El 11 de enero comenzará en El Paso, Texas, un juicio contra Luis Posada Carriles [LPC], considerado por muchos como uno de los mayores terroristas, de los de verdad, de los que causan terror entre las ciudadanías, del hemisferio occidental. Después de numerosas demoras, el amigo y colaborador de George Bush padre será juzgado por… “mentir bajo juramento” [1]. De risa. Vale la pena aprovechar la ocasión para dar cuenta de un nudo poco conocido. Tomo la información del magnífico ensayo de Hernando Calvo Ospina, no apto para menores ni para personas sensibles, El equipo de choque de la CIA. Cuba, Vietnam, Angola, Chile, Nicaragua [2].

El 17 de noviembre de 2000 LPS fue detenido en Panamá junto a otros miembros de la CIA, del proyecto Cuba y del Equipo de Choque de la Central: Gaspar Jiménez, Pedro Remón y Guillermo Novo Sampol. Todos ellos compañeros suyos de fechorías y crímenes. La información había sido entregada por los autoridades cubanas a la justicia panameña. LPC y sus colegas preparaban un atentado en la Universidad para el 18 de noviembre, el día siguiente de su detención. El presidente cubano Fidel Castro había llegado a Panamá para participar en la X Cumbre Iberoamericana. Una masacre estaba planificada para cuando iba a hablar a unos mil estudiantes de la universidad panameña.

Medio año después, 20 de abril de 2001, la justicia panameña condenó a LPC a ocho años de prisión por delitos contra la seguridad pública, peligro común y falsedad de documentos. Lo mismo que a Gaspar Jiménez. Sus otros colegas fueron condenados a uno menos, siete años. Tres años después, 26 de agosto de 2004, cuando faltaban cinco días para entregar su cargo, la presidenta Mireya Moscoso los indultó. Alegó… ¡razones humanitarias! ¡Qué risa tía Felisa!

Dos aviones llegaron a recogerlos. Efectivamente: desde Estados Unidos. Mientras sus compañeros entraron en Florida sin ningún impedimento legal, LPS se refugió en un país centroamericano. LPS tenía documentación expedida por la embajada estadounidense en Panamá: intervención directa de la presidencia de George Bush hijo. Las sagas familiares poderosas son las sagas familiares con enorme poder.

Poco después, marzo de 2005, LPC entró en territorio USA. Desde México. Solicitó asilo político para evitar la extradición que inmediatamente solicitó el gobierno bolivariano. En Venezuela, LPC es prófugo de la justicia. En mayo, dos meses más tarde, el Departamento de Estado seguía asegurando que LPS no residía en USA. Las contradicciones y falsedades no cuentan en este ámbito. Son colegas y entre colegas todo está permitido. Pero vete aquí que el 17 de ese mismo mes el Miami Herald le entrevistó. ¿Dónde? En “un lugar de Florida”. No había alternativa: ese mismo día fue detenido. El cargo: ingreso ilegal en territorio in USA. Eso solo.

Como el pasado es el pasado, pasado por nuestra mirada y nuestras reconstrucciones, y LPC tiene mucha información sobre ese pasado que pone al descubierto muchas tropelías y asesinatos institucionales, en enero de 2006, apenas medio año después de su encarcelamiento, el gobierno Bush en su segunda presidencia anunció la posibilidad de liberar a “este ciudadano ejemplar” para fianza. Un año más tarde la posibilidad se convirtió en un hecho empíricamente contrastado: el 19 de abril de 2007, después de que sus “amigos” depositaran una fianza de 350.000 dólares, LPC quedó libre como el viento, como el sol cuando amanece, como cantaba inconsistentemente Nino Bravo atribuyendo libertad a un objeto, el sol, que no puede ser libre.

¿Importaron algo los llamamientos internacionales para concretar su extradición o para enjuiciarlo por terrorismo, ¡terrorisimo!, no claro está por falsedad de documentos o por asuntos menores afines? Por favor, seamos serios: nada, no importaron nada. Ni un pimiento verde. El Equipo de Choque es el equipo de choque. El manto de la impunidad les cubre [3] y eso que, supuestamente, el marco general de aquel momento era la “lucha total y general contra el terrorismo”. ¡Qué broma hermana Fantoma!

Pero aquí interviene el presidente, el que sigue siendo verdadero presidente hondureño, Manuel Zelaya. El 27 de agosto de 2008 Zelaya denunció que dos años y medio antes, en enero de 2006, Charles Ford, embajador USA en Honduras, había presentado una solicitud para que se le concediera la visa al amigo de la familia Bush. Zelaya declaró con enorme e infrecuente coraje político: “Es imposible darle una visa a Luis Posada Carriles cuando era una persona cuestionada por actos de terrorismo”. Añadió, vale la pena retener esta consideración: “Ellos defienden este tipo de terrorismo, me consta a mí”.

Era la primera vez que un presidente hondureño, recordemos las actividades de la Contra -también LPC tuvo participación directa en ellas- contra el legítimo gobierno del primer sandinismo por ejemplo, era la primera vez, decíamos, que un presidente de Honduras no seguía al dictado las órdenes y deseos de Washington. El 28 de junio de 2009, un año más tarde, se produjo un golpe de Estado. ¿Alguna relación causa-efecto? No es bueno arriesgarse en las conjeturas sobre causalidades, ni siquiera sobre las relaciones casuales, pero alguna conexión, algún sendero abonado pudo transitar por esa dirección.

El 12 y 13 de julio de 1998, The New York Times publicó una entrevista con este ex oficial de la CIA. LPC contó entonces que la FNCA, la Fundación Nacional Cubano Americana, había financiado una ola de atentados con bombas contra hoteles cubanos y emplazamientos turísticos a lo largo de 1997. En una de esas acciones, un joven turista italiano murió. LPC admitió su responsabilidad político-intelectual, no la ejecución directa desde luego, de esta ola de atentados. Eran actos de guerra, comentó, una forma efectiva de desestabilizar el Estado cubano y sus fuerzas armadas. ¿Y el joven italiano asesinado? “Estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”: Luis Posada Carriles dixit. ¿Tenía sentimientos de culpa, su conciencia le hacía pensar que había obrado mal, que se había equivocado, se le preguntó? Nada de eso. LPC aseguró que dormía como un bebé (aunque, de hecho, todo parece indicar que LPC no sabe realmente cómo duermen los bebés) [4].

Notas:

1. http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/01/05/julian-assange-y-posada-carriles-el-terrorismo-en-el-mundo-al-reves/

2. Hernando Calvo Ospina, El equipo de choque de la CIA. Cuba, Vietnam, Angola, Chile, Nicaragua… El Viejo Topo, Barcelona, 2011, pp. 179-180. No hay ninguna indicación en la edición pero acaso hubiese sido prudente indicar alguna nota que apuntara que la barbarie fascista y criminal del Imperio era y es mucho peor de lo que podíamos imaginarnos.

3. No es el único caso desde luego. En España, sin ir más lejos, tenemos un caso similar en las altísimas instancias del poder del Estado.

4. Santiago Alba Rico me ha recordado una significativa anécdota que mi memoria no había acuñado. A la pregunta de un periodista sobre si tenía remordimientos de conciencia que le impidieran dormir por la noche en relación con algunas acusaciones de colaboración con las dictaduras latinoamericanas en los 60, el paralelismo con el caso de LPC es evidente, la respuesta de un presidente de Coca-Cola fue la siguiente: “Duermo como un bebé. Me despierto cada tres horas y me echo a llorar”.