“Los ladrones hablándonos de honradez”, “los paridos por la dictadura y sus implicados, dándonos normas de conducta sobre democracia y el manejo responsable del Aparato Productivo y Administrativo del Estado”. El extremo del cinismo reflejado en el semblante de los representantes de la oligarquía y los testaferros de las transnacionales. Esa derecha floja e irreflexiva, ¿Con qué moral se arroga representar al pueblo, al que hostigaron inmisericordes con gobiernos de dictadura o del Estado Neoliberal?. Ninguna. Por lo menos, hasta que demuestren capacidad para desarrollarse sin robarle al Estado.

“La democracia es una especie de nave, que depende de quien la monte, para ser conducida hacia la izquierda o hacia la derecha, conviviendo con al adversario cuando la ruta es única; el Estado de Derecho”. Los conductores son los que tienen el timón de un programa, que se identifica con la problemática de los pobres y los trabajadores o con el de la oligarquía y las transnacionales. La ruta entre ambos, la ambivalente; es la ruta al despeñadero. Por ello, los estrategas no deben perder los estribos, la serenidad es su mejor consejera. Sólo la derecha fascista en momentos de crisis opta por “patear el tablero” para escapar por la vía del desastre.

1. EL ESTADO NEOLIBERAL: LA OLIGARQUÍA Y LA CLASE MEDIA:

El neoliberalismo instaurado en Bolivia a partir de 1985, fue un proceso digitado por el Banco Mundial y el FMI, bajo la tutela de la Embajada de EE.UU. Los responsables en su conducción fueron los de la oligarquía –como clase dominante-, los partidos de derecha (MNR, ADN, NFR, UCS, DC) y los de la pseudo “izquierda” (MIR, FRI, MBL). Los que arriaron las banderas del campo popular y el socialismo. Los que se enlodaron en corrupción: enajenando el patrimonio nacional, con el narcotráfico al mejor estilo de cada quien y el genocidio contra los que se rebelaron en el “Heroico Octubre del 2003”.

La empresa “privada” que usufructuó del Estado Neoliberal, trabajó tan bien, que hizo de su aliado incondicional a los más esclarecidos de la clase media, en especial con aquellos que estuvieron vinculados a labores de consultorías, colegios de profesionales y la Universidad en especial. Para generar y aplicar “científicamente” la corriente de pensamiento neoliberal, la de “libre empresa y libre competencia”; cuya pesadez se desplomó en las espaldas del pueblo trabajador. Profesionales –clase media- con mentalidad neoliberal y un Estado sin posibilidades de desarrollarse con soberanía y libertad.

Acá, la Universidad Autónoma se olvidó de su rol histórico, de compromiso con la problemática de su pueblo, adecuando el avance de la ciencia y la tecnología para la Liberación Nacional. Como generadora de pensamiento y ciencia se soslayó de la responsabilidad histórica. Lamentable, pero cierto, comulgó con los gobiernos del Estado Neoliberal que la hirieron mortalmente en su Autonomía. En honor a los que lucharon por la conquista y reconquista de la Autonomía; sí, se hace imperativo un golpe de timón hacia el Proceso de Cambios inexcusablemente, para bien de todos. Haciendo abstracción de quien este a la cabeza del gobierno del Estado Plurinacional con Autonomías. Porque se trata de una transformación estructural del Estado, por lo cual luchó denodadamente el pueblo.

La oligarquía y la clase media –en parte- santifican el neoliberalismo, porque supieron redituar del Estado Neoliberal en democracia como lo hicieran en dictadura, con objetivos propios durante casi dos décadas, que ojalá no vuelvan nunca más. La clase media está llamada a reflexionar y asumir responsabilidad, ante la debilidad estructural del nuevo tipo de Estado.

2. LOS POBRES Y LOS TRABAJADORES SIN REFERENTE POLÍTICO:

Mujeres mineras, a la cabeza de Doña Domitila Chungara, después de duras y largas jornadas de lucha contra la cruel Dictadura de Hugo Banzer Suárez, hicieron posible la reconquista de la democracia, en un amplio clima de politización de las masas que encumbraron en el gobierno a la UDP, a la cabeza de Don Hernán Siles Suazo, quien heredó un Estado – endeudado como nunca, pese a las buenas cotizaciones de los minerales e hidrocarburos- camino al desastre económico debido al pésimo gobierno de Banzer.

La flaqueza de poder de la UDP, estuvo en el control que ejercía la derecha (MNR, ADN) sobre el Legislativo y el Judicial. El gobierno de Siles, al no contar con un Programa de Gobierno como lo exigía el pueblo que lo eligió –aunque la mayoría votante fue para la derecha, inclusive en los centros mineros-, las desinteligencias entre sus aliados MNR-I, PCB y MIR, el oportunismo y la corrupción de otros, culminó con su periodo constitucional recortado por decisión de la derecha en el parlamento y la presión del descontento conducido por Juan Lechín; Ejecutivo de la COB y a la vez de la Federación de Mineros y Vicepresidente de Paz Estenssoro en su segundo periodo de gobierno (1956-1960) y alentador de la candidatura de Banzer para que sea gobierno (1997-2001). Por tal gesto, Banzer condecoró a Lechín con la Cruz de los Andes en las postrimerías de su vida y gobierno, sin arrepentirse de lo que hizo como dictador, llevándose impune el secreto de los desaparecidos hasta la tumba.

El corto periodo de Siles Suazo, había significado el comienzo y el fin de las aspiraciones de cambios en democracia para el campo popular; cuyas luchas no tenían como objetivo la simple sustitución del dictador por otro de decisión soberana. La situación de desastre económico (hiperinflación, escases, especulación), hizo que se esfumara el factor consciente de las masas para trasuntar en una especie de desencanto y subalternizar el proceso a la cuestión estrictamente salarial o de estómago, sin precautelar el Proceso Democrático que les había costado a ellos mismos, los movilizados.

Si bien las Fuerzas Armadas se habían replegado a sus cuarteles, ello no implicaba cambio de mentalidad de la cúpula castrense respecto al interés nacional y el pueblo trabajador; la muestra estuvo en la sucesión de cortos periodos de interinatos y golpes de Estado. El poder de mando vertical de la Institución Castrense, es y no es conveniente. Todo depende de la orientación a la que se encuentran vinculados políticamente los altos mandos de las FF.AA. Hoy vivimos una realidad totalmente diferente al de las dictaduras, para bien de todos. Institución en la que se hace imprescindible el adoctrinamiento y compromiso de las FF. AA. con la problemática de su pueblo. Hoy más que nunca, cuando está en ciernes la estrategia de división del país digitado desde el Pentágono Norteamericano, en complicidad de sus protegidos: los vende patrias, los ladrones del Estado hoy prófugos de la justicia.

Superados los interinatos y las dictaduras en la primera mitad de la década de los 80; para las nuevas Elecciones Generales de entonces, la oligarquía, los partidos de derecha y los medios de comunicación afines, habían hecho tal campaña que, Víctor Paz Estenssoro y Hugo Banzer Suárez, cada quien por su cuanta, se proclamaba ganador antes de realización de las mismas. Con más o menos argumentos lo cierto es que, la derecha aplastó en las urnas a la izquierda. Entonces nos preguntamos: ¿el pueblo castigó a la izquierda a través del voto en las urnas?. Sí. Y ¿terminó dándole fe a la derecha?. Sí. ¿A cambio de qué?: a cambio de simplemente “estabilidad económica”, cuyo costo social recayó en las espaldas de los pobres y los trabadores. Porque, hasta entonces, la oligarquía, en dictadura o en democracia, siempre hizo el papel del gato para estar bien parada y enquistada en las transnacionales.

Las luchas de los Movimientos Sociales, en dictadura o en democracia, a gran diferencia de la oligarquía; no pudieron crear un correlato de fuerzas afines programática e ideológicamente, con su liderato, que decidan una conducción orgánica y estratégica. Y no es que no se hayan tenido programas de lucha que normalmente se lo gesta en el seno mismo de las masas, según las condiciones objetivas del momento. Sino que no hubo conducción política, faltó lo subjetivo. Por ello, nuestra historia está llena de sacrificios lamentables, corroborado por la picardía de quienes ayudan a truncar procesos de avanzada. Los Revolucionarios de Salón están entre ellos, orientando a hacer lo que las masas no deberían hacer, colaborar con el enemigo de clase.

3. UN GIRO DE TIMON: HACIA LA IZQUIERDA O HACIA LA DERECHA.

A la vista de todos, se ha generado una crisis energética, otra financiera, otra de mercado y de alimentos incluido el agua. En términos de los clásicos no se trata nada menos que de la Crisis del Capitalismo en general. Y ante tal situación real, surge antagónicamente el fortalecimiento del Capitalismo de Estado, con matices propios de convicción para la Liberación Nacional y Social. Una perspectiva que hace una década y media atrás era impensable (Este aspecto lo desarrollaremos en otro artículo, con la venia del lector).

En momentos de crisis política, económica y social, o crisis del Estado, aparentemente las masas se hacen fácil presa de la “anarquía y la demagogia”, situación que motiva un “enfrentamiento” desigual con quienes fueron siempre sus verdugos. Una oligarquía feroz decidida a tomar el poder para sojuzgar a los descontentos sociales. Esa apariencia de desorden y descontrol no es otra cosa que el resultado de la falta fehaciente de conducción política. Hasta ahí llegan los “valientes” motivadores o agitadores de masas, para luego desaparecer y volver a aparecer, como por arte de magia, en complicidad de la derecha fascista para ser críticos y buscar culpables.

Actualmente, se especula respecto a un golpe de timón, ¿hacia dónde?, ¿hacia la izquierda o hacia la derecha?. Acá, no es admisible la ambivalencia a título de alianza de clases –fantasía ideológica para trampear a las masas-. No se puede estar con Dios y el diablo al mismo tiempo. Entonces habrá que tener mucho tino para ver de donde proviene aquel mensaje de “golpe de timón” o el “fracaso” del actual Proceso de Cambios. Nosotros percibimos que proviene de la derecha y sus acólitos que han logrado camuflarse en los Movimientos Sociales, en las organizaciones sindicales y populares, para peor, en las entidades “cívicas” digitados por tentáculos externos.

La USAID y la Embajada Norteamericana en complicidad con los medios, las ONG(s), además de los singulares Trotskystas y los Revolucionarios de Salón, implícito dirigentes serviles de ciertos sectores; hacen fuerza común para retornar al Estado Neoliberal y al apogeo político de dominación de la oligarquía. En esta estrategia ya están “trabajando” la derecha y sus implicados.

Si hasta el 2005, nos guste o no; las masas habían elegido a quienes serían sus verdugos por dos décadas; ¿se las podrá señalar como inconscientes o equivocadas?. De ninguna manera. Porque estuvieron huérfanos de conducción política. Es más, unos desaparecieron del escenario político (PCB y PS-1, debido al cruel asesinato de su líder, Marcelo Quiroga S.C.), otros se embarcaron con el adversario (MNR-FRI) y más tarde lo hicieron (ADN-MIR y MNR-MBL). Desde entonces las masas sufrieron una despolitización radical, y las organizaciones se fueron acomodando al D.S.21060 que coartó libertades sindicales que trasuntaron en pretexto para aislarse de las luchas populares.

Por lo que antecede, es poco fiable, pensar que ellos sean el factor consciente de las masas. Todo lo contrario, sus conductas así lo demuestran. No dan la cara por el actual Proceso de Cambios. Están atrapados en un salarialismo obnubilado. No han asimilado las enseñanzas de quienes ofrendaron sus vidas en las jornadas de lucha de los Movimientos Sociales del “Heroico Octubre del 2003, anteponiendo el interés nacional al interés propio. Y, además, son incapaces de rebelarse contra sus patrones: los propietarios de los medios de producción que añoran seguirle robando al Estado y que hoy especulan con el hambre del pueblo. ¿Será que no se dan cuenta?, o ¿están en el carril de la derecha?.

Las organizaciones del campo popular, con el transcurrir del tiempo se asimilaron a la ideología del Neoliberalismo: el oportunismo, individualismo, el pragmatismo y la corrupción. Su grado de despolitizaron y desideologizaron, llega a tal extremo lamentable que; no atinan a conducir las masas en el actual Proceso de Cambios y escapan por la vía fácil del salarialismo. Y los trotskystas se los tragan para hacer fuerza común con la derecha. Son las organizaciones la que tienen que dar un golpe de timón de vuelta entera en sus conductas cómplices. El gobierno ya lo dio: del Estado Neoliberal al Estado Plurinacional con Autonomías. Entonces, no es admisible, hacer creer que estamos gobernados peor que con los neoliberales. Ladrones del Estado que nos quitaron todo a cambio de nada. A no olvidarlo.

4. UN PROGRAMA PARA AVANZAR, UN PROCESO DE CAMBIOS O REVOLUCIÓN PERMANENTE:

La ley de las contradicciones no la invento nadie en especial, es irrefutable en su naturaleza por estar latente en todos los recónditos. Sólo que depende para qué y cómo lo asumimos en lo cotidiano o para transformar algo. En lo que nos interesa; se trata de la lucha de clase o choque irreconciliable de intereses antagónicos. En un sistema socialista, con dictadura del proletariado -sin el adversario político, derrotado por la vía de las armas-, sería la Revolución Permanente a través de la superación de las contradicciones inherentes al Proceso Revolucionario en sus propias instancias, pero, en la línea del Socialismo invariablemente.

En un Estado de Derecho, el adversario derrotado en las urnas no desaparece y se convive con él. Entonces, teniendo un Programa, éste se convierte en el instrumento para avanzar en democracia, en la perspectiva de la Liberación Nacional y Social. Dicho de otra manera, se trata de la implementación de un Programa a través de un Proceso de Cambios, en la misma perspectiva pero incierta en su consolidación o reversión.

Entonces los que estamos en la línea de avanzada o progresista, estamos con el actual Proceso de Cambios, con todas sus implicancias. Todo depende de cuanta fuerza hacemos para que el Proceso desemboque en “éxito o fracaso”. A sabiendas del entramado histórico de la derecha, los cuestionamientos son necesarios y válidos cuando se los hace respecto a un referente, ello determina nuestra implicancia política. Lo demás resulta ser sólo tramoya.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-03-Febrero-2011