(HORA 25).- El gobierno del MAS desarrolla en el país una serie de recetas conocidas como de “shocks” que buscan ablandar y someter sistemáticamente a la sociedad boliviana, después de la insurrección de octubre de 2003, hasta llevarla a una situación de miedo y terror para la aplicación de políticas neoliberales sin anestesia y profundizar la entrega de nuestros recursos naturales.

Estas políticas de shocks de la actual administración se desnudaron con el “gasolinazo” y el “azucarazo” y fueron la evidencia de que el pueblo paga la crisis del capitalismo y de la improvisación del gobierno del MAS.

Estas medidas dictadas por el gobierno son parte de una estrategia imperialista y neoliberal de corto, mediano y largo plazo cuyo principal objetivo es “poner de rodillas” a países pobres como Bolivia, dotados de ingentes recursos naturales, para que eliminen de su memoria histórica programas de liberación y desarrollo nacional, que en el caso de nuestro país, emergió en octubre de 2003 en El Alto y unió a los bolivianos dejando fuera del poder a Gonzalo Sánchez de Lozada alrededor de la verdadera nacionalización e industrialización de los hidrocarburos y minerales.

Esta es la explicación de fondo del “gasolinazo” artero del pasado 26 de diciembre, luego azucarazo, y sus consecuencias fatales para los más pobres en el país por la sistemática elevación de los precios de los artículos de primera necesidad, congelamiento de sueldos, agravada por la carestía de fuentes laborales.

Oportunidad perdida

El gobierno del MAS está desarrollando la misma política económica que aplicó la dictadura de Hugo Bánzer Suárez, período en que Bolivia recibió ingentes recursos por la exportación de hidrocarburos y minerales, pero incrementó la deuda externa del país hasta ser presa de la posterior hiperinflación durante el gobierno de Siles Suazo. Morales ha incrementado la deuda interna y externa en un orden de los mil millones de dólares anuales, como sostiene el economista Julio Alvarado, sin reactivar el aparato productivo.

No se debe olvidar que en los ochenta, tras la crisis económica del banzerismo, vino el gobierno de Víctor Paz Estenssoro con el neoliberal 21060 (hasta hoy vigente), la relocalización y la posterior entrega de nuestros recursos naturales con el nombre de “Capitalización”.

A esto se suma que luego de cinco años de evismo, no hay YPFB ni COMIBOL y no existe ningún proceso de industrialización del gas y los minerales.

El gobierno de Morales no energizó el país para desarrollar las fuerzas productivas y simplemente se dedicó a la exportación de materias primas a través de las trasnacionales en un continuum neoliberal. Con Evo, Bolivia sigue enclavada en su condición neo colonial exportadora de materias primas. Por si fuera poco, vivimos una política financiera que le reporta a los bancos ganancias extraordinarias de 150 millones de dólares anuales en desmedro del país.

Nueva entrega de recursos naturales

La actual política de shocks está siendo alimentada para forzar la modificación de la Ley de Hidrocarburos, dilatar un nuevo Código Minero para favorecer a las transnacionales y postergar los grandes proyectos orientados a industrializar los recursos naturales del país.

En el contexto de la aplicación de medida de shocks, se promociona la idea que no somos un país atractivo a las inversiones y que “las petroleras no desean invertir en el país por sus bajas ganancias”.

El gobierno con las transnacionales y su aparato comunicacional, están intentando convencer a los bolivianos a olvidarse del tema de la nacionalización e industrialización de los recursos naturales y reducir el Impuesto Directo a Hidrocarburos, para supuestamente atraer a los “socios estratégicos”.

La estrategia de la política de shocks es simple: someter a los bolivianos a una crisis energética, económica y alimentaria para generalizar la creencia que no es posible una verdadera liberación social y económica de Bolivia y que sólo podremos salir de ese hoyo con el apoyo del capital extranjero.

Fin de ciclo

El desnudamiento y complicidad del MAS con el Poder Mundial con el gasolinazo para hacer pagar al pueblo boliviano la crisis económica del capitalismo marca el fin del gobierno de Morales.

Evo Morales y Álvaro García Linera no contaron con el hecho de que el pueblo boliviano se podía movilizar de forma contundente ante esta artera medida, mucho menos se imaginaron que hoy los sectores oprimidos y explotados están en apronte y autoorganizando la movilización para evitar otro paquete neoliberal y reencauzar la Agenda de Octubre.