El Director de la Revista Mensual “Día D”, de Tarija, Rafael Alberto Sagárnaga López, en exhaustiva investigación publicada en la edición, de noviembre de 2010, revela que Bolivia presta sus reservas monetarias internacionales, las que ascienden a 9.300 millones de dólares, a Bancos vinculados a compañías petroleras y fabricantes de armas de EEUU y Europa a una tasa de interés del 0.25 % anual, de cuyo monto se descuentan comisiones. El país paga a la Corporación Andina de Fomento (CAF) un interés superior al 8 % al año por los créditos que recibe.

La sorprendente y fundamentada nota periodística tiene el siguiente texto:

Reservas que matan

(La plata del país sirve a los vendedores de armas y las petroleras)

“En el segundo semestre de 2010 las bajas tasas de interés en Estados Unidos y Europa se mantendrán hasta que se consolide la recuperación de la economía americana y se resuelva la crisis fiscal en los países europeos, estimándose incrementos de tasas a partir del segundo trimestre de 2011. (…) Este escenario de bajísimas tasas continuará afectando los ingresos para el BCB por concepto de inversión de las reservas internacionales, alcanzándose niveles similares a los obtenidos en el primer semestre del año. Considerando que todavía persistan tensiones financieras, el BCB continuará privilegiando los criterios de seguridad, preservación de capital y diversificación en la inversión de sus reservas internacionales”. Ésas fueron, textualmente, las perspectivas que el Banco Central de Bolivia (BCB) proyectó para el segundo semestre de 2010 en relación a los intereses que percibe por prestar a bancos y países extranjeros las reservas internacionales que administra. La cita está inscrita en la página 36, título “Perspectivas”, del informe sobre la inversión de reservas internacionales, evacuado por el BCB en agosto de 2010, con datos del primer semestre de este año. Para contextualizar, conviene saber cuál la magnitud de los intereses que percibieron durante el primer semestre de 2010 los 8.140 millones de dólares que existían al 30 de junio de 2010. Según el reporte oficial del BCB, los intereses percibidos alcanzaron los 19.9 millones de dólares, equivalentes al 0,25 por ciento anual de tasa de interés nominal. A esto debe restarse comisiones a algunos administradores delegados que contrató la entidad bancaria para ayudarle a administrar el ahorro de los bolivianos.

¿A quienes prestó? Veamos: Al Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) de España se le mandó 1.290 millones de dólares entre enero y junio de 2010. Éste es, nada más ni nada menos, el propietario del 80 por ciento de las acciones de una de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) boliviana, llamada BBVA Previsión. Ésta, a su vez, controla, al 31 de julio de 2010, más de 2.695 millones de dólares de fondos gestionados con el ahorro previsional de los bolivianos, equivalente al 52,75 por ciento del total controlado por las AFP. El grupo BBVA es parte de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE), especializada en acelerar la internacionalización de las empresas españolas para que tengan presencia en países como Bolivia, de donde extraen ahorro interno y materias primas. El BBVA, junto a otros prestamistas, entregó el año 2005 la suma de 2.200 millones de dólares a la empresa Raytheon, una de las contratistas de defensa militar más grandes de Estados Unidos. Así Bolivia, curiosamente, financia la política internacionalizadora de España y, ¡vaya sorpresa!, hasta a empresas que potencian el poderío militar estadounidense, prestándole al BBVA esa suma de dinero (1.290 millones de dólares) de nuestro propio ahorro interno, y a un interés del 0,25 por ciento anual o menos. El Barclays Bank PLC de Inglaterra es otro destinatario afortunado. Durante el primer semestre del año 2010 el BCB le prestó 4.480 millones de dólares. La entidad tiene una larga historia de financiamiento a empresas fabricantes de armas. La empresa española INDRA, S.A., fabricante de simuladores de vuelo, sistemas de tiro, defensa electrónica, el súper caza Eurofigther, fragatas F-100, helicópteros Tigre, blindados, misiles, obtuvo dinero fresco del Barclays junto a State Treet Bank, Chase Manhatan, JP Morgan, Citogropu, Deustche Bank, Comerzbank, el Banco Santander y otros. Pero también financia sostenidamente a otras fabricantes de armas, como Raytheon, Textron Inc., Thales y EADS. Estas empresas fueron alimentadas de capitales desde el año 2005 junto a otros bancos norteamericanos y franceses, como el Bank of America, el BNP Paribas, Société Générale, Morgan Stanley y otros. Barclays es además un tradicional financiador de operaciones petroleras de British Petróleum y British Gas. Por su parte, el Standard Chartered Bank de Inglaterra recibió de los bolivianos la suma de 7.032 millones de dólares en diversas operaciones de corto plazo durante el primer semestre de 2010. Esta entidad bancaria es omnipresente en Congo. Las Naciones Unidas concluyeron que la letal e interminable guerra civil en el Congo está dirigida por «ejércitos de empresas» que están haciéndose impunemente con los metales de la zona. La ONU ha acusado directamente a la Standar Chartered Bank, entidad que junto a Anglo-América, De Beers y cien corporaciones más, “están sacando del Congo miles y miles de toneladas de minerales de muy alto valor sin pagar nada al Gobierno congoleño, y financiando guerrillas por diversas partes del país para poder seguir saqueando el Congo a un coste muy bajo”. Congo alberga “grandes cantidades cobre, cobalto, estaño, uranio, oro y diamantes, casiterita, wolframita y sobre todo coltán. De este raro mineral se extrae el tantalio, que posee una gran resistencia al calor y excelente conductividad, por lo que es imprescindible para la fabricación de nuevas tecnologías. Desde el teléfono celular que usamos hasta las naves espaciales, pasando por los ordenadores portátiles y las videoconsolas, todas llevan coltán. La mayor reserva de este material se encuentra en la República Democrática del Congo (RDC). Posee el 80 por ciento del coltán existente en el planeta y precisamente se encuentra en la zona en conflicto” atizado y financiado por las corporaciones inglesas, entre ellas la receptora de los más de 7 mil millones de dólares de las reservas de divisas de Bolivia. El Congo se convierte en una fuente de paradojas para Bolivia. Allí se han mandado tropas para los denominados “cuerpos de paz”. Y hacía allí han ido las turbias inversiones que los banqueros hacen con nuestras reservas internacionales. “Bolivia es un Estado pacifista que promueve la cultura de la paz y el derecho a la paz, así como la cooperación entre los pueblos de la región y el mundo..,”, dice el artículo 10 de la nueva Constitución Política del Estado (3). ¿Qué opinarán en el Congo sobre esta solemne expresión? Pero sobre el manejo de nuestras reservas hay más. El 16 de agosto, se informó que la petrolera inglesa BP recibió dos préstamos por un total de 5,000 millones de dólares a cinco años, garantizados con la producción futura de petróleo en Azerbaiyán y Angola. El Royal Bank of Scotland y Societé Générale, junto al BNP Paribas y Standar Chartered Bank, éste último con 3.000 millones de dólares, participaron en el sindicato de bancos prestamistas.

Armas y petróleo. ¿Ese el destino directo e indirecto de las reservas de divisas de los bolivianos? La lista de las corporaciones bancarias es larga y los nombres familiares. Anotamos las otras: Banco Español de Crédito S.A., que recibió 35 millones de dólares el año 2010. El Banco de Nova Scotia de Canadá, con 494 millones de dólares, el Banco de Tokyo Mitsubishi UFJ del Japón (252), BNP Paribas de Francia (300), el Detusche Postbank AG de Alemania (538 millones de dólares) y varios otros (Ver recuadro en (1))

Invariablemente, como se vio, estas entidades se hallan vinculadas al financiamiento de la fabricación de armas y la extracción del petróleo, gas y minerales. ¿Es posible utilizar ese ahorro para financiar proyectos y obras estratégicas dentro de Bolivia? El año 2008 políticos y analistas coincidieron, con diferentes ópticas en una respuesta afirmativa (2). Los economistas Alberto Bonadona y Ramiro Paredes Zárate plantearon desde “solucionar el problema de los alimentos (…), creando fondos de estabilización el primero y “originar un consenso político para el manejo de las reservas, considerando que la disposición de estos recursos no depende únicamente del BCB”, el segundo. Pero fue el ex ministro de hidrocarburos del primer gabinete de Evo Morales, Andrés Soliz Rada, quien, a tiempo de denunciar incongruencias en la política económica y en el uso de las reservas, propuso que éstas se inviertan en “proyectos productivos…siderurgia, refinerías, carreteras, fundiciones, gasoductos”. Ese mismo año 2008, se les trasladó la siguiente pregunta a los ejecutivos del BCB: ¿Las reservas internacionales pueden ser invertidas, por ejemplo, en el desarrollo productivo o las inversiones en hidrocarburos? La respuesta fue contundente: “No, no tienen ese fin”. El fin quedó claro. El destino son las armas y el petróleo, pero no Bolivia, que es la que genera el ahorro.

¿UNA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL? “Se autoriza al BCB (a) efectuar inversiones de hasta un tercio de las reservas internacionales, excluido el oro, en títulos valor emitidos por las empresas públicas productivas de sectores estratégicos y aquellas donde el Estado Plurinacional tenga mayoría accionaria, en el marco del Plan Nacional de Desarrollo”. Ese singular texto presenta el artículo 10 del proyecto de la Ley Financial 2011, radicado ahora en la Asamblea Legislativa Plurinacional. El Estado boliviano tiene acciones e intereses en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y sus subsidiarias, como YPFB Andina, YPFB Chaco, YPFB Transportes, CLHB (almacenaje) y otras. Es dueña de la apenas naciente Empresa Boliviana de Industrialización de los Hidrocarburos (EBIH), de la recuperada Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), de la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM), así como de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), Lácteos de Bolivia (Lacteosbol), Cartones de Bolivia (Cartonbol), la aerolínea Boliviana de Aviación (BoA) y en anunciadas industrias para fabricar cemento y procesar leche, entre otras. ¿Qué son los “títulos valor”? Lo dice el Código de Comercio y la Ley del Mercado de Valores. Son acciones (títulos de renta variable, lo que significa que el dueño de una acción ganará o perderá, según cómo le vaya a la empresa) o bonos, pagarés u otros denominados también títulos de renta fija, porque las empresas que emiten estos títulos se obligan a pagar un interés previamente pactado al que compre esos valores. Hoy, de todas ellas, YPFB Chaco, YPFB Andina, YPFB Transporte y las hidroeléctricas nacionalizadas Guaracachi, Corani y Valle Hermoso, según el reporte oficial de la Autoridad del Sistema Financiero, ASFI, están autorizadas a emitir títulos valor y negociarlos en la Bolsa Boliviana de Valores. Se trata de un panorama halagador si se compara la situación con lo que ocurre hasta hoy. Es un paso (33 por ciento de las reservas podrán invertirse dentro del país, aunque no le parezca convincente a algunos ejecutivos del BCB). Pero, ¿se aprobará así la ley? ¿Se cumplirá? Las susceptibilidades tienen su razón de ser. Gabriel Loza Tellería, en su condición de Presidente del BCB, sugirió el 11 de noviembre, a tiempo de anunciar alborozado que las reservas superaron la cota de los 9.300 millones de dólares justo el 10 de noviembre de 2010, que parte de este dinero sea invertido para financiar proyectos estratégicos dentro de Bolivia. El reporte se leyó en Cambio, el periódico oficial del Estado Plurinacional de Bolivia. “El presidente interino del BCB, Gabriel Loza, confirmó este dato y sugirió invertir estos recursos en proyectos de desarrollo para aminorar la extrema pobreza”, dice la nota periodística de Cambio. “Hasta ayer (miércoles) tenemos un nivel de 9.300 millones de dólares de las reservas internacionales, lo que significa que tenemos un respaldo económico financiero para las políticas que aplica el Banco Central y el Órgano Ejecutivo”, declaró el Presidente del BCB. Cuatro días después (15 de noviembre de 2010), Loza ya no era presidente del BCB. ¿Fue demolido por el tren que iba en sentido contrario?

LIQUIDEZ DE LOS BANCOS Pero noviembre estuvo lleno de sorpresas. La banca privada boliviana, que durante varios meses tuvo que repatriar dinero ahorrado por los bolivianos en cuentas de ahorro que los había prestado a entidades extranjeras, se ha visto inundada de dinero y sin opciones de préstamos. Un exceso de liquidez superior a los 4 mil millones de dólares ha llevado a sus ejecutivos a proponer al Gobierno Nacional prestar esos recursos para impulsar la industrialización del litio y de los hidrocarburos. “La Banca dispone de los recursos que sean necesarios para acompañar nuevamente (al Gobierno). La inversión pública jala a la inversión privada. Estamos con 4 mil millones de dólares en todo el sistema financiero”, declaró y ofreció Juan Carlos Salaues, presidente de la Asociación de Bancos de Bolivia, (ASOBAN) el 10 de noviembre, justo un día antes de las declaraciones de Loza. “No necesitamos ningún acuerdo. Nosotros nos hemos reunido con el Gobierno, no hay ninguna prohibición. La Ley permite que nosotros podamos financiar al sector público en todos los proyectos que se puedan. Estamos listos fundamentalmente en los megaproyectos como el litio y los hidrocarburos”, precisó Salaues.

RESERVAS QUE MATAN Las reservas de divisas se acumulan como resultado de una sostenida balanza comercial positiva del país. Es el resultado del esfuerzo de trabajo de los bolivianos. Paradójicamente, los índices de salud y educación de éstos los sigue ubicando entre los más pobres del planeta y las “calificadoras de riesgo” consideran al país que produce esa riqueza acumulada como altamente riesgoso para darle créditos o recibir inversionistas extranjeros. El inusitado incremento del valor durante el Gobierno de Evo Morales (2006 al presente), se explica fundamentalmente por la vigencia desde mayo de 2005 de la Ley de Hidrocarburos, que incrementó los ingresos por exportación de gas del 18 por ciento al 50 por ciento del valor de exportación. Ha influido también decisivamente el valor de los minerales exportados a precios históricamente altos. Pero gas y minerales siguen saliendo como materias primas sin valor agregado.

Las autoridades de gobierno han cifrado también en cerca de mil millones de dólares anuales los ingresos por remesas de bolivianos que tienen actividad económica en otros países. Ese dinero ha ayudado a incrementar el valor de las reservas a lo largo de estos cinco años. La actividad económica generada por la comercialización de cocaína tiene su espacio en la contabilidad de las reservas, aunque no está explicitado. Pero las reservas no han sido utilizadas hasta ahora para “solucionar el problema de los alimentos” (Bonadona) ni para crear “fondos de estabilización” (Paredes). Menos aún para financiar la industrialización del gas ni la construcción de carreteras o gasoductos (Soliz Rada). Nuestras reservas están por ahora destinadas a financiar la fabricación de armas y la poderosa industria petrolera transnacional por la vía del préstamo a bancos e intermediarios extranjeros. Ese uso casi exclusivo lo definió el año 1995 el entonces presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, cuando aprobó, como primera medida previa al proceso de “capitalización”, la Ley No. 1670 de 31 de octubre de 1995, del Banco Central, vigente intacta hasta hoy. Sin esta ley era imposible la “capitalización” de las empresas estratégicas de Bolivia. Los reglamentos a esa ley, aprobados por decretos supremos o, incluso, por resoluciones emitidas por el autónomo directorio del Banco Central de Bolivia, han mantenido el mandato legal, incluyendo las adoptadas por los directores nombrados durante los dos gobiernos de Evo Morales. Por ahora, la norma legal que podría modificar en parte ese destino inalterado por el “proceso de cambio”, es sólo un proyecto de ley.

(1) Este cuadro aparece en la página 38 del documento que se puede encontrar en este link: http://www.bcb.gob.bo/webdocs/ReservasInternacionales/admReservasInternacionales-primersemestre2010.pdf

(2) “LAS RESERVAS MONETARIAS DE BOLIVIA FAVORECEN A ECONOMIAS FORÁNEAS”, Rafael Sagárnaga, 2008

(3) Lo que dice la nueva constitución

-Artículo 10. I. Bolivia es un Estado pacifista, que promueve la cultura de la paz y el derecho a la paz, así como la cooperación entre los pueblos de la región y del mundo, a fin de contribuir al conocimiento mutuo, al desarrollo equitativo y a la promoción de la interculturalidad, con pleno respeto a la soberanía de los estados.

-Capítulo II. Bolivia rechaza toda guerra de agresión como instrumento de solución a los diferendos y conflictos entre estados y se reserva el derecho a la legítima defensa en caso de agresión que comprometa la independencia y la integridad del Estado.

-Capítulo lII. Se prohíbe la instalación de bases militares extranjeras en territorio boliviano