(Prensa Latina).- El revuelo mediático mundial destapado por las revelaciones de informes secretos de la diplomacia estadounidense puede conducir a justificar la supuesta necesidad de la intervención militar de Washington en Medio Oriente, Asia o Latinoamérica.

Tal ciberguerra desatada por el australiano Julian Assange y su equipo de Wikileaks causa efectos contradictorios: muchos aprueban su periodismo valiente, mientras otros sostienen que a Estados Unidos les beneficia generar un estado de opinión que justifique las guerras por venir.

El inminente estallido de una conflagración en la península coreana, el “generado” clímax de temor ante el desarrollo nuclear iraní, y la nota que aportan los gobiernos progresistas latinoamericanos mueven el escenario político mundial.

También subyacen otros conflictos en África, como los de Sudán y Somalia, ésta última rodeada por tropas navales y aéreas de la OTAN, la Unión Europea, Estados Unidos y fuerzas combinadas de otros países en asonada contra la piratería.

El segundo milenio llegó con olor a pólvora y los últimos 10 años ratifican la beligerancia en todos los confines del mundo, donde se mueven, explícitas o bajo cuerdas invisibles, las manos de las fuerzas de inteligencia de las grandes potencias por un nuevo reparto del mundo.

Los 250 mil cables entregados especialmente a cinco grandes medios por Wikileaks propician también la atmósfera previa a hechos de incalculables consecuencias.

Entre las informaciones filtradas hasta el momento no han abundado referencias al conflicto coreano; sin embargo, junto al de Irán, es la punta del iceberg para el inicio de una escalada global, destacan analistas.

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, declaró recientemente que el programa nuclear de Corea del Norte causa “la misma preocupación entre los vecinos del noreste de Asia que la búsqueda del arma nuclear por Irán entre sus colindantes (del Golfo)”.

Esos programas corren el riesgo de provocar “una carrera armamentista en las dos regiones”, advirtió Clinton en una reunión en el Estado insular del suroeste asiático de Bahrein.

Un artículo publicado en Rebelión por Moisés López titulado: ¿Un “destape” mediatizado o un “destape” controlado?, resalta la intencionalidad de los diarios más influyentes del orbe que poseen los informes de Wikileaks para revelar la venta de tecnología de misiles balísticos de Corea hacia Irán.

En dichas correspondencias se destaca un cable del rey Abdalá bin Abdelaziz al-Saud de Arabia Saudita, quién aconsejó a los estadounidenses “cortarle el cuello a la serpiente” y advirtió que “si Irán lograra desarrollar armas nucleares, todo el mundo hará lo mismo en la región”.

Otro “secreto” público reporta que el rey Hamad ben Isa al Jalifa de Bahréin aseguró al general estadounidense David Petraeus que resultaría más arriesgado dejar a Irán desarrollar su programa nuclear que llevar a cabo una intervención militar contra el país persa.

El canciller de Bahréin, Jaled ben Ahmad al Jalifa, interrogado en presencia de la jefa de la diplomacia estadounidense, se negó a comentar tales cables, pero aseguró que “lo que se menciona es, de hecho, nuestra política”.

“Lo decimos en público y en privado”, Bahréin apoya el uso civil de la energía nuclear, pero “nunca aceptaremos en esta zona” la presencia del arma atómica, afirmó.

Sin embargo, el politólogo norteamericano Noam Chomsky, entrevistado sobre el tema, considera que es una manipulación muy severa decir que “los estados árabes están aterrorizados por Irán y que quieren que los Estados Unidos hagan algo al respecto.”

Estas afirmaciones se contradicen con la encuesta del Brookings Institute, sin gran divulgación mediática, que mostró que el 80 por ciento de los entrevistados aseguraron ver a Estados Unidos e Israel como la verdadera amenaza del mundo árabe, agrega Chomsky.

No obstante, Clinton en la reunión de Bahrein arremete contra Irán y disemina la duda sobre la seguridad regional.

“Si ustedes son vecinos de un país que pretende dotarse del arma nuclear, ello es percibido de forma mucho más amenazante que en un país situado a miles de kilómetros, amplió Clinton.

Ante tal afirmación cabe preguntarse: ¿Por qué, la jefa de la diplomacia norteamericana y representante del Complejo Militar Industrial no mencionó en absoluto que el gasto en ese rubro en el presupuesto anual de su país es superior al total del resto de los estados del mundo?

¿Cómo explicar entonces la justeza de que algunas naciones puedan tener el arma nuclear y a otras se les condene y sean castigadas con intervenciones militares sin el consentimiento del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas?

Desde junio pasado las estrechas cuerdas de la paz mundial penden de un hilo. El alto órgano de ONU aprobó un paquete de sanciones contra Irán a propuesta de Estados Unidos, el que ya había anunciado medidas unilaterales en represalia contra Teherán por su declarado desarrollo nuclear con fines pacíficos.

Entre el destape de las últimas semanas aparecen las reiteradas violaciones contra civiles en las guerras de Afganistán e Iraq, aunque el sitio fundado en 2006 viene alertando hace rato sobre este tema.

Las muertes de dos camarógrafos, uno de Reuters y otro de la cadena española de televisión Telecinco (José Couso) en abril de 2003 por el ataque de un tanque del ejército estadounidense sobre el Hotel Palestina en Bagdad, volvieron a ser noticia.

Y esta vez para demostrar la complicidad del gobierno español con la diplomacia norteamericana al dilatar el proceso judicial iniciado por la familia Couso, que involucra al embajador en Madrid, Eduardo Aguirre, y al ex Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

Un tema delicado y complejo para la política hegemónica norteamericana es la postura soberana de algunos gobiernos latinoamericanos que se rebelan ante las acostumbradas imposiciones de Washington.

Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, entre otros estados promueven cambios sociales revolucionarios en lo interno, y en el plano internacional abogan por un nuevo orden mundial.

Sobre el subcontinente salió a la luz un cable desde la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana que más que una acusación es un elogio a los sistemas de inteligencia y contrainteligencia cubanos, y otro informe que acusa a Argentina de cooperar con la Casa Blanca en una crisis diplomática con Bolivia.

Queda mucho que destapar todavía si se tiene en cuenta que ni la tercera parte ha sido publicada.

Está al desnudo y en la picota pública la controvertida administración estadounidense, que por un lado pacta la reducción de armas nucleares y por otro asegura la preparación de su iniciativa de Ataque Global Inmediato.