La Confederación de Choferes de Bolivia (CCHB) declaró paro nacional indefinido desde el lunes 27 de diciembre en repudio al gasolinazo de Navidad decretado por el gobierno de Evo Morales, y convocó a un ampliado nacional de emergencia el martes en La Paz para definir otras medidas de presión y una posible alza de las tarifas del transporte público interdepartamental, interprovincial y urbano. Los maestros urbanos de La Paz llamaron a la alianza intersindical para evitar que la “nueva derecha” del MAS pase la factura de la crisis a las masas trabajadoras.

Los ciudadanos bolivianos están sorprendidos, muchos indignados y casi todos perplejos por el peor gasolinazo de los últimos años, decretado como regalo navideño nada menos que por el gobierno del Presidente Evo Morales, supuesto defensor de los sectores populares y más desposeídos del país.

Los habitantes de La Paz están conmocionados, plenamente conscientes de que el incremento del precio de los combustibles elevará automáticamente los precios de otros productos básicos. Muchos comerciantes minoristas optaron errar sus negocios y los transportistas aumentaron de facto el costo de los pasajes; la nueva tarifa de minibuses oscila entre 2 y 3 bolivianos, en tanto que los taxistas cobran entre 8 y 10 bolivianos la carrera, reportó la cadena radial Erbol.

“Hemos determinado ingresar en un paro indefinido a partir de las cero horas del lunes”, anunció el secretario ejecutivo de la CCHB Franklin Durán, y aseguró que ni la importación de repuestos y llantas con arancel cero, ni la reconversión gratuita de vehículos a gas natural vehicular (GNV), como prometió el gobierno, frenarán las medidas de presión de los 175 mil afiliados al gremio.

El aumento de precios de los combustibles golpea fuertemente a los trabajadores que ya sufren una escalada inflacionaria en los últimos meses, la cual disminuyó dramáticamente el poder adquisitivo de sus sueldos y salarios.

Se estima que el 60% del salario se destinaba a la compra de alimentos en 2005. Entre 2007 y noviembre de 2010 los precios de los alimentos aumentaron 40%. En los últimos meses de 2010 los precios de la carne, azúcar, pollo y papa subieron hasta 30%, y en diciembre el costo de la comida aumentó 10% respecto a noviembre.

El trabajador recibe la misma cantidad de billetes cada fin de mes, pero ese dinero vale cada vez menos. Los pequeños incrementos parciales del salario mínimo nacional legal y del salario básico no compensaron la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. En plena crisis inflacionaria, el Ministerio de Educación informó que desde 2011 se eliminarán las dobles jornadas y acúmulos en el magisterio, lo que significará una drástica reducción salarial.

El último reporte del Instituto Nacional de Estadística (INE) da cuenta que entre enero y noviembre de 2010 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) llegó a 5,32 por ciento, y se calcula que en diciembre superará el 6%. El ministro de Economía Luis Arce asegura que el incremento salarial en la gestión 2011 superará la tasa de la inflación del año.

Las centrales obreras departamentales y las confederaciones de trabajadores afiliadas a la Central Obrera Boliviana (COB) rechazaron el incremento salarial del 5 por ciento ofrecido por el gobierno, y exigen un salario básico de 8 mil bolivianos que permitirá cubrir las necesidades económicas de sus familias, informó el secretario General de la COB Felipe Machaca.

Si no queremos cargar el pesado fardo de la crisis, los trabajadores estamos ante la urgencia de reclamar e imponer el incremento de salarios acorde a las necesidades de la canasta familiar, medida que debe ser acompañada con la escala móvil de salarios, lo que significa que los salarios sean reajustados periódicamente según el alza delos precios de las mercancías, plantearon las Federaciones de Maestros Urbanos de La Paz y Cochabamba.

Según el secretario ejecutivo de la Federación de Maestros Urbanos de La Paz José Luis Álvarez, el “gobierno burgués de Evo Morales está al servicio de las transnacionales, haocupado el escenario que antes ocupaba la derecha tradicional” y ahora adopta medidas que encarecen el costo de vida, pasando la factura de la crisis a las masas trabajadoras.

Lo peor es que el régimen del MAS se adueña de las organizaciones matrices de los trabajadores, cooptando a sus dirigentes como funcionarios subalternos del Estado. “Los dirigentes estatizados no son simples burócratas que no consultan a las bases; sonvulgares funcionarios gubernamentales y agentes del gobierno que están usurpando el manejo de la COB y de las Confederaciones: 41 de estos bandidos (a la cabeza de Pedro Montes) aprueban y confeccionan leyes malditas que el gobierno denomina ‘consensuadas’”, denunciaron los dirigentes sindicales trotskistas.

Con esos antecedentes, Álverez y otros líderes sindicales opositores proponen suscribir un pacto intersindical que exprese los intereses y las necesidades de los explotados, sobre la base de las federaciones de Maestros Urbanos, Fabriles y el sindicato CASEGURAL de La Paz, y las Federaciones de Maestros de Cochabamba, Oruro y Uncía.