Y hace caer gobiernos, porque lo económico se sostiene sobre realidades. La medida adoptada por Evo Morales es correcta y a tiempo, aunque traumática y anti ideológica. Correspondía que la subvención a la gasolina y al diesel iniciada en julio de 2.000, fuera suprimida el 2009, pero lo político pudo más. De igual manera que el régimen simplificado, anterior al 2006, que hace ricos a algunos con una economía meramente comercial y poco productiva.

Los castigados son los sin ingresos fijos, la mayoría de nuestra población económicamente activa, aspecto ajeno a los 250.000 funcionarios públicos. El último gasolinazo de 1991 más importante fue de 36% en promedio. De no llevar a cabo el actual, los contrabandistas de gasolina y diesel con sus rutas y pueblos enteros que ni siquiera figuran en mapas, hubieran continuado ganando con la subvención, prevista al 2011 sobre USD 390 millones. Así surgen burguesías nuevas en nuestro país, lo que se llama ascenso social a costa del erario público y en contra de los 250.000 contribuyentes que pagan impuestos directos o indirectos, de los cuales un 10% el 70%, cuyos dependientes son los pocos asalariados del sector privado. Se entiende que los mencionados 390 millones, ahora irán a la exploración de nuevos pozos de hidrocarburos, sector productivo bastante olvidado en los últimos cuatro años, para posteriormente interesar a inversionistas extranjeros en hidrocarburos. Además que con el nuevo precio de la gasolina las multinacionales tendrán interés de explotar petróleo en los pozos existentes.

Lo del régimen simplificado también debe desaparecer. Enriqueció a vendedoras del mercado de Achumani, de igual manera que otras de mercados en Cochabamba y Santa Cruz. Muchas falsas pobres que se muestran con puestos o kioscos en las calles, o tiendas chiquitas, pero disponen de importantes stocks de mercaderías en casas compradas, precisamente con los excedentes que generan no pagando impuestos y vendiendo mercadería contrabandeada, cuando no con pesos disminuidos o fechas de expiraciones pasadas. Ahora igualmente con tiendas grandes en avenidas principales, donde al comprador le ofrecen precios con factura y si quieren sin, les continúan proveyendo desde sus tiendas en los mercados. Es la nueva burguesía surgida en los últimos 16 años que por lo menos es obligada a pagar impuestos sobre la propiedad. Pero no les interesa de ninguna manera ingresar al sector productivo, salvo que consigan algún buen contrato con el estado, por ejemplo, vender fideos a un ejército que no les controle la cantidad de huevos contratada.

Nuestras pasadas y flamantes burguesías, con raras excepciones, siempre han sido producto de las subvenciones del estado y/o de lo que no pagan impuestos y/o del contrabando y/o negociado que le pueden sacar al estado, nada que ver con aspectos de producción y productividad, de donde la debilidad de nuestra economía que YPFB debe remontar.