(SENA, PL, Enlared y Bolpress).- El pronunciado descenso de las temperaturas en Europa y las severas inundaciones en Venezuela pueden atribuirse con un alto grado de certidumbre al calentamiento global, opinan varios expertos. Nicaragua, Honduras, Haití y República Dominicana están entre los 10 países más golpeados por fenómenos meteorológicos extremos en las últimas dos décadas. La CEPAL estima que el cambio climático podría ocasionar pérdidas equivalentes al uno por ciento del PIB anual de la región en los próximos 90 años.

En un mundo cada vez más urbanizado y vulnerable al cambio climático, aumenta la peligrosidad y la magnitud de los daños humanos y materiales causados por terremotos, inundaciones y tormentas, alertó el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon.

En el Día Internacional para la Reducción de Desastres, el secretario general de la ONU advirtió que los riesgos de desastres se acumulan por la alta proporción de personas instaladas en ciudades vulnerables a tormentas, inundaciones, elevaciones del nivel del mar y fallas sísmicas.

En Asia, mil millones de personas viven a menos de 100 kilómetros del mar, mientras que dos terceras partes de la población de Latinoamérica y el Caribe viven a 200 kilómetros de las costas.

La UNESCO y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) establecieron el Sistema de Alerta Temprana contra los Tsunamis y de Mitigación de sus Efectos tras el maremoto que a fines de 2004 acabó con la vida de más de 200 mil personas. Luego del terremoto y tsunami que azotaron Sumatra el 25 de octubre, la directora general de la UNESCO Irina Bokova exhortó a intensificar los esfuerzos para proteger a las poblaciones costeras.

La Organización Panamericana de la Salud también llamó a reforzar las garantías para tratar de evitar la destrucción masiva de hospitales y otros centros a causa de fenómenos naturales. Ciro Ugarte, del Programa de Emergencia y Desastres, recordó que el terremoto en Haití destruyó casi todas las instalaciones sanitarias y que el sismo en Chile dejó fuera de servicio la mitad de las unidades en la región afectada.

Eventos extremos

La ONU estima que en lo que va de año más de 236 mil personas murieron como consecuencia de tragedias naturales y otros 250 millones fueron afectados por terremotos, inundaciones, tormentas tropicales o deslaves.

La temporada ciclónica 2010 en el Atlántico, Mar Caribe y Golfo de México contabilizó 19 tormentas tropicales y 12 huracanes y fue reconocida como una de las más activas desde 1850. Fue algo insólito tener simultáneamente dos ciclones tropicales el 30 de octubre, resaltó el jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET) José Rubiera.

En Nicaragua, el crecimiento sostenido del nivel de las aguas del lago Xolotlán hasta los 42,65 metros sobre el nivel del mar, 55 centímetros por encima de la altura alcanzada en 1998 durante el huracán Mitch, creó una situación sin precedentes en Managua y en otros municipios. El 6 de octubre, al menos 6.907 personas permanecían refugiadas en 16 albergues temporales, y barrios completos de la urbe habían sido evacuados.

El 15 de octubre, el gobierno de Paraguay decretó estado de emergencia por tres meses en el departamento de Amambay, 531 kilómetros al noreste de Asunción, debido a las intensas heladas, sequía prolongada e incendios forestales. A finales de septiembre declaró emergencia en el departamento de San Pedro.

El 27 de octubre, autoridades de la provincia de Arauco al sur de Chile, una de las áreas pesqueras más importantes de Chile, alertaron sobre la masiva emigración de trabajadores de la pesca como resultado de la devastación causada por el tsunami de febrero. En el momento del megasismo, la mencionada comuna contaba con 3.800 pescadores inscritos y unas 500 embarcaciones.

El 31 de octubre, unas tres mil hectáreas de bosques fueron severamente afectadas en el departamento de Petén en Guatemala tras el paso de la tormenta tropical Richard, lo cual fue considerado un desastre ecológico.

El 3 de noviembre, la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) de Paraguay informó que 20 mil viviendas de siete departamentos fueron afectadas por un temporal con ráfagas de viento que superaron los 80 kilómetros por hora.

En Guatemala, la temporada de huracanes y lluvias finalizada el 30 de noviembre dejó un saldo de 723.736 personas afectadas, 263 fallecidas y 3.602 incidentes. Este año se registró una temporada de huracanes muy activa que incluyó a las tormentas tropicales Agatha, Alex, Frank y Matthew, entre otros fenómenos climatológicos.

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) contabilizó 313.119 ciudadanos en riesgo, 160.778 damnificados, 243.127 evacuados, 159 mil albergados, 37 desaparecidos y 196 heridos. Menciona 44.553 viviendas en riesgo y 76 mil con daños leves, moderados o severos.

Por otro lado, el ministro para el Ambiente de Venezuela Alejandro Hitcher calificó como “fenómeno climático extremo” a las fuertes lluvias que azotaron a ese país en las últimas semanas, sobre todo a los estados de Falcón, Vargas, Miranda y al Distrito Capital, damnificando a más de 33 mil personas hasta el 2 de diciembre.

Hitcher explicó que en general el país pasa por dos ciclos climáticos de precipitaciones que van desde abril hasta octubre y entre finales de noviembre a mediados de enero. En 2009 se registró una fuerte sequía y, sin que haya pasado más de un ciclo, estamos en presencia de una intensa temporada de lluvias.

La situación es particularmente compleja en zonas de los estados de Miranda, Nueva Esparta y Zulia, algunas anegadas luego de la ruptura de presas, la crecida de ríos y la intensidad de las lluvias. El presidente Hugo Chávez ordenó la ocupación temporal de hoteles en la localidad mirandina de Higuerote, donde más del 80 por ciento de su territorio quedó inundado.

El ministro venezolano de Defensa, Carlos Mata informó que el Gobierno dispone de 640 refugios donde atiende a más de 90 mil personas afectadas por las fuertes lluvias. Están movilizados en las zonas afectadas unos 10.500 efectivos.

Inundaciones en África y Asia, ola de frío en Europa

El 26 de octubre se reportaron 397 muertos y 1,8 millones de afectados por inundaciones en África occidental y central, el doble que en 2009, cuando se registraron 195 muertos y 823 mil afectados, confirmó la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA).

Las inundaciones propagaron el cólera y desde junio se reportaron 1.776 fallecimientos y más de 52 mil casos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Nigeria fue el país más afectado con 1.555 muertos y más de 38 mil casos diagnosticados, seguido por Camerún (515 fallecidos y casi ocho mil enfermos), y Chad (141 decesos y 4.215 pacientes).

El 27 de octubre, autoridades de Tailandia reportaron la muerte de al menos 60 personas por la crecida de varios ríos que afectaron a más de tres millones de habitantes. El primer ministro tailandés Abhisit Vejjajiva catalogó este aluvión como el peor sufrido en el país en los últimos 50 años.

Ese mismo día en Indonesia se contabilizaron más de 450 muertos, centenares de desaparecidos y serios destrozos de infraestructuras por las inundaciones, la erupción del volcán Merapi y un violento sismo de 7,5 grados en la escala de Richter que provocó un tsunami con olas de más de tres metros que devastaron aldeas costeras de la isla de Sumatra.

Durante las operaciones de rescate, en Java comenzó la erupción del Merapi. La nación, un vasto archipiélago asentado sobre las placas tectónicas australiana y euroasiáticas, posee 129 volcanes en actividad y es una de las más afectadas por 20 tifones anualmente como promedio.

Las persistentes lluvias que azotaron a Marruecos ocasionaron al menos 31 muertos y 11 desaparecidos hasta el 30 de noviembre. El temporal interrumpió del paso por carreteras y el acceso al aeropuerto Mohamed VI desde Casablanca, la capital económica de este país del norte de África. La Oficina Nacional de Ferrocarriles informó el bloqueo del tráfico de trenes entre diversas ciudades, mientras varios vuelos con salida de Casablanca fueron cancelados.

Estas lluvias son excepcionales porque se generaron a partir del encuentro entre una masa de aire procedente del norte y de un temporal proveniente del sur, declaró a la televisión pública el regente de la Dirección de Meteorología Nacional Abdellah Masqat.

En Estados Unidos, al menos tres personas murieron en accidentes provocados por tormentas que azotaron la costa este el 2 de diciembre. En todos los casos las víctimas estaban en sus automóviles y les cayó encima un árbol derribado por la fuerza de los vientos.

Los vientos y las intensas precipitaciones interrumpieron el fluido eléctrico en Nueva York y estados aledaños, así como retrasos en los tres principales aeropuertos de la región. El Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta de tormentas eléctricas para Nueva Jersey y Nueva York, y otra de tornados para Virginia. Washington D.C. recibió la orden de proteger a sus hogares contra posibles inundaciones, para lo cual se apertrechó a la ciudad con sacos de arena.

Hasta el 2 de diciembre, al menos 26 personas habían muerto como consecuencia de una intensa ola de frío polar, lluvia y nieve que azota al centro y norte de Europa. La Agencia Europea para la Seguridad en la Navegación Aérea (Eurocontrol) tuvo que cerrar las terminales de Francia, Alemania, Polonia, Portugal y Reino Unido, dejando a miles de pasajeros varados.

Las bajas temperaturas en Inglaterra batieron récord de hasta 26,5 grados bajo cero, y provocaron la muerte de 11 personas por hipotermia. Solo en Polonia, donde las temperaturas batieron récord de hasta 33 grados bajo cero, la cifra de fallecidos ascendió a 18 en los primeros días de diciembre.

En República Checa perecieron cuatro indigentes, e igual cifra reportaron las autoridades de Lituania. El 1 de diciembre Francia sucumbió ante las temperaturas tan bajas como los 22 grados bajo cero en la región de Jura. En los alrededores de París fueron copiosas las nevadas, mientras que en Lyon y, en general, en la zona del Ródano se registraron nevadas de más de 20 centímetros.

Las adversas condiciones meteorológicas provocaron serías afectaciones al tráfico aéreo, por carretera y el ferroviario en varios países del continente europeo, entre ellos Reino Unido, Alemania, Francia y Bélgica.

Fueron suspendidas totalmente las operaciones en el aeropuerto londinense de Gatwick, mientras otros trabajaban a media capacidad. Algo similar ocurrió en Alemania, Bélgica, Suiza, Suecia y Holanda donde las heladas, de hasta 22 grados bajo cero en algunos puntos, afectaron también el tráfico vial y ferroviario.

La Sociedad Nacional de Ferrocarriles de Francia (SNCF) anuló el 20 por ciento de los itinerarios de los trenes de alta velocidad (TGV), al tiempo que advirtió una circulación a ritmo más lento en los trayectos en curso. El Centro Nacional de Información Vial (CNIR) anunció el cierre de varias carreteras y autopistas, con la circulación prohibida incluso para camiones, en especial en el centro y este del país.

El científico francés Jean Jouzel, Premio Nobel de la Paz en 2007 compartido con Al Gore, consideró que las heladas en anticipo del invierno pudieran también relacionarse con el cambio climático en sentido inverso. “El punto focal en nuestra batalla en el mundo se relaciona con el calentamiento de la atmósfera. Sin embargo, estos desvaríos que trasladan masas polares en épocas inesperadas, son consecuencia igualmente de los choques climáticos”, argumentó.

El clima en Bolivia

Defensa Civil estima que las lluvias registradas entre noviembre de 2009 y febrero de 2010 afectaron a un total de 45.313 familias de 127 municipios del país. Entre 2007 y 2008 el número de familias damnificadas alcanzó la cifra de 123.748, mientras que el número de afectadas rondaba el medio millón.

Los departamentos más afectados por las adversidades climáticas fueron Cochabamba, Beni, Santa Cruz, La Paz y Chuquisaca. El Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras destinó 1,2 millones dólares para atender a más de 30 mil familias afectadas por la sequía, heladas e inundaciones en municipios de Potosí, Beni, Chuquisaca y Santa Cruz.

Hasta el 18 de noviembre, vientos huracanados afectaron al menos a 1.220 familias en Villa Tunari y Chimoré en el trópico de Cochabamba, con la pérdida del techo de sus viviendas y de sus cultivos agrícolas.

El alcalde de Villa Tunari Feliciano Mamani Quispe informó a Enlared-Onda Local que los vientos afectaron aproximadamente a 1.200 familias de 20 comunidades. Se calcula que al menos 10 hectáreas de cultivos de banano, papaya y yuca también resultaron dañadas por el viento.

El alcalde de Chimore Víctor Blanco Durán informó que la madrugada del lunes 15 de noviembre, vientos huracanados de más de 80 kilómetros por hora se llevaron techos y tejas de al menos 15 viviendas del municipio. Preliminarmente se tiene el dato de al menos ocho hectáreas de cultivo de banano afectadas.

“En el sindicato 27 de Octubre, ha habido bananales que ha hecho caer el viento, entonces ha sido un golpe para el sector agropecuario, porque el banano no tiene raíces, está encima no más del terreno, y cuando viene este tipo de vientos no se sostiene”, explicó el alcalde Blanco Durán.

En los últimos días de noviembre, el municipio de Uriondo en Tarija nuevamente fue afectado por una fuerte granizada. El alcalde del municipio Álvaro Ruiz, en contacto con Enlared-Onda Local, informó que las comunidades más lastimadas son Ancón Chico, San Isidro, Calamuchita y Pampa la Villa, las cuales ya padecieron los efectos de un fenómeno similar el 21 de octubre.

El 21 de octubre, al menos 200 familias de seis comunidades del municipio de Uriondo padecieron una fuerte granizada que dañó al menos 200 hectáreas de cultivos de vid, tomate, papa, cebolla y otros productos. Ese mismo día, vientos huracanados acompañados de una intensa tormenta y granizada derribaron árboles, techos de varias viviendas, las columnas de hormigón de un polifuncional en el Barrio Americano y cortaron el suministro de energía eléctrica y telefonía en la ciudad de Yacuiba por el lapso de cuatro horas.

El sábado 27 de noviembre, la población de Uriondo fue sorprendida por una torrencial lluvia acompañada con granizo. Fue la primera vez que ocurrió un fenómeno de esta naturaleza en la localidad de Calamuchita.

El Segundo Informe del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) sobre la evolución de La Niña 2010-2011 advierte que diciembre se caracterizará por el exceso de precipitaciones pluviales en el trópico de Cochabamba, en los valles cochabambinos y chuquisaqueños y en el extremo sudoeste del departamento de Potosí.

Se prevé un exceso de lluvias en los municipios de Chimoré, Entre Ríos, Tiraque, Puerto Villarroel y Villa Tunari; y en la región de los valles cruceños, chuquisaqueños y tarijeños. Llama la atención el hecho de que entre las regiones donde se registrará más lluvias estén los municipios de Llica, Tahua y San Pedro de Quemes, en el extremo sudoeste de Potosí, una zona caracterizada por su clima seco.

El Senamhi también advierte que habrá un déficit de lluvias en el chaco, los sectores norte y centro del Altiplano, además de la provincia Velasco del departamento de Santa Cruz y la provincia Iténez de Beni.

En el chaco la sequía en 2010 se prolongó incluso desde el mes de marzo, causando daños a la producción agropecuaria, además de poner en riesgo la seguridad alimentaria de las familias.

Al menos seis municipios que conforman la Mancomunidad de Azanaques, en Oruro, comenzaron a elaborar planes y proyectos para enfrentar los efectos del cambio climático y mejorar el acceso al agua. El fenómeno de la sequía continúa afectando a la región; la producción de la quinua, principal actividad agrícola en esos municipios, es la más afectada, además del forraje para el ganado que comienza a desaparecer.

Challapata, Santiago de Huari, Pampa Aullagas, Pazña, Santuario de Quillacas y Salinas de Garcí Mendoza coordinan la formulación de proyectos supramunicipales, entre ellos, la reforestación de varias zonas, la construcción de viveros.

Los costos para América Latina

El Cuaderno Estadístico 38 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) alerta sobre el incremento de la contaminación del agua y del aire en Latinoamérica, con graves efectos en la calidad de vida y en la salud humana y ecosistémica.

La Cepal advirtió que el cambio climático podría costar a la región pérdidas equivalentes al uno por ciento de su Producto Interno Bruto anual en los próximos 90 años. El daño será superior al uno por ciento del PIB del área, especialmente para los países de la zona del Caribe y Mesoamérica. La agricultura es una de las actividades que serán más afectadas por el incremento de las temperaturas.

El documento presentado durante la COP 16 de Cancún precisa que en las últimas dos décadas “entre las diez naciones más afectadas no hay ningún país desarrollado”.

La situación de los países latinoamericanos es preocupante dada la vulnerabilidad de éstos ante los desastres naturales. El cono Sur, víctima frecuente de los fenómenos meteorológicos es, sin embargo, una de las regiones que menos contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global.

Un informe elaborado por la organización alemana Germanwatch incluye a Nicaragua, Honduras, Haití y República Dominicana entre los 10 países más golpeados en el mundo por fenómenos meteorológicos extremos entre 1990 y 2009.

El 28 de octubre, expertos de la Universidad de Guyana presentaron el informe GEO Georgetown que evalúa el Medio Ambiente Urbano y hace un llamado a la acción, al reconocimiento de la naturaleza y las causas y efectos de los problemas de la ciudad sobre el entorno natural y urbano.

El documento indica que el cambio climático influye de manera particular en las ciudades costeras como Georgetown, situada en una llanura de la costa atlántica, la cual aumenta su vulnerabilidad a las inundaciones. Resalta los serios problemas que existen en los sistemas de drenaje debidos al crecimiento urbano no planificado y el efecto de las mareas altas por tormentas que aumentan la sedimentación a lo largo de la costa, lo que reduce la capacidad de carga de los drenajes.

Representantes de la AOSIS, que incluye naciones condenadas a desaparecer del mapa si la temperatura global excede los dos grados Celsius, consideraron muy vagos los términos manejados en el informe sobre las medidas a tomar para ayudarlos a enfrentar el cambio climático durante la Convención de Cancún.

Para la protección de estos estados se necesita urgentemente el respaldo financiero y tecnológico de los países del norte. No obstante, la ayuda financiera a largo plazo todavía no cristaliza con la precisión y contundencia necesarias a pesar de que las cifras previstas, unos 100 mil millones de dólares anuales a partir de 2020, estarían muy por debajo de los requerimientos de los países con menos recursos.

“Hagan lo correcto”

A pocas horas de la conclusión de la Conferencia COP16, los representantes de los países más afectados por el cambio climático pidieron a los países desarrollados que “hagan lo que es correcto” a través del cumplimiento de un ambicioso segundo período de compromisos del Protocolo de Kyoto y proporcionando ayuda nueva y adicional para la adaptación y mitigación al cambio climático.

El presidente de los Países Menos Desarrollados (LDCs) Bruno Sekoli dijo que “la situación para nosotros es extremadamente desesperada. Nuestros países ya están luchando por su sobrevivencia. Tuvalu podría ser barrido bajo el agua en cualquier momento. Es muy preocupante imaginar lo que sucederá dentro de diez años al ritmo actual de emisiones”.

Sekoli destacó la importancia de mantener y ampliar el Protocolo: “Tenemos un mecanismo, el Protocolo de Kioto, que fue desarrollado y en el que se invirtió durante largo tiempo y que sigue siendo el único documento sobre la mesa. Podemos mejorarlo a través de enmiendas, pero para los países menos desarrollados no es válido cualquier esfuerzo para trabajar en contra de él”.

Tosi Mpanu Mpanu, presidente del Grupo Africano, dijo que 75 a 100 millones de personas en África se enfrentan a la escasez de agua y que las cosechas podrían caer en un tercio para el año 2025.

“Hago un llamado a los países desarrollados para hacer lo que es correcto. Ellos nos han mostrado en muchas ocasiones liderazgo político, económico e incluso militar. Es tiempo de que muestren un liderazgo climático haciendo lo que es correcto”, dijo Mpanu.

Mpanu destacó la importancia de un “nuevo paradigma basado en un acuerdo del que sólo se toma nota no mantiene segura al Africa. No es nada más que una promesa”. Realizando un llamado al Japón después de su rechazo público a un segundo período de compromisos del Protocolo de Kyoto, Mpanu dijo: “Entiendo que Japón tiene una fuerte tradición de honor. Si el honor es importante para ellos, no deben deshonrar su compromiso con el Protocolo de Kyoto”.

“Aquí tenemos a los países que son los que más sufrirán si no existen compromisos firmes para reducir las emisiones y las temperaturas globales. Las finanzas deben basarse en fondos nuevos y adicionales que realmente deben ir a las personas que están sufriendo y a los gobiernos que tienen que responder a los graves impactos del cambio climático”, exhortó el embajador de Bolivia y miembro del grupo ALBA Pablo Solón.

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Esta nota fue actualizada el 12 de diciembre de 2010.