(ABI).- Bolivia desplazó a Holanda a su ex ministro de Defensa y actual cónsul general en Chile, Wálker San Miguel, para conocer, como tercero interesado, el expediente del contencioso de Chile y Perú que litigan en el Tribunal Internacional de La Haya la posesión de 100.000 km2 de aguas territoriales, reveló el miércoles el presidente Evo Morales.

“El doctor San Miguel ha ido con esa tarea. Está en La Haya recabando otras informaciones que permitan ayudarnos en la búsqueda de solución sobre el tema del mar”, afirmó durante una conferencia de prensa en La Paz. En momentos en que Perú y Chile han radicado ya en el Tribunal sendas memorias que representan sus reclamados derechos sobre las aguas en disputa, en la Línea de la Concordia, que marcó la frontera marítima tras la guerra que los involucró entre 1879 y 1884 y que el primer año envolvió también a Bolivia, La Paz resolvió conocer de cerca el desarrollo del litigio. Aliada de Perú, Bolivia perdió, a manos de Chile, todo su litoral en el Pacífico, 400 km lineales, y 120.000 km2 de territorios y se quedó mediterránea, es decir rodeada de tierra, desde 1879, desde cuando reclama sin fatiga una salida soberana a ultramar. También como perdidoso, Perú cedió la provincia de Atacama que contiene las actuales regiones chilenas de Iquique, Arica, por donde traza la Línea de la Concordia, y Tacna. En virtud a los consecutivos tratados de Ancón, en 1925 y 1929, Tacna volvió a la soberanía peruana y Lima condicionó a Santiago la sesión de cualquier ex territorio suyo a una tercera potencia a un sistema de consultas y aquiescencias. La historiografía internacional reconoce tal mecanismo como el “candado” del tratado secreto de Ancón. Como ninguno otro, Bolivia se concierne en el contencioso peruano chileno porque sus aspiraciones de obtener un callejón marítimo propio, de 20 km, pasan, precisamente, por las aguas que Lima y Santiago se disputan en La Haya sobre la Línea de la Concordia. En vistas que el expediente de la causa está, por mandato de la convención internacional, abierto a quien lo requiera, es que “decidimos preparar un memorial” para conocer el desarrollo del pleito, reconoció Morales. Bolivia y Chile negocian, en el plano estrictamente bilateral y desde 2006 una agenda de 13 puntos que incorpora por primera vez la demanda marítima boliviana. Sin restablecer las relaciones diplomáticas que rompió unilateralmente en 1976, al fracasar el enésimo de sus intentos por persuadir a La Moneda la entrega de un corredor marítimo con soberanía, La Paz ha conseguido, bajo la administración Morales, establecer con Santiago una relación de creciente confianza sin precedentes en la sempiternamente tensada historia binacional.