y la diabetes en adultos, o menor hiperactividad y falta de atención en niños. Dice un autor al respecto que: “…El azúcar blanco o azúcar refinada, es unos de los alimentos que produce alta acidez en nuestra sangre… por eso somos proclive a muchas enfermedades, desequilibrando principalmente el hígado, páncreas y riñones, ansiedad, reduce la presencia del complejo de vitaminas B; generando alergias, artritis, cáncer de pecho, problemas menstruales, diabetes juvenil, fatiga y problemas en el sistema nervioso…” Por otro lado, es sabido que existen alimentos que fomentan el cáncer, entre ellos los aceites vegetales, el alcohol, los alimentos procesados, el azúcar refinado, cafeína, carnes rojas, harina blanca, transgénicos, entre otros productos…. Ya son varios los especialistas que atribuyen al azúcar los índices cada vez más elevados de niños hiperactivos, la inhabilidad para aprender y diversas alergias…. En personas sanas, se relaciona también con el aumento de peso ya que el azúcar es un carbohidrato y el exceso de los mismos se convierte en grasa. Se ha encontrado también que al consumir azúcar el cuerpo elimina el calcio en mayor cantidad, de tal manera que el organismo se ve forzado a sustraerlo de los huesos y los tejidos que son las únicas partes en donde lo almacena el cuerpo. El desgaste de calcio en huesos causa que se vuelvan porosos y frágiles, lo cual finalmente conduce a la osteoporosis…. también atrofia el rendimiento de las glándulas, causando poca secreción de hormonas o alterando la composición química de las mismas, puesto que se ha podido comprobar que el azúcar afecta la correlación de minerales en el organismo…” (8). Además de todo lo mencionado recientemente se vincula al consumo de azúcar con problemas en el sistema inmunológico: “… Una de las substancias aparentemente inofensivas y sin embargo una de las que mayores problemas crea al atacar nuestro sistema inmunológico es el azúcar. Los macrófagos quedan atorados en el azúcar y se imposibilita su acción. La misión de los macrófagos consiste en destruir, bloquear y activar la inmunidad cuando detectan la presencia de una toxina, un virus o una bacteria… Cada vez que ingerimos azúcar, aunque sea tan poco como dos cucharadas, las proporciones de minerales entran en desbalance. Este desbalance a su vez, en personas ya enfermas, puede durar horas y a veces ya no se recuperan. Cuando los minerales del cuerpo están en desbalance día tras día, año tras año, posiblemente por generaciones, la habilidad del cuerpo para volver a su homeostasis está agotada. El cuerpo ya no puede volver a su armonía o balance… Resulta pues increíble que las autoridades del Departamento de Salud Pública de diferentes Naciones sigan manteniendo al público en la total ignorancia…”. (9)

Metabolismo

Dado que la Glucosa (el azúcar refinada es una combinación glucosa y fructuosa) es una suerte de combustible para nuestros organismos, debemos de tener una determinada cantidad permanentemente en el cuerpo: “… La concentración de la glucosa dentro de la corriente sanguínea… es de un promedio de cien miligramos de glucosa por cada cien mililitros de sangre, lo cual viene a ser, aproximadamente, un gramo de azúcar por cada litro. Si la concentración del azúcar en la sangre sube de este nivel, el páncreas empieza a liberar una sustancia química llamada insulina, para neutralizar la glucosa y bajar su nivel en la sangre. Si la concentración de glucosa en la sangre baja mucho el hígado, donde hay glucosa almacenada, libera este azúcar en forma de una sustancia llamada glucógeno….” Ahora bien, con una taza dulce de café y una par de chocolates: “… Acaba de congestionar su organismo con casi cien gramos de azúcar pura y la glucosa de su sangre de repente sube hasta ciento ochenta miligramos por ciento. Se ha ocasionado usted mismo una “diabetes temporal”, o expresado con más delicadeza una hiperglucemia. Usted se siente débil, cansado y totalmente carente de energía. Si tiene suerte, su páncreas empezará desesperadamente a producir insulina, para contrarrestar la sobredosis de azúcar y, en una hora, más o menos, se empezará a sentir mejor… Además, la cantidad exagerada de insulina secretada por el páncreas ocasiona que usted empiece a sentir un hambre increíble…” (10). Una vez ingerido el azúcar se transforma completamente en energía: “… sin dejar siquiera trazas de residuos: nada de proteínas, grasas, almidones, vitaminas, ni minerales. Es decir que aporta calorías vacías. Como otras sustancias químicas puras, la sacarosa excita el organismo con su carga energética inmediata, pero lo enerva y lo debilita, haciendo trabajar en vacío todo el aparato metabólico. Pero lo más grave es que para su metabolización el organismo debe emplear reservas orgánicas de vitaminas, aminoácidos y minerales, empobreciéndose. Las investigaciones (escasamente difundidas por cierto) indican que no solo el abuso, sino el simple uso de la sacarosa pura, predispone el organismo a las modernas enfermedades de la civilización….”. (11)

Disforia

En términos algo simples, podemos decir que el combustible del cerebro es la glucosa, cuya ausencia pude provocar graves alteraciones en el metabolismo. El hambre de glucosa es propia de nuestros cuerpos y el azúcar refinado no requiere mucha digestión para llegar a nuestro sistema nervioso. En este sentido, leemos que: “la elevación en los niveles normales de glucosa ocasionada por su ingestión, se experimenta como una leve euforia. Las consecuencias del regreso a los niveles normales, es decir, la baja de glucosa, se halla en relación directa con la cantidad de azúcar consumida. Si ésta fue baja, la sensación es de una leve disforia. Entre mayor haya sido la cantidad, la baja estará más cercana a experimentarse como una sensación depresiva…” (12). Sobre el consumo constante de este psicoactivo, una autora expresa que: “… Estamos inquietos, cansados; necesitamos hacer un esfuerzo para movernos o incluso pensar. Hasta que se eleva de nuevo el nivel de glucosa… Podemos estar irritables, hechos un manojo de nervios, alterados. La gravedad de la crisis doble depende de la sobredosis de glucosa. Si continuamos tomando azúcar, una nueva crisis doble empieza siempre antes de terminarse la anterior. Las crisis acumulativas al final del día pueden ser enloquecedoras. Tras varios años con días así, el resultado final son glándulas adrenales enfermas, agotadas no por exceso de trabajo, sino por un ajetreo continuo…. La alteración funcional, desequilibrada, se refleja en todo el circuito endocrino. Muy pronto el cerebro puede encontrarse en dificultades para distinguir lo real de lo irreal; estamos expuestos a volvernos precipitados, cuando el estrés se interpone en el proceso, nos desmoronamos porque no tenemos ya un sistema endócrino sano para enfrentar cualquier contingencia. Día a día nos encontramos con una falta de eficiencia, siempre cansados, nada logramos hacer, realmente sufrimos los “sugar blues” (o depresiones del azúcar)…”. (13)

Bebés

Dar un inocente chupete a un niño o de comer a un bebé, podría resultar actualmente, casi en un hecho criminal. Sería una inducción al cáncer, la diabetes y la obesidad, además de hiperactividad y desconcentración. El en caso de la comida industrial para bebés, leemos que: “… La “comida para bebés está sobrecocinada, sobreprocesada, es simple y no tiene sabor. Por eso es tan esponjosa, pastosa y espantosa a la vista. Pero el ingrediente secreto es el azúcar. Una buena cantidad de azúcar hace que las verduras, las frutas, y todo lo demás que se prepara para el bebé, sea más aceptable para éste y, particularmente, para la mamá. Si los niños se comen esta pasta salada impregnada de azúcar, que pasa por “alimento” para el bebé, la mamá se siente feliz. Da de comer a su bebé más rápido y fácil y le queda tiempo para sus interminables tareas. Pero existe, además, otra ventaja comercial para agregar azúcar a la “comida” para bebé, lo engorda…. El ingrediente básico de estas “fórmulas”, es leche de vaca descremada y desecada. El segundo ingrediente, generalmente, es lactosa, un tipo de azúcar refinada compuesta de glucosa y galactosa. El siguiente ingrediente en orden de cantidad es nuestro viejo amigo el aceite de coco. ¡Uf! Ingiera una mezcla de leche descremada en polvo, azúcar y aceite de coco durante el día y comprenderá por qué su bebé la escupe. El resto de la larga lista de vitaminas y minerales artificiales está presente en la mezcla en cantidades infinitesimales. La única razón por la que los bebés toman estas fórmulas, es porque ellos no pueden salirse de la cuna e ir al refrigerador para buscar algo decente que comer. Y, es más, las “fórmulas para lactantes” y los “alimentos” para bebé que contienen sobredosis de azúcar predisponen a los chicos a cosas peores. ¿A qué cosas? A una vida de adicción al azúcar. Una vez que el sabor de los alimentos endulzados en extremo queda grabado en el paladar del niño, permanece ahí para siempre… Estas son malas noticias para todos, excepto para los que venden azúcar…. para salvar a sus niños de la diabetes vaya a la despensa de su cocina y tire todo lo que contenga azúcar refinada. Lea las etiquetas y si encuentra cualquiera de estas palabras tire el recipiente y el contenido; sucrosa, fructuosa, glucosa, maltosa, lactosa, galactosa, miel de caña, miel de maíz, azúcar de maíz, azúcar invertida, dextrosa y cualquier otra cosa que sugiera azúcar refinada. Deshágase de la mayonesa, de la salsa ketchup, de todos los refrescos, de todos los cereales para el desayuno que contengan azúcar, de todos los pastelitos comerciales, tartas, dulces, galletas, bocadillos y postres de gelatina comerciales, y de todo aquello que sea fuente oculta de azúcar refinada…” (14). En todo caso, habríamos de habituar a la niñez al consumo de semillas, frutas, frutas secas, en vez de golosinas. Será salud y descubrimiento de sabores en vez de saborizantes químicos y cancerígenos.

Droga

Durante milenios los seres humanos hemos satisfecho nuestra necesidad de glucosa con fruta fresca, fruta seca o miel. Alimentos que tienen azúcares, minerales, minerales, enzimas, ácidos orgánicos, proteínas, agua, etc. “… Sin embargo hoy, la sacarosa contenida en el jugo de la caña de azúcar (refinada y cristalizada) ha desplazado a las fuentes naturales de azúcares y es utilizada en enormes cantidades en infinidad de procesos industriales. Tanto se ha radicado psicológicamente el consumo de la sacarosa, que una familia tipo no resistiría más de un día sin su presencia…”. (15). “… El azúcar ES UNA DROGA, quizá no altere tu conciencia de una manera obvia e inmediata como el alcohol o las pastillas, pero produce cambios en el estado físico, emocional, mental y espiritual del usuario. Y como cualquier otra adicción, es devastadora en esos cuatro niveles…” (16). “… La dependencia es de tipo psicológico y físico. Su síndrome de abstinencia se experimenta hasta después de varias semanas de haber descontinuado totalmente el uso de azúcar y alimentos que lo contengan. Sus síntomas incluyen depresión, fatiga, nerviosismo, ansiedad por comer alimentos dulces, falta de concentración, alergias e hipertensión. En grado extremo la dependencia al azúcar se presenta como hipoglucemia, en cuyo caso una privación de alimentos dulces puede conducir a ataques fatales…”. (17)

Capitalismo

Expresaba en el título e introducción de este artículo, sobre el fenómeno de la de Colonización Alimentaria. Esto tiene ver con los resultados que producen los alimentos industriales propios de actual estadio del capitalismo, cuyos ingredientes son causa directa de enfermedades humanas, erosión del suelo y biodiversidad, dependencia de agricultor con empresas transnacionales y… en definitiva, representan más una amenaza a la Seguridad y Defensa Nacional que conspiraciones federalistas. Pat Mooney, director de Grupo ETC, estuvo en Santa Cruz (Bolivia), hace unos años atrás dando una conferencia en el Hotel Cortez; ante nuestra pregunta de, si consideraba que los alimentos fumigados con agrotóxicos o las semillas transgénicos, podrían considerarse como “armas”… respondió que “es posible”. Si esta premisa fuese correcta, el verdadero escenario en que nos encontramos, es de carácter militar y bélico, donde las granadas son biológicas y químicas, disfrazadas de verduras fumigadas, enlatados o encartonados de ultramar, harina blanca o azúcar refinado. Los alcances de esta guerra y agresión encubierta, de altísima intensidad, no puede ser nada más que reducir los años de vida de la población y debilitarla al extremo, física y emocionalmente, mientras una burguesía brutal se enriquece y prepara su entrada definitiva a los territorios con mayores reservas de energía, agua y biodiversidad en el planeta. El imperialismo, el Imperio y sus aliados, envenenan el pan y agua de cada día, para debilitar la lucha de clases, empobrecer a las masas, a las clases sociales que explota, enfermarlas, imposibilitarles la resistencia, volviéndolas adictas, dependientes, y enfermas. Quizás la orden haya sido simple: DESPOBLAD. El arma… la “Revolución Verde”.

Un libro que nos aproxima a la problemática de los alimentos en el capitalismo, dice: “… La actual alimentación está centrada en el azúcar y en la carne roja (preponderante de vacuno y cerdo). Esto es la estructura básica del Sistema de Alimentación Industrial Capitalista, que hace que se encuentre cada vez presa de su horizonte, a donde ya no distingue frutas, legumbres, cereales, leguminosas, proteínas, minerales, vitaminas y carbohidratos…. El despliegue energético corporal correspondiente al modulo de producción inmediata, su objetivo psicológico es un hiperactivismo generalizado. El modo de vida productivista, consumista y urgentista se ha amarrado al estilo de vida de consumo de azúcar refinado. Alimentando la dinámica agitada de la modernidad…. Su función secreta es el desarrollo capital de las ramas industriales. Generando un sinnúmero de enfermedades que requieren de medicamentos terapias; lo cual permite realizar grandes negocios…. En síntesis, el azúcar refinado cumple con tres funciones metabólicas decisivas que le confiesen un lugar en el Sistema de Alimentación Industrial Capitalista… En primer lugar sus carbohidratos simples son fuente rápida de energía, el daño a la salud al servicio de la explotación en el ámbito de la producción… Segundo lugar como potente saborizante dulce, cumple su función clave en el consumismo exacerbado…. Tercer lugar la utilización del azúcar refinado como conservador de otros alimentos clave pero las funciones de acopio y conservación. Son punto de apoyo tanto la circulación en los mercados de alimentos como la acumulación y monopolización económica…. La peculiaridad del Sistema de AlimentaciónIndustrial se redobla a una anarquía y en lugar de someter al sujeto humano en términos químicos y fisiológicos, aparenta liberarlo dada la multiplicidad de opciones y goces que le ofrecen pero, así, someterlo. El consumidor capitalista vive la experiencia básica de la enajenación como “una enajenación buena” vivible, aceptable, gozable e incluso anhelable gracias a la alternancia de euforia y depresión. Una transformación aceptada de rebeldía a conformismo a partir de desencadenamientos fisiológicos y psicológicos provocado por los alimentos…” (18).

Protesta

En el colmo de las ironías y contradicciones del capitalismo, actualmente se suceden protestas sociales en algunos regímenes del África y Medio Oriente. Entre los detonantes de estas crisis se encuentra el alza de precio del azúcar. Masas enardecidas exigiendo sus dosis de azúcar y libertad. Una nota de prensa recoge los acontecimientos: “… En Túnez, un joven se prendió fuego el 17 de diciembre de 2010 reclamando una fuente de trabajo y murió el 6 de enero como consecuencia de las graves quemaduras. Su deceso desencadenó una violenta insurrección popular por el alza de precios de los alimentos en los primeros días de 2011. Hasta el 9 de enero, tres personas habían muerto y más de 300 cayeron heridas. El 13 de enero, ante la inminencia de una huelga y una marcha multitudinaria, el Consejo de Ministros acordó acabar con el monopolio parcial del azúcar en el mercado local, y suspendió de manera excepcional las tarifas aduaneras y el Impuesto al Valor Agregado para la importación de azúcar blanco desde el 1 de enero hasta el 31 de agosto de 2011. El presidente Zine El Abidine Ben Alí dijo que esas medidas reducirían en 41 por ciento el precio del azúcar y del aceite, los principales detonantes de los disturbios registrados en Argel y en otras 18 provincias del país. También anunció que no se presentaría a la reelección en 2014, destituyó al ministro del Interior, prometió adoptar medidas contra la corrupción administrativa, además de crear 300 mil empleos, en un esfuerzo por contener la movilización social. Pero las protestas callejeras continuaron. Se trataba de la mayor crisis que enfrentaba el gobierno de Ben Alí en sus más de dos décadas de ejercicio del poder. Los disturbios y saqueos de establecimientos comerciales se extendieron a localidades del centro y el norte del país, en especial a Kaserín y Thala, y el 12 de enero se impuso el toque de queda en la capital Argel. Las violentas manifestaciones sociales en Túnez asombraron por su magnitud, dejaron un saldo de medio centenar de muertos, y el 14 de enero el presidente Ben Alí tuvo que dimitir….”. (19)

La misma nota, en lo que a Bolivia respecta, explica: “… el gobierno decretó el 26 de diciembre un aumento de precios del litro de gasolina de 3,74 a 6,47 bolivianos, gasolina premium de 4,79 a 7,51 bolivianos y diesel de 3,72 a 6,80 bolivianos. Pese a la abrogación del tarifazo una semana después, el aumento de las tarifas del transporte y de los precios de alimentos básicos disparó la tasa de inflación anual hasta 7,18%, superior al 4,5% proyectado por el gobierno… A fines de 2010 una protesta popular obligó al gobierno de Evo Morales a abrogar el mayor gasolinazo de los últimos 30 años. El Vicepresidente Álvaro García Linera calculó que el tarifazo debía elevar el costo del transporte entre un 25 y un 30 por ciento, y el de los alimentos entre 15 y 17%. El ministro de Economía y Finanzas Luis Arce llegó a decir que la medida incrementaría el precio de los alimentos en no más del 7% “y por una sola vez…. Pero las autoridades bolivianas se equivocaron de cabo a rabo, ya que aún sin gasolinazo los precios de la carne, azúcar, arroz, harina, papa y del pan continuaron se incrementaron hasta en 80 por ciento, y el precio de la bolsa de cemento subió de 52 a 80 bolivianos. Lo paradójico es que hasta la Empresa estatal de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA) subió el precio del arroz, azúcar y aceite en un porcentaje mayor al proyectado por el gobierno. Así, el 4 de enero el precio de la arroba de azúcar de EMAPA aumentó de 49,50 a 57,50 bolivianos, el arroz de 38 a 49,50 bolivianos, y el litro de aceite de 6,50 a 7,50 bolivianos. El 14 de enero EMAPA anunció un nuevo incremento del precio del azúcar hasta 5,30 bolivianos el kilo y 61 bolivianos la arroba…”. (20) Actualmente el Kilo de azúcar blanca refinada se compra entre los 8 y 10 pesos bolivianos (1.3 Dolares, aproximadamente).

Realmente, vistas las consecuencias del consumo de este producto, le convendría al gobierno tomar en serio y llevar adelante lo planteado por Jaime Parejas y Helena Argirakis, expresado en su escrito “Desafíos actuales del proceso de cambio – Acciones Inmediatas”. Se trata de una política nacional para lograr un cambio de hábitos alimenticios de la población. En este mimeo se encuentran propuestas como: “… instalar comedores populares de comida vegetariana, con opciones de alimentos a bajo precio, nutritivos y de fácil acceso; En los centros urbanos de las principales capitales del país, se podrían iniciar campañas permanentes de arborización y reforestación para mejorar la calidad del aire, además de tomar la iniciativa de sembrar huertas populares en los lotes baldíos de forma coordinada con las juntas vecinales; En las empresas públicas y privadas que tengan que cubrir la alimentación a los trabajadores, deberán tener en el menú la opción vegetariana para inclinarse por alimentos orgánicos y saludables, alternativos a una nutrición intensiva en productos cárnicos (sean de ave, pescado, cerdo o res), grasa y frituras, carbohidratos (panes, papas, fideos y arroz) y azúcares (sodas y refrescos sintéticos envasados); Incentivar la creación de centros de medicina natural, subvencionados por el Estado Plurinacional, para valorizar la medicina tradicional, preventiva y homeopática; Priorizar en las actividades agrícolas, la producción orgánica de los alimentos de la canasta familiar. Iniciar de manera urgente un debate público sobre las consecuencias genéticas, en la salud, en la dependencia a la tecnología, los efectos climáticos y los peligros de no poder controlar el uso de los transgénicos en la agricultura en el país. Los ciudadanos tenemos el derecho a elegir y a tener la opción de comer alimentos que no contengan plaguicidas, pesticidas, químicos y transgénicos…” (21).

Añado a este listado no extensivo, un programa de “des-adicción” del azúcar, el harina blanca, la coca cola (entre otros), antes que las masas embravecidas por el alza de precios y el síndrome de abstinencia, representen una amenaza a la estabilidad del gobierno del Estado Plurinacional.

Notas:

1. Véase: Reuben, Dr. David. Todo lo que usted siempre ha querido saber acerca de la Nutrición. México DF. 1981. Cita a: Dufty, William: Sugar Blues, Centro Macrobiotico Maldonado, Uruguay, 1987 / En: http://www.angelpavon.com/serconsciente/?p=17.
2. Véase: Malpica, Karina. Las drogas tal cual. / En:http://www.mind-surf.net/drogas/azucar.htm
3. Ob. Cit.: Todo lo que usted siempre…
4. Íbidem.Cita a: Bruker, M. O.: ¡Azúcar azúcar! Cómo evitar la perniciosa influencia del azúcar en la alimentación actual, Integral, España, 1994.
5. Véase: J. Antonio. Prescindir del azúcar refinado y de la harina blanca. 26 noviembre 2009
6. Véase: Alimentos: Alza récord de precios desata nueva crisis alimentaria mundial. fobomade.org.bo
7. Véase: Cadena, Bertha Maria. La Realidad del Azúcar Refinad. 2008 / Cita a: Scolnik, Dr. Jaime. La Mesa del Vegetariano/ http://www.naturallifecenter.net/download/Articulo_de_El_Azucar.pdf
8. Ob. Cit.: Las drogas…
9. Ob. Cit.: Todo lo que usted siempre…Cita a: Appleton, Nancy: Lick the sugar habit, Avery, USA, 1988.
10. Ob. Cit.: Todo lo que usted siempre…
11. Ob. Cit.: La Realidad…
12. Ob. Cit.:Todo lo que usted siempre… Cita a: Bruker, M. O.: ¡Azúcar azúcar! Cómo evitar la perniciosa influencia del azúcar en la alimentación actual, Integral, España, 1994.
13. Ibidem. Cita a: Urbina, Laura: Primer Manual de Nutrición Consciente, Grupo Tepozcahuic A.C. México, 1997.
14. Ob. Cit.: Todo lo que usted siempre…
15. Ob. Cit.: La Realidad…
16. Ob. Cit.: Las drogas…
17. Íbidem
18. Veraza, Jorge (Coordinador). Los Peligros de comer en el capitalismo. Editorial; Itaca, Año; 2007 / En:periodicoketzalkoatl.wordpress.com
19. Ob. Cit.: Alimentos: Alza récord…
20. Íbidem
21. Parejas, Jaime y Argirakis. Helena. Desafíos actuales del proceso de cambio – Acciones Inmediatas. 2011

* Licenciado en Relaciones Internacionales.