Este sábado 22 de enero se celebra el primer año de vida del Estado Plurinacional de Bolivia y los cinco años de gobierno de Evo Morales Ayma, ganador de dos elecciones nacionales con mayoría absoluta de votos. El primer Presidente indígena del país perdió fuerza y apoyo popular en menos de un quinquenio, y hoy inicia su sexto año de mandato repudiado por la mayoría de la población.

Morales inició su primer gobierno el 22 de enero de 2006, fue reelegido presidente en las elecciones de 2009, y este 22 de enero celebra sus cinco años como Presidente y conductor del “proceso de cambio” en Bolivia con una gran fiesta en la Plaza Villarroel de La Paz que le costará al Estado al menos 400 mil bolivianos.

El Ejecutivo quiere festejar a lo grande los logros de la “revolución democrática y cultural”: la nacionalización de los hidrocarburos, la aprobación de la Constitución del Estado Plurinacional que finiquitó al “Estado colonial”, y la proyección internacional del “hermano Evo”, declarado defensor mundial de los indígenas y de la Madre Tierra.

El MAS solía convocar a multitudes después de cada victoria electoral, pero hoy no espera más de 15 mil personas en los actos organizados en las plazas Murillo y Villarroel de La Paz. Los oficialistas son conscientes de que ya no ostentan el poder de convocatoria de antes, sobre todo después del frustrado gasolinazo de Navidad de 2010 que decepcionó hasta los propios militantes masistas.

El fracasado decreto 748 que aumentaba las ganancias de las transnacionales con el fin de “incentivar” a los inversionistas, una medida que ni el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada se atrevió a ejecutar, desenmascaró la política neoliberal del gobierno.

Muchos gremios y sectores sociales que apoyaban a Evo, como por ejemplo los Ayllus Originarios de Potosí, afirman que no hay razones para festejar este sábado 22 de enero, declarado feriado nacional. Los maestros urbanos de La Paz y un sector de la dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB) confirmaron que no asistirán a los actos.

El “proceso de cambio” es una mentira. El MAS sólo cambió el nombre de Bolivia, de República a Estado Plurinacional, pero la gente es más pobre que antes, los alimentos cuestan más, y las multinacionales continúan saqueando nuestros recursos naturales, comentó el secretario ejecutivo de los maestros urbanos de La Paz José Luis Álvarez.

Nos dijeron que la “histórica nacionalización” iba a acabar con nuestra dependencia respecto a las petroleras, pero cuatro años después el decreto 748 nos devuelve a los infieles y triturantes brazos de las transnacionales; supuestamente el Decreto Supremo del Primero de Mayo de 2006 era para evitar que las petroleras ganen más dinero con nuestro petróleo y gas, y el 748 repone sus ganancias casi en un 100%, criticó el director de la red Erbol Andrés Gómez Vela.

En realidad, la “falsa nacionalización” sólo legalizó los negocios de las petroleras en el país; hoy Bolivia no es un “Estado soberano” y no hay ninguna “transición hacia el socialismo”, sentenciaron los activistas del núcleo de izquierda La Protesta.

Hasta los ideólogos del “proceso de cambio” se sintieron decepcionados. El gasolinazo es una medida “estructuralmente parecida al 21060 y demuestra que no salimos de la lógica neoliberal; lo que inquieta no es tanto circunscribirse a la discusión sobre la subvención, sino descubrir que no hemos superado el marco conceptual y el razonamiento macroeconómico que fue la base de los ajustes estructurales y de las medidas neoliberales. ¿Por qué seguimos atrapados en las formas de razonar que fueron los instrumentos del neoliberalismo?”, cuestionó el ex viceministro de Planificación Raúl Prada Alcoreza.

Según Prada, “lo grave es no haber salido del capitalismo dependiente, de un Estado periférico subordinado, de una economía extractivista destinada a satisfacer la demanda del mercado internacional; estamos lejos, muy lejos, de ingresar a un modelo productivo y producente de un modelo alternativo; estamos lejos de una articulación integrada de la economía plural, que se encamine a la economía social y comunitaria…”.

El ex ministro de Educación Félix Patzi consideró que el Presidente Morales “era intocable”, pero hay que admitir que después del gasolinazo “el pueblo le perdió el miedo, quemó su foto y lo comparó con Goni”. También se desacreditó mucho el Vicepresidente Álvaro García Linera, el ideólogo de la “revolución cultural”, que en el último tiempo se dedicó a denostar a todos los que critican al gobierno, tildando de “derechistas” inclusive a los dirigentes sindicales trotskistas.

“El Vicepresidente dice que los que ganamos las calles y aplastamos al gasolinazo trabajamos con la derecha, y el magisterio le responde que mientras él estaba jugando a las guerritas, los trabajadores combatíamos a la derecha y a la política neoliberal estando año tras año en la cárcel”, retrucó el dirigente del magisterio José Luis Álvarez. “Solo podemos saber cómo nos va si dejamos que se desarrolle la crítica y discutimos los temas de fondo entre todos; debemos dedicar nuestra atención a la construcción del Estado plurinacional, no a inventarnos ‘derechas’ por todas partes como si fuésemos paranoicos”, añadió Raúl Prada.

A la desazón expresada por sindicalistas e intelectuales del MAS se suma el descontento generalizado de la población. La encuestadora privada Ipsos Apoyo Opinión y Mercado reveló que la popularidad del Presidente cayó estrepitosamente de 84% en 2007 a 36% en enero de 2011, con un 56% de desaprobación. Al Vice le fue peor: su popularidad cayó de 46% en noviembre de 2010 a 29% en enero de 2001, y el porcentaje de gente que lo reprobó subió de 47% al 71%.

Con esos antecedentes, el gobierno ha invertido mucho dinero en el alquiler de equipos de sonido y pantallas gigantes para de la fiesta de este sábado en La Paz, y ha contratado a los mejores músicos del país, entre ellos Kollamarka, Tupay, Llajtaymanta, Awatiñas, Kalamarka y Arawi, para garantizar la asistencia de por lo menos 15 mil personas. Para que no falte gente traerán cientos de campesinos de los 47 municipios de Cochabamba.