Los precios de la carne, azúcar, cereales, lácteos y otros productos básicos llegaron a su nivel máximo en diciembre de 2010, sobrepasando las cotas récord de 2008. A dos semanas de iniciado el 2011, una insurrección de gente hambrienta tumbó al presidente de Túnez y dio inicio a una nueva crisis alimentaria mundial similar a la de hace tres años.

Entre 2003 y principios de 2008 se registró un pronunciado y sostenido aumento de precios de una amplia gama de productos básicos, considerado como uno de los de mayor alcance y duración de la historia, según el Informe sobre el Comercio Mundial 2010 de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) mide la variación mensual de precios mundiales de los alimentos desde 1990 en base a un índice de precios de 55 productos agropecuarios. El indicador marcó un récord histórico de 213,5 puntos en junio de 2008; de 206 puntos en noviembre de 2010 y de 214,7 puntos en diciembre del año pasado, el más elevado de los últimos 20 años.

La escalada inflacionaria comenzó en agosto y rompió récords en diciembre como consecuencia de de los desastres climáticos y también de la febril especulación financiera. Impulsaron semejante alza el déficit resultante de la merma de las zafras enBrasil, Australia, Rusia, India, China y otros productores agrícolas afectados por inundaciones, sequías e incendios extremos; la debilidad del dólar, y la alta cotización del petróleo.

Desde junio de 2010 los precios del trigo aumentaron casi 50 por ciento, la mayor alza en tres décadas, informó The Financial Times el 2 de agosto; a fin de año los contratos de futuros de azúcar crudo se incrementaron cerca de 18 por ciento en la bolsa de Nueva York; y el azúcar blanco en el mercado de Londres terminó a 777,50 dólares la tonelada métrica el 31 de diciembre, un repunte interanual del 9%.

El azúcar muestra una tendencia alcista en los últimos tres años, y sus precios se duplicaron en la primera década del siglo. En enero de 2011, el azúcar crudo promedia a 31,15 centavos de dólar la libra en Nueva York, tres centavos más que el año anterior; mientras que los precios del maíz y de la soya alcanzaron niveles no vistos desde julio de 2008 en el mercado de Chicago.

La escalada inflacionaria mundial en 2010 fue impulsada fundamentalmente por el aumento del costo de la energía y de los productos frescos. En noviembre, el IPC en China registró un inflación interanual de 5,1 por ciento, la mayor en 28 meses, sobre todo por el alza de precios de los alimentos en 11,7%

En 2010, la India reportó una inflación alimentaria de dos dígitos, como resultado de una escalada del precio de la cebolla, huevos, frutas, leche, carnes y vegetales, entre otros productos, que dispararon la inflación hasta el 14,4% el 18 de diciembre. Este incremento obedece principalmente al encarecimiento paulatino de los combustibles desde que el gobierno retiró los subsidios estatales a mediados de año.

En Latinoamérica, Panamá terminó 2010 con una inflación acumulada de 3,5%, y la mayor incidencia recayó en la tarifa del transporte debido al elevado precio del petróleo. En México se incrementó el precio de la tortilla de maíz, el alimento básico del pueblo, y se prevé un nuevo aumento del precio del pan en la ciudad capital a partir del primer trimestre del 2011 a consecuencia del aumento del precio de la gasolina en un 10%.

Costa Rica cerró el año con una inflación de 5,8%, la más alta de los últimos 30 años, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). Los productos que más influyeron en el aumento inflacionario fueron los alquileres de vivienda, los alimentos y bebidas. El Instituto Nacional de Estadística y el Banco Central de Venezuela informaron que la inflación acumulada en 2010 llegó al 27,2%, superior al 25,1% de 2009.

En Brasil el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) registró 0,83% en noviembre de 2010, el más alto del último quinquenio. La Fundación Getulio Vargas estimó que la inflación anual llegó a 6,2%, muy superior al 3,95 por ciento de 2009. El encarecimiento de los alimentos contribuyó al incremento del IPC anual.

Uruguay concluyó 2010 con un índice inflacionario de 6,9% y los rubros que experimentaron mayor variación fueron alimentos y bebidas, vivienda, cuidado de la salud y otros gastos de consumo. Ecuador cerró el año con una inflación anual de 3,3%, una de las más bajas de Sudamérica. Los productos que se encarecieron más fueron los tabacos y bebidas alcohólicas (6,31%), alimentos y bebidas no alcohólicas (5,4%) y restaurantes y hoteles (4,5%).

En Bolivia, el gobierno decreto el 26 de diciembre un aumento de precios del litro de gasolina de 3,74 a 6,47 bolivianos, gasolina premium de 4,79 a 7,51 bolivianos y diesel de 3,72 a 6,80 bolivianos. Pese a la abrogación del tarifazo una semana después, el aumento de las tarifas del transporte y de los precios de alimentos básicos disparó la tasa de inflación anual hasta 7,18%, superior al 4,5% proyectado por el gobierno.

La agencia de estadísticas Eurostat estimó que la inflación en la Eurozona alcanzó el 2,2 por ciento en 2010, por encima de los cálculos iniciales. Francia registró un incremento de la inflación de un 0,5% en diciembre, informó el Instituto Nacional de Estadística (INSEE). El IPC en España cerró 2010 con 3% de inflación anual, la más elevada desde octubre de 2008, cuando se ubicó en 3,6%, debido principalmente al incremento de los costes del tabaco y de los carburantes y lubricantes.

La FAO alertó que los precios mundiales del arroz, el trigo, el azúcar, la cebada y la carne seguirán altos o registrarán significativos aumentos en 2011, quizás replicando las marcas de 2007 y 2008. La organización dice que es muy posible que los precios suban mucho más si el clima seco en Argentina se convierte en sequía, y si comienzan los problemas con la cosecha de trigo por las heladas en el hemisferio norte.

Los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) de Argentina pronostican dificultades en el suministro de alimentos para el próximo invierno debido a la sequía, con un consecuente aumento de precios. La falta de lluvia daña cerca de 50 por ciento de las tierras con mayor productividad, y se dice que los cultivos de soja y maíz están en “situación límite”. La ministra de Coordinación Económica de Indonesia Hatta Rajasa consideró que el cambio climático es un peligro real para la producción de alimentos de su país, que es el tercer productor de arroz después de China y la India, pero sus cosechas fueron afectadas por el fenómeno de El Niño y los incendios.

Un reciente informe de la FAO advierte que la nueva escalada de precios tendrá consecuencias muy peligrosas para 80 países, entre ellos Honduras, Nicaragua y Haití. “Vivimos actualmente el inicio de una crisis alimentaria similar a la de 2008”, aseveró el relator especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación Olivier de Schutter, y dijo que las naciones más frágiles son las importadoras de alimentos con escasas reservas de divisas, como Mozambique, Afganistán, Mongolia y Corea del Norte.

Varios países en desarrollo y casi todos los países de África subsahariana dependen demasiado de un puñado de materias primas como el algodón, el café, el tabaco o el azúcar, y tienden a invertir mucho en esos cultivos de exportación y menos en los destinados al consumo local. Esto los hace muy vulnerables a los cambios de los precios, explicó de Schutter, e instó a esas naciones a invertir en la agricultura interna con miras al autoabastecimiento y a diversificar sus economías para disminuir su grado de dependencia.

Según la FAO, existe un equilibrio entre el suministro mundial de alimentos y la demanda, y suficientes existencias de cereales para garantizar una situación menos grave que la de 2008. Sin embargo, la volatilidad de los precios del trigo y del petróleo es una de las principales preocupaciones.

Muchos bancos centrales del mundo endurecen sus políticas monetarias y algunos gobiernos se ven obligados a aumentar los precios del petróleo y sus derivados, y las tarifas de servicios básicos. El encarecimiento de los combustibles repercutirá directamente en el precio de los alimentos, socavará los avances logrados en la última década en la lucha contra el hambre y la inseguridad alimentaria, y agravará los conflictos sociales en 2011, advirtió el director general de la FAO Jacques Diouf.

Más protestas sociales

Durante la crisis alimentaria de 2008 se reportaron manifestaciones sociales en 30 países. En septiembre de 2010 miles de personas protestaron en Maputo, capital de Mozambique, contra el aumento del precio del pan y de la energía, y al menos 13 personas murieron en enfrentamientos con la policía. A fines del año pasado hubo protestas en China y Europa por el incremento del precio de la harina, la leche y el azúcar.

En diciembre, más de 15 mil españoles rechazaron el aumento de la tarifa de electricidad en 9,8% decretado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La medida entró en vigor en 2011, afectando a unos 20 millones de hogares que comenzarán a pagar un promedio de 40 euros más al año en su factura. Según el diario El País, se trata de la mayor alza en 28 años.

En Túnez, un joven se prendió fuego el 17 de diciembre de 2010 reclamando una fuente de trabajo y murió el 6 de enero como consecuencia de las graves quemaduras. Su deceso desencadenó una violenta insurrección popular por el alza de precios de los alimentos en los primeros días de 2011. Hasta el 9 de enero, tres personas habían muerto y más de 300 cayeron heridas.

El 13 de enero, ante la inminencia de una huelga y una marcha multitudinaria, el Consejo de Ministros acordó acabar con el monopolio parcial del azúcar en el mercado local, y suspendió de manera excepcional las tarifas aduaneras y el Impuesto al Valor Agregado para la importación de azúcar blanco desde el 1 de enero hasta el 31 de agosto de 2011. El presidente Zine El Abidine Ben Alí dijo que esas medidas reducirían en 41 por ciento el precio del azúcar y del aceite, los principales detonantes de los disturbios registrados en Argel y en otras 18 provincias del país.

También anunció que no se presentaría a la reelección en 2014, destituyó al ministro del Interior, prometió adoptar medidas contra la corrupción administrativa, además de crear 300 mil empleos, en un esfuerzo por contener la movilización social. Pero las protestas callejeras continuaron. Se trataba de la mayor crisis que enfrentaba el gobierno de Ben Alí en sus más de dos décadas de ejercicio del poder.

Los disturbios y saqueos de establecimientos comerciales se extendieron a localidades del centro y el norte del país, en especial a Kaserín y Thala, y el 12 de enero se impuso el toque de queda en la capital Argel. Las violentas manifestaciones sociales en Túnez asombraron por su magnitud, dejaron un saldo de medio centenar de muertos, y el 14 de enero el presidente Ben Alí tuvo que dimitir.

El 17 de enero, un hombre murió y otros tres resultaron heridos en actos de inmolaciones con fuego en Argelia en protesta por la persistente pobreza. La víctima mortal es el argelino Mohcin Bouterfif, de 37 años, padre de familia y desempleado que se prendió fuego frente al edificio de la alcaldía del poblado de Boukhadra, en el este de Tebessa. La agencia oficial de noticias APS precisó que el domingo la policía salvó a otro desempleado de 34 años que trató de quemarse fuera de un cuartel en la provincia de Mostaganem. El diario El Watan reportó otros dos casos similares sin consecuencias letales en Boumerdes.

También el 17 de enero, un hombre intentó inmolarse en El Cairo frente al Parlamento de Egipto en un acto de protesta por las precarias condiciones de vida. Testigos presenciales relataron que Abdou Abdel-Moneim Hamadah, de 48 años de edad, se paró frente al edificio de la Asamblea del Pueblo, se roció combustible y prendió fuego a su cuerpo.

En Bolivia, a fines de 2010 una protesta popular obligó al gobierno de Evo Morales a abrogar el mayor gasolinazo de los últimos 30 años. El Vicepresidente Álvaro García Linera calculó que el tarifazo debía elevar el costo del transporte entre un 25 y un 30 por ciento, y el de los alimentos entre 15 y 17%. El ministro de Economía y Finanzas Luis Arce llegó a decir que la medida incrementaría el precio de los alimentos en no más del 7% “y por una sola vez”.

Pero las autoridades bolivianas se equivocaron de cabo a rabo, ya que aún sin gasolinazo los precios de la carne, azúcar, arroz, harina, papa y del pan se incrementaron hasta en 80 por ciento, y el precio de la bolsa de cemento subió de 52 a 80 bolivianos. Lo paradójico es que hasta la Empresa estatal de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA) subió el precio del arroz, azúcar y aceite en un porcentaje mayor al proyectado por el gobierno. Así, el 4 de enero el precio de la arroba de azúcar de EMAPA aumentó de 49,50 a 57,50 bolivianos, el arroz de 38 a 49,50 bolivianos, y el litro de aceite de 6,50 a 7,50 bolivianos. El 14 de enero EMAPA anunció un nuevo incremento del precio del azúcar hasta 5,30 bolivianos el kilo y 61 bolivianos la arroba.

En Chile, las marchas y bloqueos de carreteras destacaron el 12 de enero, en la primera jornada del paro indefinido declarado en la región de Magallanes y Antártica contra la subida del precio del gas doméstico en casi 20 por ciento. Parlamentarios, alcaldes, empresarios, estudiantes, trabajadores de todos los gremios y ciudadanía en general apoyaban la medida de fuerza contra la acción gubernamental, en la que expertos advierten intereses ocultos orientados a la privatización del petróleo chileno.

El gas y el petróleo en Magallanes son cada día más escasos y, si no los cuidamos se van a extinguir, afirmó el presidente chileno Sebastián Piñera, e insistió en la conveniencia de la medida para “fomentar un uso del gas más racional y una mayor exploración y búsqueda de nuevas fuentes de gas y petróleo en la región”. El mismo argumento esgrimió el gobierno “izquierdista” de Evo Morales cuando decretó en Bolivia el frustrado aumento de precios de la gasolina y del diesel hasta en 80%, supuestamente para “incentivar” la explotación petrolera.

El conflicto en Chile cobró mayor tensión el 17 de enero, tras el anuncio del gobierno de invocar la Ley de Seguridad Interior del Estado con el fin de aplacar el paro y las protestas en la Patagonia chilena, que generaron actos solidarios en Santiago, Valparaíso, Temuco, Concepción, Chillán, Iquique, Viña del Mar y Antofagasta. Más de 120 mil trabajadores del cobre, de la metalurgia y del petróleo podrían sumarse al paro indefinido, confirmó Jorge Fierro, dirigente sindical de la petrolera estatal de la región de Bío Bío.

El gobierno del Distrito Federal de México anunció que el 15 de enero entrará en vigor el aumento del precio de la gasolina en 10%, y también de la tarifa del servicio del agua en 4,8%. Un reporte del Bank of America-Merrill Lynch advirtió que el encarecimiento de los energéticos será el principal impulsor de la inflación en México durante este año. Las nuevas medidas reducirán aún más el poder adquisitivo de la gente, ya perjudicada por el alza del costo de la canasta básica entre 20 y 30%.

La República Dominicana acordó con el Fondo Monetario Internacional un reajuste de la tarifa eléctrica en un 11% desde noviembre del año pasado; en diciembre las cotizaciones petroleras aumentaron más de seis por ciento y el incrementó se traspasó a los consumidores. Para evitarse conflictos, el gobierno aprobó un subsidio de 17.3 millones de dólares y postergó el tarifazo.

Lo mismo hizo el Ministerio de Economía de El Salvador el 29 de diciembre de 2010, cuando anunció la postergación por un mes la reducción de subsidios del gas doméstico. La medida debía aplicarse el 1 de enero, “focalizando” la ayuda en quienes realmente lo necesitan con el fin de ahorrarle al Estado unos 50 millones de dólares. El envase de 25 libras cuesta poco más de cinco dólares, y se estima que suba hasta unos 12,5 dólares cuando se elimine el subsidio general.

El gobierno ecuatoriano decidió realizar un análisis profundo de los subsidios en el país para determinar su impacto en la población y en economía, confirmó el titular de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades) René Ramírez. El presidente del directorio del Banco Central de Ecuador Diego Borja dijo que los subsidios al gas y al combustible son un peso para el Estado, pero “no pueden eliminarse mientras no se tenga claro cómo beneficiar a la gente que lo necesita”.

Las personas que padecen hambre en el mundo se incrementaron de 842 millones entre 1990 y 1992 a 925 millones en 2010, mientras que dos mil millones sufren carencias nutricionales. La FAO admitió que todavía hay más subnutridos en el planeta de los que había en 1990 y considera que será muy difícil cumplir las Metas del Milenio propuestas por Naciones Unidas en 2000. El secretario general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) Supachai Panitchpakdi prevé que los países de África subsahariana no lograrán erradicar el hambre y la pobreza extrema para 2015.

* Fuente: Boletín 88 del Servicio de Noticias Ambientales (SENA) del Fobomade. Con información de Prensa Latina, Rebelión, Bolpress, AFP, IPS, Reuters, SERPAL y Periodismo Humano.