Asunción, (PL).- Investigadores latinoamericanos, como el paraguayo Martín Almada, aseguran que las derechas en la región establecen hoy lazos al estilo de la Operación Cóndor con idénticos fines: reprimir, asesinar e impedir alternativas revolucionarias.

Durante las décadas de 1970 y 1980, el Plan Cóndor desencadenó en el Cono Sur de América el extermino masivo de luchadores sociales, mediante torturas, desapariciones forzadas y homicidios.

Varios dictadores suramericanos, ejecutores del Plan Cóndor, recibieron entrenamiento en la Escuela de las Américas, una institución de Estados Unidos, enclavada actualmente en Fort Benning.

Expertos del continente alertan que la red Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley (Institute for Law Enforcement Administration, ILEA) asume en estos momentos misiones similares a la Escuela de las Américas.

El pasado miércoles el canciller argentino, Héctor Timerman, denunció la existencia de cursos de tortura y técnicas golpistas pagados a policías de su país e impartidos por ILEA en uno de sus centros, con sede en El Salvador.

Bajo el título de “La denuncia del Canciller argentino provoca revelaciones sobre “Escuelas del terror” y la firma del periodista Jean-Guy Allard, el sitio digital Rebelión ofrece este jueves otras evaluaciones del asunto.

Las “Escuelitas de las Américas” (unidades de ILEA) sustituyen a menudo fuera del territorio estadounidense a la academia del terror de Fort Benning, indica el analista.

Allard retoma las denuncias del investigador Frankie Flores (proyectoaltoalaimpunidad.blog.com) sobre los propósitos de esa red con cinco institutos para la preparación de policías y militares en modernas técnicas de represión. Dichas instituciones funcionan en Budapest (Hungría), Bangkok (Tailandia), Gaborone (Botswana), San Salvador (El Salvador) y Roswell, New Mexico (Estados Unidos).

Según las pesquisas de Flores, Benjamin Cuellar, director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana en El Salvador, figuraba en la planilla de pago de ILEA, o sea, del Departamento de Estado estadounidense.

En síntesis “los fondos para la ILEA y la nefasta Escuela de las Américas con sede en Fort Benning, Georgia” salen del mismo lugar, refiere el análisis.

Actualmente en ILEA reciben preparación agentes de México, Guatemala, Honduras, Colombia, Argentina y otros países latinoamericanos, consigna el texto de Rebelión.

Una de las instituciones más peligrosas de la red es el centro de entrenamiento de la ILEA para la región suramericana, ubicado en Lima Perú, estima Flores.

Allí “se está entrenando a soldados y policías en contra-insurgencia o para ‘€˜combatir el terrorismo‘ como se llama ahora”, “este tipo de academias fue diseñado y aprobado por el presidente (William) Clinton para entrenamientos contra-terroristas e intercambio de información (léase espionaje)”.

De ILEA-San Salvador se escogen los policías más capacitados para ser enviados a Fort Benning, Georgia, donde preparan a soldados latinoamericanos en prácticas de represión y torturas, explica el estudioso citado por Allard.

También son llevados a Fort Huachuca, Arizona, donde entrenaron a los torturadores de Abu Ghraib. “Estos policías regresan a sus respectivos países a reprimir y torturar a su pueblo”, refiere el artículo.

A juicio de Almada en Latinoamérica tiene lugar una tercera fase del Plan Cóndor mediante estructuras como la Conferencia de Ejércitos Americanos, constituida en 1960 por iniciativa de Washington, y el artículo en Rebelión aporta otros datos de alerta sobre el mismo tema.