(ABI).- Miles de indígenas bolivianos masticaron hojas de coca el miércoles frente a la Embajada de Estados Unidos, en el exclusivo suburbio San Jorge, en La Paz, en demanda de la despenalización de esta práctica ancestral en los Andes, a 5 días que Naciones Unidas (NNUU) considere una propuesta de enmienda de Bolivia a una resolución de la Comisión de Estupefacientes de 1961.

Cultivadores de coca llegados de diversos sectores de Bolivia materializaron su protesta pacífica contra el Departamento de Estado de Estados Unidos que envió una nota al secretario general de NNUU, Ban Kimoon, en que dejó constancia de su oposición contraria a que el masticado de la hoja andina sea despenalizado, a contrapelo del presidente boliviano Evo Morales, también líder de los cultivadores de coca del Chapare, que planteó enmendar la Convención de Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961.La singular protesta contó, asimismo, a representantes de diversos sectores y organizaciones sociales bolivianas. Los activistas, que repletaron la avenida que da sobre la muralla del edificio de la Embajada de Washington, y también sus calles adyacentes se emplazaron en la neurálgica avenida de La Paz donde masticaron hojas de coca, ante un numerosa presencia policial. La multitudinaria manifestación recorrió diversos barrios de La Paz en el marco del declarado Día del Acullico, en medio de gestos de apoyo de la población.El diputado por el departamento de Santa Cruz, Franklin Garvizu, que se sumó a la marcha, dijo que “estamos aquí para reivindicar el patrimonio cultural que es la hoja de coca, la hoja sagrada y milenaria y para decirle al mundo entero y a los Estados Unidos que nos pueden negar nuestro derecho del acullico, porque coca no es cocaína”.A su vez, el también diputado por La Paz, Quintín Quispe, representante de la zona de los Yungas, unos valles mesotérmicos y agrícolas donde fructifica la coca, dijo que “los mismos norteamericanos en sus universidades han comprobado las enormes ventajas y los nutrientes que tiene la hoja de coca para la salud y que en sus estado natural no daña a la salud”.Mientras que el dirigente cocalero de los Yungas, Ernesto Cordero, expresó que “el acullico no sólo ayuda a los campesinos en sus trabajos, sino también a los mineros, chóferes, trabajadores y hasta intelectuales en su trabajo, sino también es bueno para la salud” La ley antidrogas de Bolivia, vigente desde 1988, permite el cultivo de hasta 12.000 hectáreas de coca y el gobierno de Morales autorizó, en 2006, el cultivo de otras 8.000 en el Chapare, centro de Bolivia.El secretario ejecutivo de la Confederación de Campesinos de Bolivia, Roberto Coraite, expresó su satisfacción por “la reacción” de los movimientos sociales en respaldo al uso de la hoja de coca en su estado natural y pidió su despenalización.”Queremos manifestar al mundo entero que la hoja de coca en su estado natural no es nociva, no es una substancia dañina. Al contrario, tiene muchas bondades en favor de la salud, es un apoyo para la alimentación, importante en el campo de la medicina, de la industria, por tanto (corresponde) la despenalización del acullico”.La manifestación tuvo lugar en La Paz y otros puntos de Bolivia, como así en diversas capitales de la Sudamérica andina, a días que el Consejo Económico y Social de NNUU se pronuncie sobre la petición de enmienda planteada hace 18 meses por Bolivia.Colombia y Ecuador han levantado sus observaciones al masticado de la hoja de coca, además de Egipto y Macedonia. De hecho, en Quito, la Embajada de Bolivia propició una jornada de “acullico”. Bélgica y Suecia mantienen en pie, en cambio, sus observaciones. La oposición de un solo miembro de la NNUU hará estéril la demanda boliviana.El acullico, pijcheo, masticado o boleo consiste en formar, en una especie de rito, una esfera con hojas de coca en su estado puro y, en calidad de bolo alimenticio, mezclado con saliva, extraer en un proceso de succión sus propiedades curativas proteínicas y medicinales.En el sur de Perú, habitado por aymaras, esta práctica se conoce como ‘chajcheo‘ que también tiene escenario en diversas zonas de la Sierra peruana. En el norte y otros puntos de Argentina se conoce como ‘coqueo‘ o ‘boleo‘. Los indígenas aymaras del norte de Chile también cultivan esta práctica.El canciller boliviano David Choquehuanca, defendió el martes, en una entrevista difundida por la cadena de televisión estadounidense CNN, el masticado de coca como un derecho de los pueblos originarios de los Andes.”No se le puede prohibir practicar su cultura” a la mayor parte de la población de Bolivia y, en menor proporción, de otros países andinos y trasandinos de Sudamérica, dijo Choquehuanca al tiempo de exponer que la Convención de 1961 de NNUU ha sido superada por otra de expedida 27 años más tarde, en 1988 que homologó el masticado de coca en países donde esté enraizado.”La Convención del 88 respeta el uso tradicional del masticado de la hoja de coca en lugares donde exista evidencia histórica (..) Nosotros consideramos que la Convención de 1988 es la que sirve. Entonces nosotros podemos ejercer (..) La Convención del 61 es inaplicable, además ha sido superada por la convención del 88″, enfatizó el jefe de la diplomacia boliviana.Choquehuanca encontró contradicción entre la declaración de NNUU que designó en 1988 a la cultura Kallawaya, una de más longevas de Bolivia, Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, y la proscripción al masticado de hojas de coca, también a cargo del organismo multilateral. “Uno de los elementos centrales de esta cultura que es Patrimonio Cultural de la Humanidad es, precisamente, el masticado de la hoja de coca”, argumentó. De la gama de propiedades de la coca se extrae el principio activo de la bebida gaseosa Coca Cola y también el alcaloide para la fabricación de cocaína, tras un proceso sintético ilegal que involucra químicos y hasta hidrocarburos.

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En un comunicado de prensa difundido por su Embajada en Bolivia, el gobierno de Estados Unidos aseguró que “respeta la cultura de los pueblos indígenas y reconoce que el acullico es una costumbre tradicional en la cultura boliviana”, y expresa su voluntad de “trabajar con el Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia en el marco del respeto de estas prácticas milenarias”. Sin embargo, aclara que su posición “de no apoyar la enmienda propuesta (por Bolivia) se basa en la importancia de mantener la integridad de la Convención de 1961, que constituye una herramienta importante para la lucha mundial contra el narcotráfico”.