“Cancún concluyó con un acuerdo más ambicioso de lo previsto”, “EEUU y China se suman en la reducción de GEI”. Con éstos y otros titulares de prensa se fueron a celebrar las fiestas de fin de año las y los participantes en la 16ª Conferencia de Partes sombre Cambio Climático de la ONU en Cancún, México. Pero, ¿qué rigurosidad y veracidad tienen estos titulares? Veamos los tres acuerdos más importantes de Cancún.

Fondo Verde administrado por el Banco Mundial (BM). Esta iniciativa fue promovida por los EEUU, UE, Japón y el propio BM. Este fondo, que funcionará bajo la tesorería del BM, estará conformado por los US$ 30 mil millones (hasta el 2012) y US$ 100 mil millones (de 2012-2020) anuales prometidos en la Cumbre de Copenhague por los países ricos.

Se celebra la creación de este fondo como una ayuda para socorrer a los pueblos afectados por los efectos del cambio climático. Pero, ¿será verdaderamente una ayuda? NO. Actualmente, de los US$ 30 mil millones anuales, prometidos en Copenhague, se hizo efectivo apenas US$ 7.9 mil millones, de los cuales el 42% (US$ 3.3 mil millones) será canalizado a través del BM, y el 47% (US$ 3.7 mil millones) se aplicará a través de PRÉSTAMOS. ¡Apenas el 1% de dicho aporte ha sido comprometido para el Fondo de Adaptación que maneja la ONU!

Pero, ¿cuánto le interesa la mitigación y/o adaptación climática al BM? No. Veamos dónde invierte el BM. Entre 1992 y 2004, aprobó más de US$ 11 mil millones en préstamos para más de 120 proyectos de combustibles fósiles, (20% de sus emisiones bancarias actuales). Solo entre 2007 y 2008, financió otros US$ 7.3 mil millones en proyectos de combustibles fósiles (sin incluir los préstamos para políticas y agentes financieros intermediarios del sector de combustibles fósiles). En este período, también financió US$ 5.3 mil millones para energía renovable y eficiencia energética, no tanto por el cambio climático, sino porque el petróleo se agota.

Está claro a dónde irá a parar el Fondo Verde. Esto lo saben los pueblos. Por eso demandan la expulsión del BM del mercado de carbono.

REED como mecanismo para mitigar Gases de Efecto Invernadero (GEI). Los mercaderes de carbono nos dicen que la deforestación es la responsable del 20% del cambio climático. Por tanto, en buena medida, este problema se podría resolver plantando árboles, porque sólo el 80% del cambio climático sería responsabilidad de los hidrocarburos. Falso.

El CO2 liberado por la deforestación es parte del total del CO2 existente en la atmósfera de la Tierra. Por tanto, será reabsorbida en la medida que hayan árboles. Pero, el CO2 liberado por la quema del petróleo es un añadido extra que se incorpora a la atmósfera. Proviene de las profundidades del sub suelo (sabiamente encapsulada por la Tierra). No hay bosque que tenga la capacidad de absorber el CO2 proveniente del petróleo. El CO2 petrolero no es asunto de bosques. Podrán comercializar todos los bosques del planeta, pero no podrán revertir el cambio climático.

Entonces, ¿qué está detrás del programa REED? Mercantilizar los bosques y el aire para oxigenar con capitales frescos al convaleciente mercado financiero. Para entender esto, basta saber cómo nació el famoso Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). En 1997, el Vicepresidente de los EEUU, Al Gore (quien estableció el MDL), planteó que si el comercio de carbono era parte central del Protocolo de Kyoto, entonces, su país apoyaría dicho Protocolo. El comercio de carbono formó y forma parte del Protocolo de Kyoto (a través de MDL), pero EEUU jamás ratificó dicho convenio que obliga reducción del 5% de emisiones de GEI.

Lo que EEUU hizo con los MDL, en 1997, para incorporar el activo tóxico de carbono en el mercado; ahora, países como China, Japón, el propio EEUU y UE acaban de hacer con los programas de REED para oxigenar sus deficitarias finanzas privatizando los bosques del planeta. Dicen que al próximo año en Durban (Sudáfrica) asumirán compromisos medibles y obligatorios para reducir sus emisiones de GEI. ¿Qué asegura que lo harán? Ellos y nosotros/as sabemos que la cuestión del calentamiento global no es asunto de bosques, sino del desenfreno de los hidrocarburos. Pero, sin hidrocarburos, ahora, es impensable la “civilización” del capitalismo actual.

Transferencia de tecnologías para energía renovable e inversión en los bosques. Ahora la autopista está expedita para la privatización de más ríos. En el mundo y en Latinoamérica los comandos privados de energías renovables tienen nefastas historias. En Honduras, sólo meses antes de la cumbre de Cancún, cerca de medio centenar de ríos fueron transferidos, hasta por 30 años, renovables, para hidroeléctricas a las empresas privadas que antes lucraron con las termoeléctricas. Este acuerdo acelerará la expulsión y la extinción de pueblos indígenas y campesinos que cohabitaron y cuidaron dichas cuencas hídricas. ¡Energía renovable sí, pero con la participación y beneficio directo para los pueblos!

Otro de los acuerdos de Cancún fue que, considerando las promesas de los diferentes países industrializados para reducir voluntariamente sus emisiones, mantendrán en 2° C° el aumento de la temperatura de la tierra. ¿Cómo lo harán si no existen instrumentos de verificación confiables, mucho menos compromisos obligatorios?

Con estos resultados, ¿valió la pena la Cumbre Climática en Cancún? La cúpula de banqueros, petroleros, empresas consultoras y ONGs urgidos por el dinero fresco, al igual que las sociedades que aún no sufren las fatídicas consecuencias del cambio climático, posiblemente digan que sí. Pero, para quienes sufrimos cotidianamente los fatídicos cambios climáticos, Cancún fue otra traición a la vida y al planeta. Mucho más todavía cuando so pretexto de cambio climático se habilitó la privatización mundial de nuestros ríos, bosques y aire, tan sólo para oxigenar una economía mundial de especuladores.