El Cairo, (PL).- La tensión prevalece hoy en Egipto, principalmente en el centro de esta capital, donde enfrentamientos entre partidarios y opositores del presidente Hosni Mubarak causaron al menos cinco muertos y más de 800 heridos, según datos oficiales. Hace dos días, el presidente Mubarak aceptó públicamente su inminente final como estadista tras 30 años en el poder, y prometió facilitar una transición pacífica, aunque desafió a sus adversarios jurando que morirá en Egipto.

El 1 de febrero, el presidente Mubarak aceptó públicamente su inminente final como estadista tras 30 años en el poder, y prometió facilitar una transición pacífica, aunque desafió a sus adversarios jurando que morirá en Egipto.

En su segunda alocución a la nación en menos de una semana, el mandatario se vio obligado a pronunciarse sobre lo que calificó de “prueba difícil” para este país, sumido en el caos desde el comienzo hace ocho días de multitudinarias protestas callejeras. Con el rostro desencajado, el jefe de Estado declaró que “teniendo en cuenta las condiciones actuales, no tengo la intención de presentarme a un nuevo mandato”, una decisión histórica considerada insuficiente por sus opositores.

Según el dirigente, “nunca he sido alguien que ha querido acaparar el poder”, y se negó a “abandonar mi misión”, alegando que “mi primera responsabilidad ahora es restaurar la seguridad en el país para que pueda llevarse a cabo una transición pacífica”. Mubarak dijo desear que quien resulte ganador en las elecciones presidenciales egipcias previstas para septiembre próximo “pueda llevar a cabo esa transición”, pero defendió que hasta entonces terminará su mandato y defenderá su país.

Miles de personas en la céntrica Plaza Tahrir de El Cairo gritaron: “Boukra, boukra” (mañana, mañana) y “Barra, barra” (fuera, fuera), para indicar al mandatario de que tenía que dejar el poder de inmediato y marcharse del país.

La intervención del presidente tuvo lugar tras una jornada de masivas protestas en la bautizada Marcha del Millón. Alrededor de dos millones de egipcios en distintas ciudades con el reclamo común que dimita del cargo de forma súbita e incondicional. Con su discurso, Mubarak también desafío a quienes reclaman que se marche a Israel o Arabia Saudita, siguiendo los pasos de su hasta hace poco homólogo tunecino Zine el-Abridine Ben Ali, derrocado por una revuelta popular el 14 de enero pasado.

“Me siento orgulloso del tiempo que he pasado al frente de este país que es la patria de todos los egipcios. He combatido por este país, he defendido su territorio, su soberanía y voy a morir en esta tierra. Solo la historia podrá juzgarme para bien o para mal”, recalcó. Igualmente, provocó irritación entre sus detractores la aseveración de que las reivindicaciones “nobles de los jóvenes” fueron manipuladas por “organizaciones políticas que quieren acelerar los cambios y han utilizado a los ciudadanos sin tener en cuenta su seguridad”.

Mubarak, de 82 años y 30 en el cargo, aseguró que ordenó al nuevo vicepresidente, Omar Suleiman, y al primer ministro Ahmed Shafiq, emprender con la mayor celeridad posible un programa de reformas para atender las legítimas demandas populares. Añadió que también giró instrucciones para introducir modificaciones constitucionales y legislativas “para responder a esas reivindicaciones del pueblo, y así llevar la democracia y la seguridad a ese pueblo”.

Aunque la mañana de este jueves no se registraron incidentes graves, se prevé otra jornada de beligerancia, pues opositores que pernoctaron en la plaza Tahrir aseguraron estar dispuestos a mantener sus protestas, pese a la intimidación de grupos prubernamentales.

La policía y el Ejército siguen emplazados en la plaza y sus alrededores, pero hasta ahora parecen incapaces de impedir el acceso de inconformes y partidarios, estos últimos acusados de contar con el apoyo de supuestos policías vestidos de civil y armados.

El ministro egipcio de Salud, Ahmed Sameh Farid, indicó que varias ambulancias debieron trasladar a hospitales a cientos de lesionados por pedradas, palazos, cuchilladas, quemaduras y otras agresiones sufridas durante los choques del miércoles, que duraron hasta esta madrugada. Según Farid, hasta anoche se registraron tres decesos y 637 heridos, pero en las últimas horas la cifra de bajas fatales se elevó a cinco, y pudiera aumentar.

Precisó, sin embargo, que desde el inicio de las protestas callejeras el 25 de enero hasta la fecha fallecieron en Egipto alrededor de 140 personas, y más de mil sufrieron heridas, datos que la ONU situa en al menos 300 y más de tres mil, respectivamente.

La irrupción a pie y a lomo de caballos, camellos y burros de simpatizantes de Mubarak en la plaza Tahrir, que durante ocho días fue escenario exclusivo de miles de opositores que exigen su dimisión, desembocó en una batalla campal.

El Ejército y la policía se limitaron a bloquear los accesos al lugar de confrontación, pero dejaron que transcurrieran los choques con disparos y lanzamiento de bombas de combustible desde las azoteas, según pudo constatar Prensa Latina desde un lugar relativamente cerca.

Además de los coctéles molotov, los beligerantes subieron a los techos de los edificios del área y lanzaron piedras, arena, palos, hierros y cuanto objeto hallaron, algo muy fácil tomando en cuenta que habitualmente las azoteas de El Cairo estén saturadas de escombros.

Entretanto, el vicepresidente egipcio, Omar Suleiman, apeló a la calma de la ciudadanía y pidió a partidarios y detractores del Gobierno acatar el toque de queda, pues -aseguró- las voces de unos y otros “han sido escuchadas”, al tiempo que advirtió a la oposición.

“El diálogo con las fuerzas políticas (opositoras), para comenzar, requiere el fin de las manifestaciones y una restauración de la vida normal en las calles egipcias para crear las condiciones necesarias para su continuación y éxito”, indicó Suleimán en un comunicado.

Según el vicemandatario, sólo así se podrá “contener los daños y pérdidas que estas demostraciones han causado desde la semana pasada, para permitir al pueblo retornar a sus trabajos y su vida diaria, y propiciar la reapertura de escuelas y universidades”.

Por otro lado, la agencia oficial de noticias MENA citó fuentes, según las cuales fueron detectados entre los manifestantes de la plaza Tahrir miembros del grupo islamista palestino Hamas, que controla la Franja de Gaza.

El mismo medio reportó que un ingeniero israelí fue capturado ayer en la localidad de Suez, uno de los lugares donde hubo manifestaciones más numerosas contra Mubarak, junto con esta capital y Alejandría.

Asimismo, el ministro de estado para las Antiguedades, Zahi Hawass, negó el incendio en los jardines del Museo Egipcio de El Cairo, como reportaron medios locales inicialmente, aunque indicó que se prevé restaurar las dos momias y otras piezas dañadas por vándalos hace días.