La revolución democrática cultural derrotó al neoliberalismo y superó un período de gran turbulencia política, pero eso no significa que haya desaparecido la contradicción fundamental que enfrenta al pueblo con el imperialismo, o que se hayan superado las luchas y tensiones internas entre campo y ciudad, empresariado y obreros, industrialización y preservación de la naturaleza y entre Estado y movimientos sociales, explicó el Vicepresidente Álvaro García Linera en el acto de conmemoración del primer año del Estado Plurinacional de Bolivia.

En el quinquenio 2000-2005 Bolivia tuvo cinco presidentes, un período de gran turbulencia política que ha sido superado gracias a la consolidación de una estructura estatal que basa su solidez en la unidad del pueblo boliviano, destacó el Vicepresidente en la sesión extraordinaria de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).

El gobierno de Evo Morales “derrotó al neoliberalismo y puso fin a décadas de infamia que descuartizaron la riqueza y las empresas del Estado; derrotó a las castas políticas ineptas, corruptas y vendepatrias que tanto daño ocasionaron, a las conspiraciones económicas y políticas, y los intentos de separatistas en contra de la unidad de la Patria”, resaltó el presidente Nato del Congreso, y precisó que todos esos logros de la “revolución democrática cultural” no hubieran sido osibles sin la unidad del pueblo.

Sin embargo, precisó García Linera, eso no significa que hayan desaparecido las contradicciones y las luchas entre el pueblo de Bolivia y sus enemigos. Admitió que persisten dos tipos de tensiones que “son el motor de la historia”: las contradicciones fundamentales y antagónicas, y las secundarias y no antagónicas.

Entre los años 2000 y 2009 una contradicción fundamental y antagónica enfrentó al pueblo con el imperio y con un conjunto de alianzas de terratenientes y sectores de la burguesía alineados con el “colonialismo depredador”, la cual que fue resuelta con métodos “revolucionarios”.

En el mismo período surgieron “contradicciones secundarias y no antagónicas” entre campo y ciudad, empresariado patriota y no patriota, y entre indígenas y no indígenas, las cuales fueron superadas mediante métodos democráticos de la persuasión y el diálogo, y acuerdos sociales que garantizaron la unidad del pueblo.

Una vez instaurado el Estado Plurinacional surge el mismo tipo de contradicción fundamental antagónica entre el pueblo y el imperialismo, y contradicciones principales que enfrentaron al pueblo con los residuos del colonialismo opuestos a la unidad y a la industrialización nacional.

Al mismo tiempo emergen tensiones secundarias y no antagónicas en el seno del pueblo y que tienen que ver con el “debate fructífero respecto a la velocidad y profundidad del proceso de cambio”. Según García Linera, se trata de tensiones “dialécticas creativas y necesarias que impulsan nuestra revolución y que son resueltas con el debate democrático, la crítica y la autocrítica fraterna”.

La primera tensión “creativa” se da entre el Estado, que por definición es concentrador de decisiones, y los movimientos sociales que buscan la descentralización del poder. Para resolver esta contradicción, el Vicepresidente propuso el concepto de “Estado integral” que a largo plazo se “disolverá” en la sociedad.

El Vicepresidente identificó una segunda tensión creativa entre la ampliación y apertura creciente del “proceso revolucionario” a todos los sectores, incluidos los empresarios, y la necesidad imprescindible de garantizar que el proceso sea conducido por el sector indígena obrero y popular, “el núcleo duro de la revolución cultural”.

La tercera tensión creativa se da entre interés general y el interés particular, entre las demandas para satisfacer las necesidades de todo el pueblo y las movilizaciones que defienden los intereses de un sector o grupo. Esto se resolverá privilegiando el interés de la comunidad boliviana, sin olvidar la satisfacción gradual de intereses locales y particulares. El horizonte comunitario no es la anulación del individuo o del interés privado, sino vivir sencillamente pensando en el conjunto de la sociedad, reiteró el Vicepresidente.

Una última tensión del proceso surge de la voluntad de industrialización y la necesidad imprescindible de vivir bien y en armonía con la naturaleza que nos rodea. Necesitamos industrializarnos, pero también utilizar los bienes que generosamente nos da la naturaleza preservándolos para las futuras generaciones. “Concebimos el socialismo comunitario del vivir bien como la satisfacción de necesidades humanas en diálogo vivificante con la naturaleza… Hay que humanizar a la naturaleza y naturalizar al ser humano”, dijo el Vice citando a Marx.

García Linera negó que el nacionalismo indígena del MAS busque restaurar el viejo capitalismo de Estado; “ese es un falso debate… capitalismo es el usufructo del trabajo ajeno, y capitalismo de Estado es el uso de las empresas del Estado para beneficio y acumulación de riqueza de una élite… (En cambio) Lo que estamos haciendo nosotros es potenciar el Estado para beneficio de los más pobres”. Explicó que los plantes de industrialización del Estado Plurinacional generan y distribuyen riqueza, y priorizan el valor de uso por encima del valor de cambio, y por tanto no reproducen el capitalismo de Estado.

Todas “estas tensiones solo las pueden resolver los humiles, los trabajadores, indígenas, campesinos obreros y vecinos. Quienes creen que podrían ser resueltas por sectores burgueses empresariales, con el retorno de los cachorros de las viejas elites políticas fracasadas, cometen un error que lo único que generará es un barranco de contradicciones fundamentales antagónicas irresueltas de ingobernabilidad estructural”, advirtió García Linera,

En su criterio, el proceso de transformación estructural “es largo y las tareas gigantescas”, pero “asumimos esa responsabilidad… no tenemos miedo a la lucha”.