Beijing, (Prensa Latina).- Las relaciones entre China y Estados Unidos cierran el año mejor que como lo comenzaron, pues ambas partes sostuvieron conversaciones sobre temas militares y comerciales en fechas recientes con un evidente alivio de las tensiones. En el primero de esos casos, los vínculos parecen encaminarse hacia una normalización con el anuncio de nuevos contactos; el Secretario de Defensa Robert Gates visitará este país del 10 al 14 de enero próximo. Mientras, el Jefe del Estado Mayor del Ejército Popular de Liberación (EPL), Chen Bingde, viajará a Washington en una fecha de mutua conveniencia, también en 2011.

Este intercambio resultó de las consultas que ambas naciones realizaron a principios de diciembre en Washington, encabezadas por el subjefe del Estado Mayor del EPL, Ma Xiaotian, y la subsecretaria de Defensa Michele Flournoy.

Temas como las relaciones entre las respectivas fuerzas armadas, la seguridad marítima y otros de interés regional e internacional figuraron en el encuentro, con el cual los vínculos bilaterales en este campo recuperaron terreno, a juzgar por el mencionado plan de visitas.

El 2010 comenzó con tempranas tensiones al anunciar Estados Unidos ventas de armas a Taiwán por valor de seis mil 400 millones de dólares, decisión protestada por Beijing, que suspendió los contactos militares y las conversaciones sobre seguridad como respuesta a ese paso.

La reacción del gigante asiático no sorprendió porque ello tiene que ver con su soberanía e integridad territorial, en tanto atenta contra la seguridad nacional y esfuerzos por la reunificación pacífica, según advirtió.

El tema constituye uno de los que siempre altera el desarrollo de estos nexos, junto con las operaciones de vigilancia aérea y marítima de Estados Unidos en las zonas económicas exclusivas de la otra parte.

Las relaciones comerciales entre las dos principales economías del mundo también despiden 2010 con cierta distensión, luego de las sesiones de la vigésimo primera reunión de la Comisión Conjunta sobre Comercio y Negocios, realizada en la capital estadounidense en el último mes del año.

Presidida por el viceprimer ministro Wang Qishan y el Secretario de Comercio Gary Locke, esa cita aportó varios acuerdos referidos a la promoción de inversiones, agricultura, inspección, cuarentena y energía, entre otras áreas. Ambas delegaciones decidieron además estudiar la posibilidad de establecer un marco de cooperación sobre los Derechos de Propiedad Intelectual.

China anunció, tras recibir garantías, que autorizará la reanudación de las importaciones de carne de res, de menos de 30 meses, desde Estados Unidos; esas compras se suspendieron en 2003, cuando se detectó el primer caso de encefalopatía espongiforme bovina en un animal de aquel país.

Estos pasos calmaron un poco las tensiones en un campo en el cual las disputas son frecuentes y que van desde las presiones de Estados Unidos para una apreciación de la moneda china como vía de reducir su déficit comercial con el gigante asiático, hasta la aplicación de aranceles.

Entre las recientes medidas de ese último tipo figura la imposición de tarifas punitivas a neumáticos chinos. Los vínculos vivieron momentos más tensos cuando en Estados Unidos cobró fuerza la idea de declarar a China “manipulador de divisa”, lo cual puede conllevar sanciones, a las que Beijing dijo que reaccionaría.

Otro antecedente responsable de ese estado de ánimo fueron las declaraciones del presidente Barack Obama en el sentido de que asumiría una posición más fuerte en la aplicación de las reglas comerciales en las relaciones con el gigante asiático, incluida una apreciación del yuan.

Frente a todo ello, China continúa insistiendo en la necesidad de que la otra parte flexibilice sus controles sobre las exportaciones de productos de alta tecnología con vista a disminuir la brecha en el intercambio comercial, que en los primeros 11 meses del año se elevó a 346 mil 900 millones de dólares.

Los recientes encuentros permitieron cerrar el año en una atmósfera menos complicada si se recuerda que, además del episodio del anuncio de las ventas de armas a Taiwán, los nexos bilaterales registraron otro capítulo de tensiones en el comienzo de 2010.

En febrero el presidente Barack Obama recibió al Dalai Lama, con quien la Secretaria de Estado Hillary Clinton también dialogó, aún cuando Beijing llamó a revocar la decisión del encuentro al considerarlo una muestra de apoyo a fuerzas separatistas y violatorio de los documentos rectores de las relaciones entre los dos países.

A pesar de las tensiones, los contactos fueron frecuentes. En abril el Presidente Hu Jintao asistió a una cumbre sobre seguridad nuclear en Washington, ocasión en que se entrevistó con su homólogo anfitrión; ambos dialogaron también durante la cita del Grupo de los 20, realizada en Seúl en noviembre.

En mayo se efectuó la segunda ronda del Diálogo Económico-Estratégico en Beijing, con la asistencia de la Secretaria de Estado y el del Tesoro, Timothy Geithner, quienes fueron recibidos por el mandatario chino.

Los recientes contactos para nada eliminan los problemas, incluidas las diferencias en torno al conflicto en la península coreana, sobre el cual China presentó una propuesta con vista a reducir las tensiones, que la otra parte ignoró.

Beijing defiende el diálogo para calmar la situación mientras la Casa Blanca apoya a su aliado del Sur y condena al Norte. Pero todo ello también forma parte de las relaciones entre dos países con culturas, sistemas políticos y nivel de desarrollo diferentes.

Contrario al inicio de 2010, el próximo año apunta a comenzar mejor ante la anunciada visita del presidente Hu a Washington en enero, favorecida por los resultados de las recientes conversaciones sobre temas militares y comerciales.

China y Latinoamérica en su medio siglo de relaciones

Para China, América Latina y el Caribe, 2010 fue un año de celebración por el 50 aniversario del inicio de sus relaciones diplomáticas y en medio de la alegría se reafirmó que esos nexos continuarán ampliándose.

Como era de esperar, intensos contactos mediante el intercambio de delegaciones de alto nivel caracterizaron este período ante el estímulo aportado por la efeméride a unos vínculos que tuvieron en Cuba al pionero en el reconocimiento de la Nueva China, paso dado oficialmente el 28 de septiembre de 1960.

A su historia se miró, pero solo para constatar un crecimiento en todos los campos y del cual uno de los mayores indicadores son los 21 países de aquellas regiones que mantienen relaciones diplomáticas con el gigante asiático.

Por ello estadísticas como las siguientes: el comercio entre China y sus contrapartes latinoamericanas y caribeñas sumó 80 mil millones de dólares en el primer semestre, con el pronóstico de que cuando se cierren las cuentas del año, el total será record.

Otros datos demuestran la salud de estos nexos. Para Brasil y Chile, esta nación figura como su mayor socio comercial, mientras en el caso de Argentina, Costa Rica y Cuba es el segundo. Algunos mensajes del canciller Yang Jiechi en una ceremonia por la referida celebración ilustran los cimientos y proyecciones de estos lazos.

En esa ocasión, agradeció el apoyo de América Latina y el Caribe a China en temas asociados a sus intereses vitales y de mayor preocupación, como la recuperación del escaño legítimo de la Nueva China en Naciones Unidas y su magna causa de la reunificación pacífica.

También recordó que este país contó con la apreciable coordinación de las otras partes para la exitosa realización de los Juegos Olímpicos de 2008 y la Exposición Mundial de Shanghai, clausurada el pasado 31 de octubre.

Esa última devino plaza para sentar bases con vista a fortalecer estas relaciones y promover un mejor conocimiento entre los respectivos pueblos, de todo lo cual fueron testigos estadistas y empresarios, entre otros.

Con las visitas a sus recintos, contactos entre delegaciones, muestras de la cultura y hasta posibilidades de colaboración y negocios expuestas allí, nadie duda que estos socios aportan nuevas fuerzas a sus vínculos.

Pero en estos meses también se miró al futuro de los nexos, sobre todo en foros realizados con ese fin. Uno de ellos fue la IV Cumbre Empresarial China-América Latina, efectuada en octubre en Chengdu, capital de la suroccidental provincia de Sichuan.

En tiempo de crisis económica global, la diversificación de los mercados constituye una de las opciones en busca de oportunidades de comercio e inversión. A ese propósito contribuyó la mencionada cita, en la que sus participantes reconocieron la necesidad de equilibrar la balanza comercial, hoy favorable a este país.

La meta se fundamenta por la urgencia de avanzar hacia relaciones que apoyen el desarrollo socio-económico, sobre todo la creación de empleos y otras mejoras. Para ello se insiste en la incorporación de valor agregado a las exportaciones latinoamericanas y caribeñas, dominadas por materias primas y productos tradicionales. De esa realidad están conscientes los estadistas y empresarios.

Las perspectivas de estos vínculos fueron el tema central de un foro académico realizado en noviembre, en el que también participaron embajadores y expertos. El encuentro se convirtió en una plataforma en la que los anfitriones se mostraron receptivos a escuchar todo “en pos de mejorar las relaciones”, cuyo futuro es hacia su ampliación, según vaticinó un delegado en declaraciones a Prensa Latina.

Para tener una visión más objetiva de hacia dónde marchan, cabe recordar que en esa reunión se reiteró la idea de promover un mecanismo de diálogo más amplio similar a la cumbre China-África de 2007, en tanto se abogó por mayores contactos entre los pueblos con el turismo como una de las vías que los puede facilitar.

Según se reconoce, todas estas aspiraciones están favorecidas por la realidad de que Beijing ofrece a las referidas regiones un nuevo modelo de relaciones, sin condición de ningún tipo, y basadas en el respeto y siempre bajo el principio del beneficio mutuo.

Esa propuesta permite a aquellas partes diversificar sus vínculos y reducir la dependencia de otros, justo cuando el gigante asiático desempeña un creciente papel en la comunidad internacional con una gran influencia sobre todo entre las naciones del Tercer Mundo.

Con estos hechos y proyecciones, China, América Latina y el Caribe entran en una nueva etapa de sus nexos, apoyados en los avances y experiencias acumuladas en el camino iniciado hace 50 años.

Guyana y China acuerdan fondo para proyectos sociales

Guyana y China suscribieron un acuerdo de colaboración para ejecutar varios proyectos sociales en este país caribeño y suramericano. A través del convenio la administración de la nación asiática garantizó 50 millones de dólares para apoyar el desarrollo económico y técnico guyanés. La iniciativa fue formalizada por el ministro guyanés de Finanzas, Ashni Singh, y el embajador chino en Georgetown, Yu Wenzhe.

Ambos gobiernos establecieron relaciones diplomáticas en 1972 y desde entonces han desarrollado programas para estrechar los vínculos y lograr el beneficio de los pueblos. En los últimos años la República Popular China ha cooperado especialmente en planes de desarrollo agrícola, en deporte, minería y salud. Con la ayuda de Beijing se ejecutaron, además, importantes proyectos en el sector eléctrico y en la construcción de embarcaciones para servicio de ferry.

Los gobiernos de Guyana y China suscribieron un acuerdo para construir dos ferries y cubrir la ruta Parika-Adventure, lo cual mejorará ese servicio de gran utilidad en este país caribeño y suramericano. Las embarcaciones se edificarán en la nación asiática y tendrán un costo aproximado de 591 mil 832 dólares, de acuerdo con información procedente del Ministerio guyanés de Transporte e Hidráulica. Los ferries, que estarán listos para funcionar a finales de 2011, beneficiarán a las comunidades establecidas a lo largo de la costa Essequiba, pues constituirán un medio más rápido de transporte.

Mientras se trabaja en la construcción, el muelle en Supenaam, donde atracarán las embarcaciones, recibirá reparaciones a fin de garantizar el adecuado funcionamiento de los barcos. A juicio del primer ministro guyanés, los ferries permitirán tambien un mayor flujo de personas y productos, en condiciones óptimas, a través del Río Essequibo. El recién firmado convenio es un paso más en el programa de cooperación que mantiene la República Popular China con Guyana y otros estados de la Comunidad del Caribe (Caricom).

El llamado “Gigante Asiático” ha colaborado en importantes proyectos como la construcción del Centro Internacional de Conferencias de Guyana y la industria azucarera de Skeldon.

Guyana fue el primer país angloparlante de la Caricom en formalizar relaciones diplomáticas con China, lo cual ocurrió en 1972. Desde entonces ambos estados han mantenido buenas relaciones, consolidadas en los últimos años a través de programas de cooperación mutua.

China-África: Relaciones con nuevos incentivos

China y África despiden el año con nuevos incentivos para el desarrollo de las relaciones bilaterales, a lo que contribuyen recientes iniciativas de este país como parte de una política dirigida a fortalecer esos vínculos.

Unas de las decisiones fue la publicación de un libro blanco sobre la cooperación económica y comercial entre ambas partes, en el cual se reafirma la disposición a continuar ampliando nexos que se reconocen como un componente importante de la cooperación Sur-Sur, la cual revitalizan.

El documento de 29 páginas, divulgado por la Oficina de Información del Consejo de Estado, reitera además el compromiso de China de promover y reforzar la colaboración con las naciones africanas basada en los principios de igualdad, beneficio mutuo y desarrollo común.

Algunas estadísticas ilustran los avances y perspectivas de unas relaciones marcadas por su profundización, sobre todo en la última década. El comercio bilateral se elevó a 114 mil 810 millones de dólares en los primeros 11 meses de este año, con un alza de 43,5 por ciento respecto a igual etapa anterior. Ese total superó en ocho mil millones de dólares el alcanzado antes de la crisis de 2008, con lo cual el gigante asiático se consolidó como el mayor socio comercial de la otra parte.

Para favorecer el flujo de exportaciones africanas hacia este mercado, en 2005 Beijing eliminó para los países más atrasados el pago de aranceles, medida que hoy abarca a cuatro mil 700 productos y que continúa ampliándose.

En el caso de las inversiones chinas en África, éstas sumaron nueve mil 300 millones de dólares al cierre de 2009, en sectores como la minería, finanzas, manufactura, turismo y agricultura.

Más importante aún, la ayuda china se hizo presente en más de 500 proyectos de infraestructura en aquel continente y para el período 2010-12, este país prometió préstamos preferenciales por valor de 10 mil millones de dólares, los cuales se suman a los cinco mil otorgados en los tres años anteriores.

Respecto a la deuda, cabe recordar que de 2000 a 2009 el gobierno chino eliminó 32 débitos de 35 naciones africanas, estimados en dos mil 850 millones de dólares.Expresión de esos vínculos es también el Foro de Cooperación Económica China-Africa, que tiene entre sus avales cuatro conferencias ministeriales y una cumbre.

A este gesto del libro blanco como muestra de la importancia que la segunda economía del mundo concede a sus relaciones con aquel continente, se añade otro también muy significativo asociado al Grupo BRIC, integrado por Brasil, Rusia, la India y China, que aceptaron a Suráfrica como miembro pleno.

El presidente chino, Hu Jintao, invitó a su homólogo surafricano, Jacob Zuma, a la tercera cumbre de ese foro, que se realizará en Beijing el próximo año, decisión comunicada por el canciller, Yang Jiechi, a su contraparte, Maite Nkoana-Mashabane.

China considera que ese ingreso promoverá el desarrollo del grupo y ampliará la cooperación entre las economías emergentes, de creciente influencia en el escenario internacional.

Nada sorprendente en la diplomacia china si se recuerda que 2010 comenzó con una gira del ministro Yang por naciones africanas, como suele ocurrir como parte de una tradición iniciada hace 20 años.

Rusia y China registran incremento multimillonario de comercio

Pese a la crisis mundial, Rusia y China aumentaron en 56 por ciento su intercambio comercial este año hasta llegar a 42 mil millones de dólares, afirmó hoy el primer ministro ruso, Vladimir Putin. En algunas esferas como el comercio de productos madereros ese parámetro creció en 83 puntos y 40 en la de suministro de energía eléctrica, declaró Putin, tras reunirse en la norteña ciudad de San Petersburgo con su similar chino, Wen Jiabao. Por su lado, el jefe de Gobierno del gigante asiático consideró que 2010 ha sido un año de avances en la cooperación entre los dos países.

Rusia y China intercambiaron con frecuencias visitas y encuentros al más alto nivel, lo cual llevó a un apoyo mutuo en la esfera internacional, incluido en asuntos de soberanía, para de esa forma garantizar la seguridad regional y en el mundo, estimó Wen.

El primer ministro chino llamó a ambas partes a aumentar los esfuerzos para garantizar la estabilidad en zonas fronterizas comunes. Putin y Wen firmaron un comunicado conjunto, antes de acordar un protocolo para la avenencia entre ambos Gobiernos sobre la solución de la deuda externa a China de la ex Unión Soviética y Rusia, rubricada el 1 de julio de 2005.

Asimismo, el Servicio Federal de Aduanas ruso y la Dirección Principal de Aduanas de China (Dpach) firmaron un memorando para reforzar la cooperación en la defensa de los derechos de propiedad intelectual.

La Agencia Federal para la regulación de la frontera estatal rusa y la Dpach suscribieron un arreglo para la colaboración en el desarrollo de puntos de control en la frontera común. De igual forma, el Ministerio de Industria y Comercio de Rusia y el de Comercio de China firmaron un memorando para la cooperación en la introducción y aplicación de medidas relacionadas con regulaciones antidoping en la importación de mercancías.

Rusia y China también regularon mediante un documento bilateral su cooperación en materia de transporte ferroviario y aéreo.

* El autor es corresponsal jefe de Prensa Latina en China.

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India y China: El mundo es ancho y pragmático

Nestor Marin

India y China, los dos países más poblados y de mayor crecimiento económico, hacen gala hoy de un pragmatismo sabio al afirmar que en el mundo hay espacio suficiente para acomodarlos a ambos, e incluso cooperar entre ellos.

La afirmación, compartida por los primeros ministros Manmohan Singh y Wen Jiabao, representa un digno corolario a la visita oficial de este último a Nueva Delhi, y desmonta rumores propagados por la prensa amarillista que intenta presentar a ambas potencias emergentes como antagonistas que se disputan cuotas de poder en la región.

En el mundo hay espacio suficiente para que tanto la India como China crezcan y hagan realidad las aspiraciones de desarrollo de sus pueblos respectivos, afirmó anoche Singh en la gala cultural que celebró 60 años de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

Palabras muy parecidas pronunció el miércoles Wen a su llegada a esta capital, donde también aseguró que China y la India no son rivales, sino socios que pueden cooperar.

Y para asegurarse de que esas opiniones coincidentes no quedaran en pura retórica, los dos gobernantes pusieron en blanco y negro su disposición a llevar las relaciones bilaterales entre los dos gigantes asiáticos a planos superiores.

Entre los acuerdos, firmados la víspera por Singh y Wen destacan la meta de elevar a 100 mil millones de dólares para 2015 unos intercambios económicos que ya rozan los 60 mil millones este año.

La cooperación bilateral también se incrementará en los foros internacionales, sobre todo en temas relacionados con el cambio climático, la Ronda de Doha, y la lucha contra el terrorismo, de acuerdo con el comunicado conjunto emitido al término del encuentro entre los dos estadistas.

Comprometidos a solucionar de forma pacífica y por la vía del diálogo todas sus diferencias, incluidas las relacionadas con añejos litigios fronterizos que dieron lugar a un enfrentamiento armado entre ambos países en 1962, Singh y Wen anunciaron que mantendrán abierta una línea telefónica directa entre Nueva Delhi y Beijing, y que se reunirán todos los años.

Frente a la comunidad de intereses y el pragmatismo exhibidos por ambos líderes, algunos medios de prensa locales se empeñan este viernes en encontrar el clásico pelo en la sopa.

Diarios conservadores e influyentes como The Times of India y Hindustan Times hacen titulares con la ausencia de palabras como Paquistán, Cachemira, Una sola China, y Tibet, en la declaración conjunta emitida la víspera, a pesar de que la secretaria de Relaciones Exteriores de la India, Nirupama Rao, aseguró a la prensa que todos esos temas habían sido abordados.

La respuesta a esas especulaciones rayanas en el amarillismo podría estar contenida en otra afirmación hecha anoche por Singh durante la gala cultural, cuando dijo que “la cooperación entre la India y China será la piedra angular del siglo asiático que se está abriendo ante nosotros”.