“Aunque aumente su eficacia energética, Estados Unidos necesitará nuevos suministradores exteriores, pues se prevé que para 2020 la demanda será de 22.860 millones de barriles al año mientras que su producción interna llegará sólo a los 15.480 millones”, se afirmaba en el informe que Dick Cheney presentó al presidente Bush en 2001 recomendando “la diversificación y aumento del aprovisionamiento exterior”, y advirtiendo del hecho de que “una interrupción significativa del aprovisionamiento exterior pondría en peligro nuestra economía y nuestra capacidad de alcanzar nuestros objetivos económicos y políticos”.

En otras palabras, las grandes multinacionales del petróleo (representadas aquí por Dick Cheney) consideraban que es más beneficioso robar el pretróleo de los demás y la Casa Blanca apoya esta práctica. De hecho, basándose en este informe el gobierno Bush redujo los fondos destinados al aumento de la producción nacional y a la investigación de soluciones alternativas nacionales buscando con ello reforzar el discurso según el cual continuaría aumentando el aprovisionamiento exterior de petróleo que, además, debería diversificarse.

Éste era el objetivo de las grandes multinacionales del sector y era la propuesta del Council on Foreign Relations (CFR, Consejo de Relaciones Externas) cuando afirmaba que “se debería favorecer la búsqueda de aprovisionamientos petroleros diferentes de los del Golfo Pérsico”.

Los demás elementos vinculados a la búsqueda de nuevas fuentes de petróleo son de naturaleza técnica, es decir, basadas en las reservas que existen particularmente en la península Arábiga; los grandes campos petrolíferos de Arabia Saudí están en declive, como el de Ghawar, que en vez de extraer 22 millones de barriles al día como estaba previsto para 2025, finalmente extrae 12,5 millones. Ésta es una de las razones principales por la que existe una búsqueda creciente de otros lugares de extracción, los más codiciados de los cuales son los de África Occidental.

De hecho, los países de África Occidental proporcionan actualmente el 18% del petróleo que importa Estados Unidos y esta cifra alcanzará el 25% en 2015; esta región, que posee unas reservas de 40.000 millones de barriles, es de una importancia estratégica fundamental para Estados Unidos y la razón por la cual los seis países que forman parte de la ECOWAS (siglas en inglés de Comunidad Económica de los Estados de África Occidental, Angola, Chad, Guinea Ecuatorial, Gabón y Nigeria) fueron cortejados por el gobierno Bush que repentinamente se enamoró del continente africano.

Sin embargo, hay motivos para este repentino interés.

En primer lugar, porque las previsiones sobre las cantidades de petróleo existentes son las más importantes que conocemos a día de hoy, «se espera que África Occidental se convierta en el principal suministrador del mercado estadounidense» 1 ;

en segundo lugar, porque la competencia es débil, puesto que China va a centrar su interés en los países de África Oriental;

en tercer lugar, porque el [petróleo] bruto es de «alta calidad y con poco contenido de azufre, ideal para ser refinado en la costa este» 2 de Estados Unidos;

en cuarto lugar, porque las perspectivas son colosales en lo que concierne a Nigeria, Angola, Gabón y Congo-Brazzaville, y las inversiones ya realizadas, por valor de 3.500 millones de dólares, en la construcción de un oleoducto que una Chad con Camerún en la costa occidental africana, no son desdeñables.

Quinto y último argumento: la docilidad de los gobiernos en relación a las multinacionales y al imperialismo, y la corrupción alimentada por las grandes empresas hacen de esta región del mundo el terreno ideal para su transformación en un nuevo patio trasero estadounidense.

Existen también razones de naturaleza geopolítica que están en la base de este cambio radical de política de Estados Unidos en relación a África, que ha pasado del laissez-faire a un rápido compromiso y de gran magnitud política, diplomática y militar, y de ingerencia en la vida de Estados soberanos.

La presencia cada vez mayor de China, Brasil e India en África (que no se puede comparar, ni en la forma ni en sus objetivos, con los objetivos del imperialismo estadounidense) es la otra razón que explica este cambio de estrategia de la política exterior estadounidense en relación al contiente, independientemente de que el ocupande de la Casa Blanca republicano o demócrata.

Hable con voz dulce pero con un buen palo en la mano …

Este proverbio de origen africano sintetizaba la política exterior del presidente Theodore Roosvelt, el cual lo utilizaba con frecuencia para decir: o los países obedecen al diktat de los intereses estadounidense o hablará la fuerza, esto es, la agresión militar. Han transcurrido más de cien años, pero éste sigue siendo el centro de la política exterior de Estados Unidos, como muy bien expresó recientemente el archirreaccionario periodista Thomas Friedman afirmando: «la mano invisible del mercado no funcionará jamás sin su puño invisible».

Para defender los intereses de las multinacionales del petróleo en África hace falta un puño y un puño que sea fuerte. «En 2008 Chevron obtuvo unos beneficios del orden de los 23.000 millones de dólares, la mitad de los cuales procedían de África; Exxon-Mobil obtuvo 45.200 millones de dólares, el 43% de los cuales eran del mismo origen, lo mismo que en el caso de un tercio de las importaciones de BP» 3 , por citar sólo estas compañías. Con unos beneficios colosales no es sorprendente que los grandes monopolios estén interesados en mantener el status quo y para ello es necesario que alguien les defienda .

El puño del que habla el reaccionario Friedman tiene un nombre, Africom.

El gobierno al servicio de los petroleros de George Bush da curso de forma práctica a las recomendaciones del CSIC (Center for Strategic and International Studies, [Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales]) que afirmaba: «Dados los crecientes intereses estratégicos en la región recomendamos que Estados Unidos conviertan la seguridad y la gobernanza en el Golfo de Guinea en una prioridad absoluta de la política exterior de Estados Unidos en relación a África, defendiendo una política firme para la región». En otras palabras, militarizar las relaciones de Estados Unidos con África. Así, en febrero de 2008 George Bush, el incansable servidor de los intereses de las multinacionales del petróleo, emprendió una gira africana.

La cosa no acababa ahí puesto que el aplicado George había creado una estructura de mando para África (el Africom, el puño) y dejado la tarea de seguir con esta política al carismático y cándido Obama que puso en marcha la agresión sin pestañear, esta vez a escala de un continente, lo que confirma que en la política exterior del imperialismo cuanto más cambian las cosas más idénticas permancen.

De la Francáfrica al imperialismo europeo

Ya en 2005 el Pentágono había lanzado como preparación a lo que vino después una Iniciativa Contra-Terrorista Transahariana (TSCTI, en sus siglas en inglés) y antes tanto Estados Unidos como Francia, particlarmente esta última, tenían una presencia militar en África. A decir verdad, los estadounidenses no son los únicos en desempeñar el papel del malo en este asunto.

Como antigua potencia colonial, Francia ha seguido hasta hace muy poco desempeñando el papel de brazo armado del neocolonialismo. En Costa de Marfil hay estacionados 3.000 soldados franceses y en el vecino Togo hay aún más hombres y aparatos aéreos.

Por razones presupuestarias Francia se ha visto obligada a empezar a poner fin a la aventura neocolonial reduciendo los efectivos y cerrando bases entre 1997 y 2002. Sarkozy es el aniquilador (en realidad, muy a su pesar) de la Francáfrica , esta política francesa particular para África, y según el general Dominique Trinquand, en adelante busca l a europeización de la intervención militar.

Esta supuesta europeización nos deja a los portugueses cuando menos preocupados dada la sumisión a los intereses imperialistas manifestada muchas veces por «nuestros» gobiernos. De todos modos, el hombrecillo del Elíseo no llevará más lejos la idea: el Imperio manda y no tendrá más opción que bajar la cabeza.

De hecho, antes de que el imperialismo estadounidense se lanzara a la militarización de África, los patrocinadores de la política exterior del Tío Sam ya habían calculado las posibles implicaciones/colisiones con la presencia francesa en África y fueron claros: «Mientras que los franceses quieren reducir sus fuerzas en África, Estados Unidos aumentará las suyas…» y «por otra parte, podemos decir que una fuerza estadounidense en África será la señal de que ha terminado exclusividad de la influencia militar francesa» 4 .

Sarkozy lo ha comprendido, ¡adiós a la Francia imperial!

Preámbulos de una ocupación

Hubo varios intentos de localizar en África el cuartel general del Africom, los cuales fueron contrariados por la oposición de varios países que tuvieron que enfrentarse a la cólera popular que podían suscitar estas bases, lo que no impidió a las relaciones públicas del Africom mentir afirmando que «varios países africanos ya se han ofrecido para acoger el cuartel general» , y recordando al mismo tiempo que «sea cual sea la localización del futuro cuartel general, será necesario tener unas bases en el Golfo de Guinea» . ¡Pues claro, ahí es donde está la gallina de los huevos de oro!

La falta de un cuartel general no impide a los militares estadounidenses y a los mercenarios a los que pagan lanzar operaciones clandestinas a partir de las bases satélites extranjeras localizadas en Kenia y Djibouti.

Con todo, el presupuesto del Africom ha pasado de 60.000 millones de dólares a 310 millones, sin los costes de las operaciones; se nombró comandante a uno de los únicos afroestadounidenses que ha logrado alcanzar el grado de general de cuatro estrellas; se lanzaron maniobras navales de gran envergadura en el Golfo de Guinea; se llevaron a cabo intensas campañas de persuasión, sobre todo proporcionando material militar, cursos y viajes de estudios, así como formación a oficiales de alta graduación africanos a los que se considera friendly african militaries (militares africanos amigos) para que cierren los ojos en relación a lo que viene a continuación; en el plano diplomático el movimiento es igual de intenso, no sólo en las capitales africanas sino también en las europeas y en Lisboa en particular.

El dinero no falta. Sólo este año se van a gastar 6.300 millones de dólares en un sólo programa de 431 actividades que implica a 40 países.

El Pentágono designa al Africacom como un comando de combate unificado que conbinará funciones militares y civiles, y ello para promover su imagen de «goodfellas».

Cualquier agresión imperialista siempre se ha presentado públicamente de la manera más altruista posible; en África se presenta como una acción humanitaria para luchar contra la enfermedad y el analfabetismo, para la cosntrucción de viviendas, la atribución de becas, etc… sólo objetivos nobles.

El otro argumento es la lucha contra el terrorismo, que carga con las culpas y sirve incluso para encubrir acciones terroristas del imperialismo estadounidense.

Espero que las líneas que preceden se haya expuesto claramente los verdaderos objetivos de esta nueva agresión, que no ha hecho más que empezar, y que por ello es urgente denunciar desde este mismo momento .

La fuerza ocupante y la OTAN

La OTAN dejó hace tiempo de ser una organización «defensiva» del Atlántico Norte, asumiéndose como un bloque militarista mundial y, por lo tanto, presente también en África donde, por lo demás, ha desarrollado una intensa actividad, sobre todo en el Cuerno de África y en especial en Sudán; si en esta parte de África los intereses no son exclusivos, se puede imaginar lo que se trama para África Occidental, donde se encuentra este petróleo vital para Estados Unidos.

Nigeria y Angola son los países que tiene más potencial entre los diferentes países grandes productores de petróleo de esta región; pero también están Sao Tome y Príncipe, cuyas perspectivas en términos de reservas petrolíferas siguen siendo un secreto de los dioses a pesar del hecho de que las principales industrias estadounidenses instalen ahí plataformas petrolíferas y perforen frenéticamente. Recientemente Hillary Clinton visitó el archipiélago (con lo que se percibe que este pequeño país está en la agenda de las prioridades estadounidenses) y «ofrece» la construcción de un puerto, lo que el primer ministro de Sao Tome quiso saludar declarando a los medios de comunicación que sería un gran puerto y cuyas dimensiones rectificaron seguidamente los estadounidenses: sería mucho más pequeño, dijeron.

Según un comandate estadounidense en Europa, «este puerto pequeño», como dice Hillary Clinton, sería una base militar y naval del tamaño de Diego Garcia en el océano Índico.

También por la suerte del continente africano y por todas las razones que acabamos de exponer que nos manifestaremos en Lisboa este 20 de noviembre con la consigna ¡Sí a la paz, no a la OTAN!

Notas:

1 Informe de 2006 del CFR sobre la dependecia energética de Estados Unidos y sus consecuencias sobr ela seguridad nacional, p 132.
2 Idem.
3 Informe de 2010 del Center for American progress .
4 Andrew Hansen – CFR – 8 de febrero de 2008.

* Luis Amaro es uno de los coordinadores de la campaña portuguesa “¡Sí a la paz, no a la OTAN”. Fuente: Solidarité Internationale PCF, http://www.michelcollon.info/Africa-Occidental-la-nueva.html?lang=fr Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.