Una de las características centrales del gobierno de Uribe Vélez fue su obsesiva insistencia en la firma del TLC con Estados Unidos. Esto lo llevó a protagonizar bochornosos actos de sumisión y adhesión a todos los dictados del gobierno de Bush, hasta el punto que éste, afirmó que el gobierno colombiano “nos ha dado todo lo que le hemos pedido y más”.

Uno de los episodios más tristemente recordados fue la visita del entonces candidato McCain, en la cual Uribe prácticamente tomo partido por esa candidatura, cosa que lo distanció del candidato Obama. Ahora vuelve a aparecer McCain en Colombia, esta vez, ilusionado por la reciente retoma del control de la cámara de representantes de EEUU por parte del partido republicano y ha vuelto a hablar del TLC y de su deseo de que sea aprobado por parte del Congreso de EEUU. Sus dos argumentos son que Colombia es una aliado de Washington y que mientras que las mercancías colombianas no pagan impuestos al entrar a EEUU, la de ese país si lo hacen al entrar a Colombia, o sea que el TLC beneficiará a EEUU.

El gobierno colombiano al mismo tiempo anunció una próxima visita del vicepresidente Angelino Garzón a EEUU, para agilizar el trámite del TLC dando así la más estricta continuidad con respecto a una política central de Uribe.

Recientemente ha habido cambios importantes en la política estadounidense. Los demócratas perdieron el control de la Cámara de Representantes y el nuevo presidente de la misma, John Boener, es un republicano que siempre ha apoyado el libre comercio. Se recuerda aun que en 2008 increpó a Nancy Pelosi acusándola de no determinar los pasos que habría que dar para llevar a votación el TLC con Colombia y afirmando que ese TLC era una oportunidad para vender los productos estadounidenses y crear nuevos empleos en esa nación.

La circunstancia de que las preferencias arancelarias del Atpdea, hayan sido prorrogadas solamente por seis semanas, hasta febrero del presente año, en realidad abren una nueva oportunidad al TLC, dado que en ese mes o se hace una nueva prórroga o se tramita el TLC y a ambas cosas le apuesta el Gobierno colombiano.

Para ello Santos ha reafirmado su carácter de aliado estratégico de la potencia del norte y Angelino Garzón, el nuevo portavoz ante el congreso de EEUU, lleva el mensaje de que en Colombia ya no se violan los derechos humanos ni se asesinan sindicalistas.

El mensaje reiterado del gobierno colombiano ha sido que la aprobación del TLC beneficia ante todo a Estados Unidos, cosa que es cierta, pero que sitúa a nuestros gobernantes en la posición de estar defendiendo no los intereses nacionales sino los de los negociantes gringos. El contexto político en EE.UU. no es favorable a los intereses del gobierno colombiano, los demócratas controlan todavía el senado, la crisis económica se mantiene y con ello la preocupación de los sindicatos norteamericanos por la exportación de puestos de trabajo, la facción republicana del Tea Party no ha adherido al TLC y los republicanos se aprestan no a hacer un gobierno compartido con Obama sino a disputarle el poder en el 2012.

De todas maneras la opinión pública colombiana debe tomar nota de que esta continuidad en los propósitos de Uribe y Santos, representa una grave amenaza para el país y que podemos estar ad portas de profundizar la dependencia de esa potencia, lo cual por lo demás ha sido el sueño de los últimos gobernantes de Colombia, comenzando por Santos.

* Red Colombiana de Acción Frente al Libre Comercio, Recalca. www.recalca.org.co recalca@etb.net.co