Bien podríamos llamar a esta coyuntura LA “MADRE DE TODAS LAS BATALLAS”, porque en las calles ha explotado el libre mercado con mucha fuerza y no hay poder, institución ni entidad capaz de hacer bajar los precios al nivel de antes del D. S. 0748. Esto es neoliberalismo puro, libre mercado extremo, es el resultado de 20 años de la globalización neoliberal que estamos tratando de superar.

La contraparte: el Gobierno, con sus evaluaciones, la abrogación del D. S. 0748, la EMAPA, las autoridades de fiscalización, el Viceministerio de Defensa del Usuario y del Consumidor, los municipios, el COA, los fiscales y la intercepción de los vehículos cargados de azúcar y la venta de lo incautado al público, NADA DE TODO ESTO HACE RETROCEDER LOS PRECIOS al nivel de antes del Decreto del 26 de diciembre de 2010. Los pocos logros en el transporte y con los panificadores, son tan vulnerables que posiblemente en días más se rompen estos pactos.

Así están los dos ejércitos en esta batalla, en la que nos insertamos para establecer lo que podría ser una correcta correlación de fuerzas y hacia dónde nos conducen los probables desemboques.

El análisis

Todo análisis de coyuntura sirve para equivocarnos menos, descubrir las tendencias e influir en los desemboques. Es teoría y práctica, por tanto, imprescindible para todo político, luchador social, militar, etc., etc. Y si ahora consideramos que están presentes muchos elementos de una verdadera batalla por el cambio y contra el cambio, justo es que le dediquemos lo que más podamos para comprender lo que está pasando en Bolivia.

¿Cómo puede ser que una derecha tan débil como está, pueda estar librando una batalla en la que habrán muchas escaramuzas para llamarse la madre de todas las batallas? Si la derecha está tan debilitada, el último bochorno en la Asamblea Legislativa es apenas una muestra de la trágica situación política, ideológica y orgánica de las expresiones derechistas en el país. No tiene organicidad, liderazgo, propuesta alternativa al proceso de cambio, es una derecha reactiva, no propositiva. ¿Dónde está su fuerza?

La fuerza de la que está haciendo gala ahora, se la ha dado el propio gobierno. Con el D. S 0748, han revivido los resabios del MNR, de la UDP, del neoliberalismo con Paz Estenssoro, Goni, Paz Zamora, Banzer, Tuto, Reyes Villa, Juan del Granado y otros, menos mal que como resabios solamente. Hasta Mario Cossío con aliento de la derecha paraguaya, se convirtió en noticia internacional, pero no le bastó para influir en la conformación de las directivas camarales de Bolivia. Este control remoto de la bancada opositora no le dio resultado. Hasta aquí la correlación de fuerzas políticas favorece al Gobierno.

Si bien estos resabios de la derecha, no están en capacidad de superar sus dificultades (organización, programa y liderazgo) y el gobierno no le ha dado este impulso voluntariamente sino como expresión de un grave error en la aplicación y la oportunidad de su D. S. 0748 (porque el objetivo es correcto), el otro grave error sería subestimar esta alerta que da el pueblo para que no reiterar o empeorar tales errores.

El remezón de las fuerzas del cambio y el “golpe de timón” esperado

En coyuntura 07.10, dijimos que en las calles se veía udepismo, gonismo y anticomunismo, una mezcla que confluían en una sola cosa: Abrogación del Decreto o que se vaya Evo del Gobierno. El paso atrás de la abrogación, debía servir para dar dos pasos adelante y de esa manera no retroceder derrotado sino por táctica y avanzar con dos pasos adelante en la aceleración del proceso de cambio. Y para ello era preciso dar un GOLPE DE TIMÓN.

El golpe de timón esperado, significaba una reestructuración significativa del gabinete. El Gobierno respondió con la frase y con el hecho de que “hay que reconocer los errores” “también se aprende de los errores”. Si entendemos bien, esto reemplaza al esperado golpe de timón: se supone que los que cometieron el error, están mejor preparados para enmendarlo. Este axioma de que de los errores se aprende, es indiscutible. Lo que está en duda es si se ha considerado la magnitud del error y sus consecuencias que antes que resolverse tienden a agravarse. Lo de Llallagua de ayer (25.01) es otra alerta a tomar en cuenta. Creo que falta mucho por aprender.

Las armas del neoliberalismo y las del “estatismo”

En las coyunturas de las luchas sociales, políticas y militares, se consideran la logística, la organización, el liderazgo y el estado de ánimo de los combatientes. En esta coyuntura que es esencialmente política y social, estos elementos tienen un grado de organización, dimensión e incidencia en el futuro que debemos considerar.

1. El grado de organización o desorganización

El neoliberalismo de las calles no tiene conducción pero es masivo, descontrolado y agrupado –no organizado-; la población está replicando lo aprendido en 20 años de neoliberalismo con la práctica del libre mercado y la especulación; para este pensamiento y práctica neoliberal no existe contrabando, en su lugar hay OPORTUNIDADES DEL MERCADO. Con esta justificación teórica, lo ilegal trata de legitimarse con una teoría cuyo objetivo es alcanzar la mayor cantidad de LUCRO mediante estas “oportunidades”. Esta arma, como lo estamos viendo y sintiendo, es letal para la economía popular, es la descarga de todo el peso del 0748 en los más vulnerables.

2. Las armas del “estatismo”

En un modelo de economía plural como el de Bolivia (Art. 306 de la CPE) no hay estatismo. La coexistencia del Estado, con lo privado, lo cooperativo y lo social comunitario, cuando más encaja en lo que podría llamarse modelo de economía mixta, nunca estatismo.

Para los neoliberales más próximos a la tercera opción (unir lo mejor del capitalismo –tecnología-con lo mejor del socialismo –bienestar social-), esto podría llamarse liberalismo social, muy lejos del estatismo.

Y los que temen la regulación de las autoridades de fiscalización y control, así como de los municipios (antes superintendencias), recuerden lo que dijo un presidente del Banco Mundial después de varios años de experiencia de libre mercado: “mercado libre sin Estado es mercado negro”. La regulación no es estatismo, es regulación del mercado para evitar monopolios, de la especulación que no llega a la regulación de las inversiones menos de las utilidades porque aún lo prohíben el Código de Comercio y otras leyes. Lo más expresivo de esta posición la manifestó Rubén Costas quien dijo que “la corrupción está en niveles aceptables” aceptables obviamente para el neoliberalismo.

La tendencia estatista en la Asamblea Constituyente, fue neutralizada por la derecha con la modificación pos constituyente de los 123 artículos en total, algunos esenciales para introducir contradicciones a los artículos que dan prioridad al Estado en la conducción y participación del Estado en la economía.

Conclusiones

1. El neoliberalismo está presente, actuando e imponiendo el libre mercado, desafiando y rebasando los intentos de regulación, pero carece de comandantes, organización, propuestas y liderazgos. Sus desafíos y su fuerza aunque desordenada, están estimulados en las debilidades de las fuerzas del cambio y en su falta de organicidad política.

2. Las fuerzas del cambio, desde el Estado, trataron de adecuar sus tácticas con un paso atrás, pero aún no vemos la predisposición para avanzar dos pasos adelante. La subestimación del neoliberalismo en las calles, podría dar como resultado una organicidad y dirigencia de tinte popular. La no resolución inmediata de las consecuencias del error (el autogol de media cancha), es caldo de cultivo para la reactivación organizada de las fuerzas contra el cambio.

3. Si de verdad queremos que sea el Estado el mayor protagonista en la transformación de la estructura económica y los movimientos sociales y populares de la transformación social, no perdamos esta oportunidad de la alerta temprana (abortada), para readecuar todos los instrumentos y mecanismos a los postulados del cambio que están en la CPE, aunque algunos distorsionados y neutralizados por la derecha.

4. Se ha iniciado ya la madre de todas las batallas en el proceso de cambio, coyunturalmente estamos en el inicio y por eso también alertamos a las fuerzas del cambio para no subestimar y que los pasos atrás no sean recurrentes, buscaremos dar un paso atrás para dar dos adelante, siempre.