Entre 2001 y 2008, la economía boliviana creció a una tasa de entre 4,4% y 4,7%, la industria manufacturera creció 4,3%, y el ingreso per cápita aumentó 2,5%. A ese ritmo, los bolivianos tendrán que esperar más de 30 años para que se dupliquen sus ingresos promedio actuales de 1.700 dólares anuales, estima un reciente informe de la Cámara Nacional de Industrias.

En la gestión 2010, la economía boliviana mantuvo un razonable equilibrio macroeconómico con un nivel de inflación de 6% y una tasa de desempleo menor al 7%, y se espera que su tasa de crecimiento llegue al 3,64%.

Para una economía pequeña como la boliviana, estos indicadores tomados de manera estática muestran un buen desempeño en el corto plazo. Sin embargo, a los industriales bolivianos les preocupan las tendencias de crecimiento de la industria manufacturera a largo plazo.

Respecto a la tendencia de crecimiento económico a largo plazo, el país alcanzó el nivel de crecimiento pleno y constante del PIB en un rango de entre 4,4% y 4,7% entre 2001 y 2008, impulsado por el incremento de los precios internacionales de las materias primas, precisa un informe elaborado por el gremio empresarial.

Entre 2003 y 2007 Bolivia alcanzó un máximo crecimiento del 4,4%, y en 2008 reportó un crecimiento del 8,1%, motivado por el ingreso de Minera San Cristóbal, sin el cual el crecimiento del país hubiera sido aproximadamente 3,9%, similar al registrado en 2009.

Por otro lado, el ingreso per cápita asciende a 1.700 dólares anuales. Por definición, la tasa de crecimiento del ingreso per cápita es la resta entre la tasa de crecimiento del ingreso y la tasa de crecimiento de la población, que es aproximadamente del 2,5% anual.

Con un crecimiento del PIB del 5%, el ingreso per cápita crece aproximadamente en 2,5% anual lo cual permitiría al país duplicar el ingreso per cápita en 30 años aproximadamente.

Para duplicar el ingreso per cápita en 10 años se requiere que éste crezca a una tasa de al menos 7% anual, lo cual implica que el PIB debería crecer a un ritmo cercano al 9% de manera sostenida durante ese período de tiempo.

A menos que se hagan inversiones productivas importantes en un corto lapso de tiempo, recalcan los empresarios, Bolivia no podrá crecer a una tasa mayor a la de su crecimiento potencial, que la evidencia muestra que es inferior al 5%.

Comportamiento de la industria manufacturera

El sector industrial se caracteriza por ser fundamentalmente inversor. Sin embargo, a partir de 2003 las inversiones industriales se circunscribieron principalmente a la reposición de activos y no al incremento de capacidad productiva, con honrosas excepciones.

La causa de este comportamiento es la incertidumbre en el país desde 2003, que afectó en mayor medida al sector industrial más que a otros sectores de la economía, debido precisamente a que una de las principales distinciones entre los sectores económicos es el horizonte de realización del negocio.

En el comercio se puede obtener ventajas importantes en períodos cortos de tiempo o por estaciones. Por ello, para algunos sectores es fácil reaccionar positivamente ante coyunturas favorables de corto plazo; mientras que la actividad industrial se basa en una actividad de largo plazo y, por ello, requiere de períodos con equilibrios macroeconómicos y certezas políticas de más larga duración para desarrollarse saludablemente.

Otro riesgo que enfrenta el sector industrial al momento de planificar inversiones es el de la existencia de infraestructura productiva y sobre todo la continuidad en la provisión de energía y gas natural.

El año 2010 inició con un equilibrio en el suministro de gas natural, pero en el transcurso de la gestión el incremento de la demanda nuevamente está colmando la capacidad del sistema de transporte de gas natural al occidente del país, que para este mes ya se encuentra operando a plena capacidad.

Para 2011 están programados el ingreso en operaciones de proyectos industriales tanto privados como estatales, así como el crecimiento de la demanda de GNV y de redes de distribución. Por lo tanto, si no se apresura el ingreso de los proyectos en curso para el incremento de la capacidad en el gasoducto GAA y la conclusión del Tramo II del gasoducto GCC, en el primer semestre del siguiente año pueden producirse racionamientos de gas natural.

En lo que respecta a la energía eléctrica, el nivel de confiabilidad del Sistema Interconectado Nacional continúa bajo, debido a la reducida capacidad de reserva en el SIN, que debía ser incrementada sustancialmente con el ingreso en operación del proyecto del ciclo combinado en Guaracachi, anunciado para mediados de 2010 y que aún no se concreta.

Consecuentemente, dicen los industriales, el riesgo de los proyectos industriales es más alto y ello requiere de mayores retornos a la inversión para lograr financiar estos proyectos ya sea con fondos inversionistas o crédito bancario. Esto explica, en parte, el hecho de que en un entorno de alta liquidez en el sistema financiero y bajas tasas de interés, la inversión industrial sea baja mientras que el crédito bancario se concentra en las actividades inmobiliarias (bienes raíces), construcción y comercio.

La concentración del crédito en actividades de corto plazo y compra de activos (bienes raíces), muestra otra faceta del efecto de la incertidumbre, ya que los ahorristas e inversionistas buscan refugiar su patrimonio en actividades con alta reserva de valor y moderada rentabilidad, en lugar de arriesgar en inversiones de mayor riesgo con mayor rentabilidad.

En 2010, la industria manufacturera registró un crecimiento estimado del 4,3%. Al segundo trimestre de 2010, el índice de ventas de la industria manufacturera mostraba una variación positiva acumulada de 14,4%, pero la producción se mantuvo rezagada con un índice de 4,9%.

Según los industriales, este desequilibrio es una señal de riesgo de desabastecimiento en el mediano plazo, debido a que los inventarios deben ser repuestos con mayor producción, la misma que no está creciendo al mismo ritmo que la demanda.

El desequilibrio entre la demanda y la producción tiene un impacto en los precios como respuesta automática del mercado. Por lo tanto, la inflación estimada por el BCB en 4,2% a octubre de 2010, es un resultado de la dinámica del mercado y no un efecto de la especulación.

Los gremios industriales consideran que Bolivia necesita inversiones productivas para mejorar su crecimiento y salir de la pobreza, pero las condiciones no están dadas para impulsar la inversión privada.

En ese contexto, es importante que el gobierno priorice los proyectos de provisión de energía eléctrica y gas natural al mercado interno.

Los empresarios han reiterado que “la mejor política de empleo es la promoción industrial”, y que “no es sano sustituir la industria privada por industria estatal”, porque esto incrementa la incertidumbre, empeora el clima de negocios, ahuyenta la inversión y distorsiona el mercado porque introduce competencia desleal.