(PL).- La salud del paciente planeta asoma en 2011 con débiles signos vitales en cuanto a reducción de la mortalidad materno-infantil, prevención y tratamiento del VIH-Sida y el control de enfermedades curables. Cada vez los síntomas globales evidencian la gravedad del tema y los criterios de expertos apuntan al incumplimiento en 2015 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas (ODM).

Ubicados en los ODM cuatro, cinco y seis, respectivamente, los indicadores relacionados con la salud mundial se imbrican en el desempeño del resto de las también llamadas Metas del Milenio.

Erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, influyen en garantizar una mejor calidad de vida y elevar los indicadores de salud.

La sostenibilidad del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo, con el compromiso de las naciones ricas de entregar el 0,7 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) a los países pobres, completan los sueños inconclusos de la ONU.

Su Secretario General, Ban Ki-moon, señaló a mediados del pasado año que “los objetivos son alcanzables cuando las estrategias, políticas y programas de desarrollo son de interés nacional y tienen el apoyo internacional de agencias para el desarrollo”.

Sobre esto último, la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, alertó que muchas organizaciones internacionales en esta rama afrontan actualmente graves problemas de financiación.

Durante la reunión 128 de ese organismo, celebrada en Ginebra, Suiza, Chan reconoció que el Fondo Mundial de lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI por sus siglas en inglés) y la propia OMS sufren de déficit financiero.

Para la funcionaria, el 2010 ha sido “rico en acontecimientos para la salud pública”, que “atraviesa un buen momento” y pone como ejemplo la declaración del fin de la pandemia por gripe A(H1N1)en agosto pasado.

Sin embargo, reconoció que esta enfermedad puso de relieve las deficiencias de los servicios de salud y las inequidades en el acceso a productos básicos.

El informe anual de la ONU 2010 advierte que la mortalidad materna e infantil continúa siendo un problema en los países en desarrollo y ambas se ubican en los ODM más retrasados.

Según el texto, el número de niños menores de cinco años fallecidos disminuyó de 12,6 millones en 1990 a 8,8 en 2008, lo que supone una rebaja en la tasa de mortalidad de 100 a 72 por cada mil nacimientos en 2008.

Estas cifras son insuficientes para alcanzar la meta propuesta que consiste en reducir en dos terceras partes las víctimas infantiles hasta cinco años, con respecto a las ocurridas en el período 1960-1990.

En ese lapso de tiempo la mortalidad infantil en las regiones en desarrollo se redujo a la mitad, es decir, una defunción por cada 10 niños comprendidos en el primer quinquenio de vida.

Cada año mueren cerca de 10 millones de menores de cinco años (más de mil cada hora), pero la mayoría de ellos podrían sobrevivir y crecer si tuvieran acceso a intervenciones simples y de bajo costo.

Casi el 90 por ciento de esas defunciones se producen por problemas neonatales, neumonía, diarrea, paludismo, sarampión y VIH-Sida.

En el informe presentado por la ONU en junio se plantea que la mortalidad infantil disminuyó gracias a los avances en materia de control de la malaria, del VIH-Sida y sarampión.

Pero un mes antes, la OMS advirtió que los esfuerzos globales por erradicar el sarampión se habían estancado y que la enfermedad, altamente contagiosa, había reaparecido en algunos países.

Alertó además que, de continuar el incremento de los brotes, el sarampión podría provocar medio millón de muertes en 2012 y haría muy difícil el cumplimiento en 2015 del ODM cuatro que persigue la reducción en dos terceras partes de la mortalidad infantil mundial.

Naciones Unidas anunció en el citado informe que América Latina prácticamente había alcanzado la meta de reducir a la mitad el bajo peso de los niños al nacer y la disminución de las muertes de menores de cinco años respecto a 1990.

Lo que significa que de 52 defunciones por mil nacidos vivos en 1990, bajó a 23 en 2008. “Si la región mantiene ese ritmo, podrá alcanzar la meta de una reducción de dos tercios para 2015”, apunta el documento.

Países como Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, entre otros, lograron avanzar significativamente en el cumplimiento de los propósitos de ONU con la ayuda de políticas estatales nacionales y de proyectos de integración regionales en educación y salud.

En un informe de 18 entidades para el subcontinente (Organización Panamericana de la Salud, Comisión Económica para América Latina y el Caribe y otras), se destaca que Bolivia redujo su tasa anual de mortalidad de menores de cinco años en al menos el 4,5 por ciento.

Cuba mantiene una constante disminución de la mortalidad infantil en menores de un año y alcanzó en el 2010 una tasa de 4,5 fallecidos por cada mil nacidos vivos, una trayectoria que se inició en 1959.

Entonces este índice era de más de 60 por cada mil nacidos vivos y descendió a 46,7 en 1969, 19,4 en 1979, 11,1 en 1989, 6,5 en 1999 y 4,8 al final de 2009, un éxito que las autoridades atribuyen a sus programas de salud.

Ban Ki-moon saludó los impresionantes progresos de la Isla con respecto a los ODM y expresó su aprecio a la asistencia que Cuba brinda a Haití, país asolado por un terremoto en enero pasado y víctima de una epidemia de cólera.

África continúa ocupando el último lugar en índice de desarrollo. Esta enorme región concentra más de la mitad de las muertes infantiles y maternas globales al fallecer cada año cuatro millones y medio de niños.

Opiniones de expertos y de organismos de ayuda humanitaria coinciden en calificar de muy lento el progreso en la consecución del cuarto Objetivo de Desarrollo del Milenio. Para algunos la meta se alcanzará en 2045, 30 años más tarde de lo previsto por Naciones Unidas.

* Redacción de Temas Globales de Prensa Latina.