(Prensa Latina).- Cual caja de resonancia, voceros, medios masivos o redes sociales, con frecuencia también de naciones subdesarrolladas, reproducen acríticamente juicios provenientes de líderes o tendencias políticas contrarias a las mayorías. Publicaciones internacionales o locales -impresas, radiales o televisivas- y redes sociales o blogs personales también suelen irrespetar la objetividad que dicen representar o la imparcialidad que suponen demostrar.

Al respecto deviene ilustrativa la censura aplicada por Youtube contra Cubadebate por divulgar parte de un video en el que Luis Posada Carriles, autor intelectual de la voladura de un avión civil de Cubana de Aviación y de varios atentados en hoteles habaneros, asegura que solo le falta “cobrar” en la isla, se presume que violentamente, lo que el considera que le deben otros civiles indefensos.

Identificado como agente de la CIA, el acusado por Cuba y reclamado por Venezuela debido a su terrorismo internacional y a la represión interna en el país bolivariano es juzgado ahora en el Paso, Texas, solo por perjurio en un proceso migratorio que se le sigue en Estados Unidos.

En un artículo publicado en Rebelión, Marcos Ávila asegura que otro acto de censura coordinada deja su profunda seña de identidad fascista con el ataque a Cubadebate cuando la impresión totalitaria de un accionar tan explícito y coordinado de bancos y mega empresariales redes sociales y medios de comunicación no ha acabado de desaparecer.

El autor relaciona el ataque a la Web cubana con la represión contra la ultracensurada Wikileaks y la persecución contra Julian Assange, lo que muestra el control centralizado a los ciudadanos díscolos por parte de un grupo muy reducido, cohesionado y compacto de representantes de los grandes intereses económicos situados en el corazón de las economías avanzadas capitalistas.

“Aunque los cables siguen publicándose”, asegura en relación con el destape de la actividad conspirativa de diplomáticos estadounidenses en numerosos países, “ya no se pueden leer como antes. ¿A dónde sino está yendo a parar el remanente de 250 mil cables, de los que se han publicado apenas unos 3.000 y que ya no se encuentran ni en El País, ni en The Guardian?”, inquiere.

Tal vez prolifere demasiado la ilusión, por otro lado, de que por Internet se expande información objetiva al alcance de todos o, cuando menos, de grandes sectores poblacionales, a pesar de que solo menos de la sexta parte de la población mundial tiene acceso a una computadora y de que la calidad informativa se encuentra condicionada por el control muy desventajoso para ella sobre los medios de difusión.

Analistas consideran que la abundancia de grandes publicaciones impresas, cinematográficas, televisivas, radiales, discográficas, de una parte de la blogosfera y de las redes sociales no representan siempre reales posibilidades informativas, debido a su disfrute polarizado y su uso mediático manipulado, como reflejo de un dominio social practicado por minorías y del control global aplicado por países industrializados.

La citada Web cubana publicó recientemente: “Hoy amanecimos con una nueva agresión. Facebook retiró la página, abierta por los internautas, que reclamaba a Youtube -propiedad de Google- la restitución del canal de Cubadebate en la red social de descargas de video más consultada en la red y que se podía localizar en la dirección “No más censura en Youtube, restablezcan Cubadebate”.

“En horas de la tarde de ayer viernes (en referencia a la semana pasada), la página era ilocalizable. Los amigos de Cubadebate en esa red social habían sido víctimas también de la censura”, proseguía. Es decir, una red social que se supone de amplio alcance masivo y popular vetaba a una página Web, entre las más prestigiosas del país caribeño, por ser cubana y antiterrorista.

Dejaba constancia también de que “la poderosa red social, que participa junto a Google en la censura a Cubadebate, parece que expande su dominio sobre Internet a Hollywood”, en referencia a un reconocimiento cinematográfico obtenido por Youtube. Sobre esto abundaba: “Muchos consideran los Globos de Oro como la antesala de los Oscar, por lo que el filme (galardonado sobre Youtube) se coloca entre los favoritos para los Premios de la Academia”.

Ello muestra un ángulo que pone en evidencia, cuando menos, el desequilibrio en el uso de un medio que realmente podría tener un amplio alcance social si respetara su compromiso virtual con otras preferencias políticas de países e internautas con derecho a disfrutar de iguales consideraciones que los demás a informar y a estar informados sobre un terrorista al que se juzga por mentiroso.

En un artículo titulado Desigualdades mundiales y la Internet, aparecido en la red de redes, se expresa claramente que “hay muchos sitios Web y grupos de discusión donde se puede conseguir información y noticias que normalmente bloquea la prensa corporativa del sistema”, lo que es cierto. Pero se les aplican medidas propias del sistema para proscribirlos total o parcialmente.

Con buen tino, el referido análisis refleja que “la ciberrealidad es que esta Internet se ha creado y desarrollado bajo el capitalismo. Los que controlan este sistema no tienen la menor intención de permitir que las nuevas tecnologías le ‘€˜den poder‘ a las masas populares de forma tal que pongan en peligro su sistema”. A renglón seguido añade: “Su objetivo es usar este nuevo sistema de comunicaciones para modernizar, estabilizar y fortalecer sus redes mundiales de ganancias”.

Desigualdades mundiales… incorpora también a sus consideraciones que “para entrar a la Internet se necesita una computadora, una conexión por medio de un módem a una línea telefónica y un contrato con una computadora ‘anfitriónâ€Ö que está conectada directamente a la Internet”, lo que “es sencillamente inalcanzable para las masas populares del mundo”.

Un blog argentino que se identifica como Mundo perverso publicó el domingo primero de agosto de 2010 que “negar la propia subjetividad para presentarse como científicos de delantal blanco es propio del paradigma informativo que se derrumba en todo el mundo”, en referencia a los grandes medios.

Dejaba constancia de que los blogs, que califica como quinto poder, constituyen un amplio movimiento mediático en perspectiva, si bien limitados por los medios técnicos que les sirven de sustentación difusora, como ha ocurrido con Cubadebate ahora y con al menos otra Web cubana anteriormente.

No todos los que respeten los términos establecidos por los patrocinadores de los grandes medios o la mega red, son correspondientemente respetados. Marc Raboy y Marcelo Solervincens, en su texto Medios de comunicación, consideran que “todo el mundo reconoce que la lógica del mercado es la que predomina y la que impone sus valores y sus condicionamientos sobre los modos de producción y de distribución, lo que acarrea consecuencias mayores sobre los contenidos y la naturaleza misma de la información”.

Debe añadirse que no solo condiciona el mercado, sino que también lo hacen las factibilidades técnicas, el dominio polarizado del mundo y los condicionamientos políticos que restringen las posibilidades de países y de ciudadanos de acceder en igualdad de condiciones a la llamada “telaraña” mundial.

Precisan los autores: “Es necesario destacar que en el contexto de la globalización neoliberal, la información ‘€˜digital‘ se ha transformado en una mercancía más que circula de acuerdo a las leyes del mercado de la oferta y la demanda”. Consideran asimismo que “según esta lógica, los medios no están vendiéndole información a los ciudadanos, están vendiendo los ciudadanos a los publicistas”. Según ellos, “los contenidos resultan en distorsión de la realidad, fortaleciendo los estereotipos y reduciendo claramente la diversidad de los contenidos distribuidos”.

Cuba es el único país del hemisferio occidental sin conexión con el resto del mundo mediante cable coaxial submarino, a pesar de que uno estadounidense toca prácticamente su plataforma insular Norte. Tal limitación se debe al bloqueo que le impone aquel país, lo que la obliga emplear comunicaciones por satélite más lentas y costosas.

Despachos internacionales de prensa difunden en estos días que para la instalación de un cable que ahora provendrá de Venezuela arribó a aquel país el buque especializado Ile de Batz, desde el puerto francés de Calais, para su tendido por la empresa franco-china Alcatel Shanghai Bell, entre la localidad venezolana de Vargas y la cubana de Siboney. Se trata de una indudable contribución a que mejoren los servicios móviles y otras comunicaciones.

A este proyecto se le denomina ALBA 1, en referencia a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, un proceso de integración iniciado por Venezuela y Cuba en el año 2004 y al que se han integrado cerca de 10 países latinoamericanos y caribeños, como vía para enfrentar más solidariamente las realidades de un mundo en creciente polarización. “La irrupción de la revolución de Internet y de la era digital”, revelan Raboy y Solervincens, “atrajo al sector de la información, con la perspectiva de ganancia fácil, a una plétora de industriales de los sectores más variados -electricidad, informática, armamento, construcción, teléfono, agua.

“Edificaron gigantescos imperios”, consignan, “que acapararon en pocas manos los medios de comunicación e integraron de manera vertical y horizontal los sectores de la información, la cultura y la diversión, separados anteriormente, con el desarrollo de conglomerados donde el conocimiento y los contenidos se transforman en una nueva mercancía”.

Mediante productos elaborados por las trasnacionales mediáticas en países del Primer Mundo, con enorme capacidad de difundir, controlar y metamorfosear los conceptos de justicia, solidaridad, independencia y soberanía, se imponen publicidad y patrones de consumo, conducta y cultura bajo apariencia de globalización inofensiva, pero con el propósito real de imperar.

De ellos parten hoy, según los criterios reflejados, la mayoría de los ecos contra voces como la de Cubadebate, situada en los antípodas políticos de una globalización mediática monopolizada y comercial, que parece situarse más al lado del criminal que de los promotores de la ética y la justicia.

* Redacción de Temas Globales.