Washington y Londres (PL).- La masacre de Tucson, que causó seis muertos y 14 heridos, desató una compra masiva de armas en el estado norteamericano de Arizona. Medios de prensa consideran que el reciente tiroteo es una muestra más de “la cultura del oeste” que impera en la Unión, en especial en algunos estados sureños y del centro.

El veterano de Vietnam Jared Lee Loughner mató a seis personas e hirió a 14, entre ellas a la congresista demócrata Gabrielle Gifford. El 10 de enero el diario digital español El Mundo informó que la bala entró por la parte trasera de la cabeza de Gifford, atravesó el hemisferio izquierdo del cerebro y salió por delante.

El tiroteo revivió el debate en la Unión sobre la venta de armas y el alcance de la Segunda Enmienda de la Constitución, que permite a millones de estadounidenses poseer pistolas, escopetas y hasta rifles de asalto, con total legalidad. En los últimos años el Congreso federal aprobó varias enmiendas que flexibilizan aún más el porte y la tenencia de esos artefactos.

La enmienda presentada por el senador Tom Coburn permite a las personas cargar con un arma en un parque nacional. Una ley firmada por la gobernadora ultraconservadora Jan Brewer permite a una persona portar un arma de fuego en los bares y hasta sin permiso, aunque debe estar escondida.

Nuestro estado tiene una de las leyes sobre control de armas más indulgentes del país, es un territorio con la política de que un ciudadano tiene la potestad para tener esos artefactos sin ninguna restricción, comentó Gabriel Chin, experto de la Universidad de Arizona.

Tras la masacre, el senador Frank Lautenberg anunció que presentará una iniciativa de ley para prohibir los cargadores de alta capacidad. La medida busca restablecer una proscripción que expiró en el 2004 a los cargadores de más de 10 cartuchos. Por su parte, la representante Carolyn McCarthy, cuyo marido murió en un incidente de ese corte en 1993, anunció una solicitud similar en la Cámara baja, aunque reconoció que será un gesto más bien simbólico.

Pero frente a quienes apuestan por un mayor control de las armas, por mínimo que sea, está la muy poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), comentó el diario USA Today. Sólo el pasado año la NRA gastó más de dos millones de dólares en el Congreso, donde tienen a 23 cabilderos, 11 de los cuales trabajaron para legisladores.

La NRA está tan segura de que sus intereses no serán tocados que no lanzó ninguna campaña ni incrementó sus contactos con los legisladores tras el tiroteo, comentó el diario digital politico.com. Su única declaración vino de su portavoz Chris Cox, quien afirmó que, en este momento, hacer algo además de orar por las víctimas y sus familias sería algo impropio.

El mensaje está claro, y es uno que los legisladores parecen entender: no sólo la discusión sobre restricciones al acceso de armas está fuera de discusión, sino hasta plantearlo, afirma politico.com. Además, la mayoría de los republicanos, que ahora controlan la Cámara de Representantes y tienen una mayor presencia en el Senado, son contrarios a cualquier limitación.

Al respecto, el ex gobernador de Minnesota Tim Pawlenty, uno de los posibles candidatos republicanos a la Casa Blanca en 2012, criticó este martes a quienes abogan por aumentar las restricciones. No debe usarse como excusa la masacre de Arizona para presionar por un mayor control sobre las armas de fuego, comentó Pawlenty. En similar sentido se pronunció el representante republicano Jason Chaffetz, quien porta su arma durante actos proselitistas.

La batalla sobre el tema terminó, pero debe ser reabierta para permitir una mayor fiscalización, comentó el ex gobernador de Vermont Howard Dean, quien pese a ser considerado del ala liberal de los demócratas llegó al cargo con el apoyo de la NRA.

Se estima que en Estados Unidos hay 90 armas de fuego por cada 100 personas. Según el Centro de Políticas contra la Violencia, en la mayoría de los tiroteos más graves en el país en los últimos 30 años se emplearon armas de fuego semiautomáticas con cargadores de alta capacidad.

La agencia Bloomberg señaló que el 10 de enero, dos días después del tiroteo se vendieron un 60 por ciento más de armas de fuego en ese territorio en comparación a igual día de 2010, mientras la media nacional fue un cinco por ciento.

Páginas Web, sitios de disputas y querellas entre legisladores previo a las elecciones estadounidenses de noviembre, desaparecieron en cuanto se informó sobre el atentado contra la congresista Giffords. El diario The New York Times revela que entre los sitios desaparecidos está el mapa “Cabezas con precio” de Sarah Palin, ex gobernadora de Alaska y una de las caras más visibles del Tea Party.

En ese espacio se mostraban distritos en jaleo para las elecciones legislativas, entre ellos el de Gabrielle Giffords, con algo encima que semejaba una mira telescópica o un tiro al blanco. Antes, Palin instó al gobierno norteamericano a “cazar a los principales de Wikileaks como a los talibanes”.

Otros medios dijeron que Giffords, al parecer el principal blanco de Jared Lee Loughner, había denunciado el mapa de Palin y sus objetivos políticos. En declaraciones a la televisora CNN, el senador demócrata Richard Durbin recordó frases de Palin durante la campaña como “No retrocedan, recarguen” (sus armas).

Durbin consideró que la retórica tóxica del Tea Party podía inducir a “personas inestables a pensar que tal acto de violencia es aceptable”, y por ello debían suprimirlo los medios de comunicación.

También se esfumó el comentario del Daily Kos, un blog progresista en el que uno de los votantes de Giffords la declaraba “muerta para mí” tras votar la congresista contra Nancy Pelosi en las elecciones por el liderazgo de la Cámara.

Se comenta en la prensa que Sharron Angle, la favorita del Tea Party, habló de “enemigos internos” en el Congreso. En ese escenario Angle dijo esperar “no tengamos que aplicar el remedio de la Segunda Enmienda”, referida al derecho constitucional de poseer armas. También Rick Barber, un republicano que perdió en las elecciones legislativas primarias por Alabama, dijo entonces “Preparen sus armas”, en referencia al gobierno de la Casa Blanca.

El sitio Wikileaks comparó los ataques contra Julian Assange con la violenta retórica de políticos en Estados Unidos, tras el incidente a la congresista demócrata Gabrielle Gifford. Un comunicado de prensa del portal denuncia que el personal y colaboradores han sido blanco de agresiones verbales sin precedentes por parte de personalidades prominentes y de medios de comunicación estadounidenses.