El aumento del precio del azúcar en una proporción del 40% no acabó con el contrabando, el ocultamiento y la especulación. Sigue ausente la oferta y existe una sobredemanda del producto. EMAPA ha fracasado como ente comercializador y regulador de precios.

El gobierno tenía la esperanza de que el azúcar almacenado clandestinamente retorne a los mercados al día siguiente del aumento de precios, suponiendo que ya no habría ninguna razón para el contrabando a los países vecinos. Nada de esto ha ocurrido, y a seis días de la “nivelación” el producto no aparece en el mercado, siguen campantes el ocultamiento y la especulación y, clandestinamente, muchos comercializadores están vendiendo el kilo hasta en 10 y 12 bolivianos.

¿Cómo se explica este fenómeno? Hasta ahora, la cantidad de azúcar importada desde Colombia y Brasil es muy limitada, los cupos distribuidos por EMAPA se pierden como una gota de agua en la arena, y el producto sigue ausente físicamente en los mercados frente a una desenfrenada sobredemanda. En estas condiciones, inevitablemente, los precios continuarán subiendo y persistirá la especulación y el ocultamiento hasta que efectivamente se sature el mercado interno con el azúcar de importación y con la nueva producción local.

Pero los precios no bajarán más allá de los fijados oficialmente, 8 Bs. el kilogramo en el mercado normal y 7,50 en EMAPA y, por el contrario, persistirá la tendencia alcista por la poderosa presión del mercado mundial. Aunque el gobierno demagógicamente ofrezca a los productores comprarles toda su producción a precios internacionales con la finalidad de acumular un stock que le permita regular los precios internos, si continúa subvencionando el producto inmediatamente reaparecerá el fantasma del contrabando con todas sus secuelas.

Por tanto, se acentuará la agonía de los bolivianos porque los precios de los productos de primera necesidad seguirán subiendo (en los últimos días aumentaron los precios del pollo, de la carne de res, de la leche, el aceite, etc.) mientras los sueldos perderán cada vez más su capacidad de compra.

De esta manera, fracasa en la práctica la experiencia de EMAPA, que inicialmente creyó que sería el gran ente comercializador de productos y regulador de los precios, pero fatalmente ha terminado sometida a las leyes del mercado capitalista. En los hechos, fracasó la concepción de que el Estado es capaz de implantar otra forma de comercio basado en la solidaridad y la complementariedad en un mundo donde imperan las relaciones de producción capitalistas y el mercado. Bajo esta concepción equivocada se ha creado el ALBA, que hasta ahora no ha tenido ningún efecto económico importante en los países que lo componen.

El Estado podrá efectivizar el control de precios en beneficio de todos los habitantes cuando acabe con el latifundio, con las grandes propiedades productivas en manos de las transnacionalesy de la empresa privada nacional, cuando monopolice todo el comercio interno e internacional, y cuando controle todos los medios de producción. Ese nuevo régimen estatal (gobierno obrero campesino) fatalmente entrará en contradicción con el mundo capitalista y surgirá la necesidad de ampliar la revolución al plano internacional.

¿Es posible eso? Con el proceso en manos del MAS, no, porque se trata de un gobierno de contenido de clase burgués que parte del respeto de la propiedad privada en todas sus formas. Sólo será posible si el proceso pasa a manos del proletariado a la cabeza de los campesinos y de todos los explotados para subvertir a un mundo capitalista que se debate en una crisis mortal y sin posibilidades de recuperarse definitivamente. Su enfermedad es terminal y su agonía se prolonga por la debilidad del movimiento revolucionario internacional.

* Profesor de Filosofía y dirigente de la Unión Revolucionaria de Maestros (URMA).