Se aprobará en breve un decreto supremo que viabilizará un préstamo de 60 millones de dólares otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al Programa de Electricidad para Vivir con Dignidad, que pretende universalizar el servicio eléctrico en el país hasta el año 2025. El gobierno comenzó a instalar al menos cinco microcentrales hidroeléctricas en poblaciones remotas del país.

La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia establece que el acceso la electricidad es un derecho básico. El programa de electrificación rural iniciado por el gobierno en 2008 busca universalizar el acceso al servicio eléctrico en las áreas urbanas hasta el año 2015, y en las áreas rurales hasta el 2025, mediante una combinación de inversiones del Estado y del BID, informó el Viceministerio de Electricidad y Energías Alternativas (VMEEA).

El préstamo del BID se invertirá en la extensión de redes de distribución eléctrica, de líneas de transmisión, y en la pre-inversión y apoyo al Programa de Electricidad para Vivir con Dignidad.

El primer componente contará con un fondo de 28 millones de dólares y apoyará el desarrollo de proyectos en áreas rurales y periurbanas. Se prevé beneficiar a unos 35 mil hogares, lo que incrementará la tasa de cobertura de electrificación rural en un 4%.

El segundo componente dispondrá de 27 millones de dólares para costear el tendido de la línea de transmisión Sucre-Padilla que permitirá incrementar la capacidad de suministro eléctrico en la zona. También se financiará la línea Yucumo-San Buenaventura para conectar los Sistemas Aislados (SA) al Sistema Interconectado Nacional. Con estas inversiones se ahorrará el consumo de unos 2,6 millones de litros de diesel por año en los SA.

El tercer componente contará con 5 millones de dólares de presupuesto y brindará asistencia técnica y apoyo al VMEEA y a las unidades de Energía de los gobiernos departamentales.

Microcentrales eléctricas

El gobierno construirá microcentrales hidroeléctricas KfW en poblaciones remotas del país de no más de 500 familias, aisladas del Sistema Interconectado Nacional (SIN). Según la coordinadora del Programa de Electricidad para Vivir con Dignidad Marlene Siles, KfW cuenta con un presupuesto de cinco millones de dólares financiados por el gobierno de Alemania.

El programa KfW prevé instalar pequeñas turbinas hidroeléctricas con un mínimo impacto ambiental, las cuales pasarán a control de la comunidad. “Con ayuda del gobierno alemán, nuestro personal entrena a las personas con aptitud técnica y administrativa, que quedan a cargo de la cooperativa eléctrica. La cooperativa se encarga de los cobros por el servicio y de esos recursos se paga a los técnicos”, dijo la funcionaria.

Cada microcentral cuesta entre 1 y 1,2 millones de dólares. Los municipios beneficiarios pagarán el 20% del costo total de la planta y el restante 80% provendrá del exterior.

Para su instalación se eligen lugares anexos a un caudal de agua importante, con un salto no menor a los cinco metros de altura, y en una zona que no esté ubicada a menos 50 km. de las líneas del SIN. Como no teníamos una base de datos nacional sobre caudales y saltos de agua, lo que hicimos fue levantar datos de las gobernaciones sobre dónde se podría instalar las microcentrales, explicó Siles.

La funcionaria informó que en Beni está por concluir un proyecto para unas 500 familias. “Tenemos otros dos funcionando, uno de ellos en Pucará (Santa Cruz), que beneficia a más de 200 familias. Hay otros dos en ejecución en la provincia paceña de Inquisivi”.

Siles dijo que al comienzo de un proyecto se inscriben unas pocas familias, pero cuando llega la energía la población local aumenta. Por ejemplo, el proyecto en la localidad de Pucará se calculó para 200 familias, pero dos años después los vecinos piden ampliarlo.