El incremento de pasajes en hasta 100%, largas filas de amas de casa para proveerse de alimentos baratos, aparición espontánea de protestas ante la inercia de los dirigentes y sindicatos cooptados por el gobierno, sindicalistas oportunistas puestos en evidencia ante el pueblo, los nuevos ingresos para las transnacionales petroleras… Muchas son las repercusiones inmediatas del gasolinazo de Evo Morales, pero todavía no son las principales y definitivas.

Largas filas para comprar alimentos

Como si fuera humor negro, el gobierno anunció que la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA), con sus 800 tiendas en todo el país, proveerá de cuatro productos (arroz, harina, azúcar y aceite) a la población. Pero los precios de EMAPA se incrementaron en 15%, y en el segundo día después de lanzado el gasolinazo apenas tenían dos de los cuatro productos (dicen están importando azúcar). La gente pernocta bajo el frío y la lluvia en las puertas de las tiendas EMAPA para conseguir al día siguiente una ficha que le permitirá comprar. La demanda supera la oferta diaria de estos negocios gubernamentales. La esperanza de las personas es comprar mercadería más barata que en el comercio ordinario, antes de que el incremento de precios impacte en su verdadera dimensión a todos los productos.

La devaluación de la moneda es inminente porque en adelante todos compraremos muchas menos mercancías, teniendo el mismo ingreso. Sólo como dato la gasolina en Bolivia ahora cuesta $us 0.91 y el salario mínimo es de $us 95.75, mientras que en Argentina la gasolina cuesta $us 0.95, y el salario es de $us 438.

Protestas espontáneas

Ante el letargo y adormecimiento de los dirigentes sindicales (cooptados y anulados por el gobierno), surgen algunas protestas espontáneas en las calles de todas las ciudades del país. En Cochabamba, los desempleados que se concentran a diario en la calle a esperar trabajo protestaron y fueron repelidos por la Policía; los choferes de transporte pesado también marcharon anunciando un incremento en los fletes. En La Paz y El Alto surgen a cada rato protestas rápidas de vecinos, pasajeros de transporte público y mujeres en mercados que expresan su impotencia por la situación. En distintos lugares del país, varios sectores convocaron a cabildos, marchas y protestas que se cumplirán en los próximos días.

Mecanismos neoliberales intactos

Los militantes del MAS fueron los más sorprendidos por la medida. El masista ex cónsul de Bolivia en Chile y ex representante ante la OEA, Coco Pinelo, dice en su columna periodística que la medida fue una sorpresa para dirigentes, concejales, diputados y senadores del partido de gobierno. Pinelo pide así un cambio de timón en el gobierno: “En el MAS no existe la posibilidad de discutir. No existe espacio para la crítica y la autocrítica. No existe instrumento organizado para evaluar el rumbo de políticas adoptadas o por adoptar. Los dirigentes no cuentan con información y obviamente las bases tampoco (…) No es un problema del entorno del Presidente. El problema es otro. Los mecanismos “neoliberales” para la toma de decisiones están intactos. Siguen funcionando los reglamentos de las leyes de planificación e inversión. La centralidad en la toma de decisiones es la misma. El poder de decidir el destino de los recursos sigue en muy pocas manos. No hay descentralización real, las bases no deciden el destino de los recursos locales. ¿Los ministros se quejan de poca ejecución presupuestaria? Ellos, los que centralizan las decisiones saben que no puede ser de otra manera, mientras no se adopten efectivamente políticas descentralizadoras, que fortalezcan la autonomía de los pueblos indígenas, regiones y municipios”.

Periodistas subvencionados defienden la medida

Los periodistas de Radio Patria Nueva, la agencia de noticias ABI, el periódico Cambio, la treintena de radioemisoras comunitarias y de canal TV7 continúan su propaganda, llamando “nivelación de precios” al gasolinazo. Pero no son los únicos, en esa tarea también está otro grupo de periodistas subvencionados que gozan de publicidad del gobierno, a cambio de propaganda aparentemente salida de la boca de profesionales imparciales. Uno de ellos es Ricardo Bajo, periodista cultural, deportivo y político cuando le hace falta a Evo Morales, columnista de Cambio y el periódico digital Erbol, con un espacio en Patria Nueva y uno de los responsables de Le Monde Diplomatique-Bolivia. En síntesis Ricardo Bajo se ha dado la tarea de fijar en la mente de sus lectores y radioescuchas que el golpe económico sólo va a afectar a las acomodadas clases medias, porque “los más desfavorecidos” “no tienen problema con el ‘gasolinazo’… por qué (sic) no tienen auto, por qué (sic) por su comunidad no pasa ningún minibús”.

Por lo visto Bajo no se ha enterado que los campesinos fueron los primeros impactados con la medida pues las tarifas de transporte interprovincial no están controladas por las autoridades y subieron inmediatamente en un 100%. Además los campesinos ya, antes del gasolinazo, tenían que pagar altos montos por una garrafa de gas (22,5 bolivianos en la ciudad, y 45 bolivianos en el área rural!!!) por efectos del transporte.

Otro periodista de Le Monde, Pablo Stefanoni, aunque intenta ser crítico, dice que Evo tiene “legitimidad revolucionaria” para imponer su medida, mientras que el editor de contenidos de ATB (canal 9) Jaime Iturri ha minimizado incluso la inmediata subida de precios en 15% de la estatal Empresa de Alimentos (EMAPA).

El pasquín del gobierno

El periódico Cambio, pasquín gubernamental, resume bien la posición oficialista al relativizar el término “gasolinazo” de los neoliberales porque lo hacían para enfrentar el déficit fiscal, contra el poder adquisitivo de los salarios y para preservar los privilegios de una élite política y económica que medraba del Estado. Cambio insiste en que se trata de una “nivelación de precios”, no “gasolinazo”, porque actualmente hay superávit económico y capacidad de endeudamiento. El otrora periodista de base Iván Canelas, ahora vocero de Palacio de Gobierno, insiste en que la medida de Evo Morales no es neoliberal sino “patriótica” y “valiente”.

Lo cierto es que en 2006 cuando Carlos Mesa hizo un gasolinazo de 10% en el incremento de precios, todos lo calificaron de neoliberal. Ahora que el gobierno de Evo Morales impone uno de más de 80% ¿resulta una medida “patriótica”, “necesaria”, ¿progresista?

El argumento del contrabando

Evo Morales ha justificado el gasolinazo como necesario porque la subvención a los hidrocarburos, de 380 millones de dólares anuales, beneficiaba en 150 millones a los contrabandistas y a gente de países vecinos (nótese el chauvinismo). ¿Pero no estaban las Fuerzas Armadas evitando el contrabando? ¿No tenía (tiene) en sus manos el ex ministro de la Presidencia y actual jefe de la rara Agencia para el Desarrollo de las Macroregiones y Fronteras, Juan Ramón Quintana, la tarea de evitar el contrabando? Claro, Evo salió a decir que los militares controlaron las grandes cisternas, pero no a los contrabandistas artesanales u “hormiga”. ¿Serían éstos los beneficiarios de los 150 millones de dólares en subvenciones? Aunque provoca vergüenza ajena, reproducimos esta explicación de Evo Morales: “(…) Con las Fuerzas Armadas hemos intentado controlar el contrabando (…) pudimos agarrar a los que llevaban (el combustible) por cisternas. (Pero) algunos se lo llevan a pie, como en Cobija, en botellas de Coca Cola, con una (botella los contrabandistas) tienen para comer dos a tres días. Tengo la información que se llevan (el carburante) en burro, llama y mula, no se puede controlar”.

¡Mentira! Teóricamente toda la compraventa de gasolina, diesel, etcétera, está controlada, registrada, medida y autorizada por el Viceministerio de Defensa Social (antidrogas) debido al problema del narcotráfico. Tanto así que ni los productores de quinua pueden trasladar libremente el combustible para sus tractores, y deben recurrir al trámite de autorización que les restringe a determinadas cantidades la compra.

Las empresas petroleras beneficiadas

¿Qué la medida no favorece a las elites económicas? Las más beneficiadas son las empresas petroleras, así lo ha reconocido el propio ministro de Hidrocarburos, Fernando Vincenti. Las transnacionales cobrarán ya no los 27.11 dólares por barril sino que tendrán un “estímulo” de 59 dólares. Esto es claramente privilegiar a las elites económicas, en este caso al capital transnacional o imperialismo; las petroleras verán duplicar sus ingresos, así “se estimula la producción de líquidos” que estaba decayendo por falta de inversión de las empresas imperialistas.

Curarse en salud

Las movilizaciones de distintos sectores sociales se programan para el jueves 30 de diciembre, a pesar de la Central Obrera Boliviana (cooptada por el MAS) que ha pedido la abrogación del Decreto 748 y el diálogo con el gobierno en ese sentido. Por eso el gobierno quiere curarse en salud. Evo Morales hablará el 29 por la noche, el rumor dice que va a anunciar cinco medidas para paliar el gasolinazo, ¿demagógica creación de empleos?, ¿aumento salarial del 100%?, ¿despido del ministro autor intelectual del gasolinazo?, ¿despido de parte de su gabinete?, ¿otro infructuoso plan de viviendas?, ¿anuncio de proceso judicial a la gente que se manifiesta en las calles por neoliberales, derechistas, antipatriotas, etcétera?, ¿construcción de más gigantescos campos deportivos en zonas desoladas y sin población?, ¿construcción de hospitales y escuelas que tanta falta hacen (aunque las ya existentes no tengan médicos ni profesores)?

Gasolinazo en rigor

Estamos frente a un gasolinazo en rigor, y esta vez en un porcentaje que supera ampliamente a todos los gobiernos el periodo neoliberal. El vocero gubernamental ha dicho con cierta dosis de orgullo que “esta medida la han querido hacer todos los gobiernos (neoliberales) y era reclamada por los economistas (a su servicio)”. Evo cumplió el sueño de los neoliberales y partidos tradicionales que siempre quisieron eliminar la subvención, pero no tenían la fuerza para hacerlo. Evo Morales se metió al bolsillo a los dirigentes de organizaciones sociales, y con ellos dentro puede golpear cuantas veces quiera a los sectores populares.

El gasolinazo es una medida de ajuste estructural recomendada siempre por el Fondo Monetario Internacional, la inversión extranjera se siente “incentivada” para invertir, en este caso en más explotación y exploración de campos petroleros. El ajuste lo paga el pueblo boliviano, los más pobres, los consumidores finales, aunque después vengan medidas “compensatorias”, políticas sociales como las que recomienda e incluso financia el Banco Mundial en este tipo de decisiones.

Esta política es una señal nítida del sometimiento del gobierno a las empresas imperialistas que ciertamente chantajean a los países semicoloniales como Bolivia, y pone al descubierto que el discurso masista de “estamos construyendo un nuevo Estado con soberanía” es pura demagogia y se esfuma ante la realidad del sometimiento de semicolonia.

Bolivia, 29 de diciembre de 2010.

* El Centro de Estudios Populares de Bolivia (CEP) es una organización sin fines de lucro, que cuenta con un equipo multidisciplinario, dedicado al estudio y análisis de la realidad boliviana con un compromiso con los sectores explotados que luchan permanentemente en defensa de sus derechos democráticos. www.estudioyrealidad.blogspot.com