Quito, (PL).- Ecuador transita un proceso que implica una salida fuerte del neoliberalismo para construir luego un capitalismo popular y finalmente el socialismo del Sumak Kawsay (Buen Vivir), afirmó el secretario nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades), René Ramírez. En entrevista exclusiva con Prensa Latina, el economista estimó que no es posible dar saltos de la noche a la mañana porque existen estructuras que no lo permiten, y el primer punto de planificación es el post neoliberalismo.

Es un proceso de transición, que implica una estrategia para que no nos desviemos de ese camino, y se refleja principalmente en un punto en que en cualquier socialismo tiene que avanzar, la satisfacción de las necesidades básicas de la población, subrayó.

Paulatinamente, agregó, ir dando los pasos para recuperar el Estado, como un medio para conseguir los objetivos planteados. El Estado no es el fin, sino un medio para la construcción del poder popular, del poder ciudadano, como le llamamos en nuestra Revolución.

Sin esa recuperación del Estado, no se puede construir ese poder popular. Por eso hemos puesto mucho énfasis en estos cuatro años y vamos a seguir avanzando en la recuperación del Estado y sus roles de planificación, regulación, control y redistribución, apuntó.

Pero, para construir el poder ciudadano en Ecuador, hay que avanzar en los procesos de descentralización, desconcentración y construcción del Estado Plurinacional e Intercultural, hacia una democracia mucho más deliberativa y participativa, aclaró.

Ante la pregunta de cuál a su juicio es el principal logro de la Revolución Ciudadana en el campo económico a casi cuatro años de su inicio, y cuál la principal asignatura pendiente, el ministro Ramírez no dudó al responder de inmediato.

El principal resultado en estos casi cuatro años es la separación de los poderes económicos del Estado, y eso implica reconstruir, o lo que el presidente Rafael Correa llama eliminar el Estado burgués que privilegiaba a unos pocos en busca del bien común de la sociedad, puntualizó.

Esto se ve en resultados concretos, principalmente en la mejoría de la calidad de vida de la población, que no se mide a través del crecimiento económico del país.

En segundo punto, enumeró, está la cohesión social, medida a través del porciento de la variable del Coeficiente de Gini sobre la desigualdad de ingresos, que ha disminuido sistemáticamente.

Este coeficiente es una medida ideada por el estadístico italiano Conrado Gini, que normalmente se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos, donde cero es la perfecta igualdad y uno la extrema desigualdad.

Antes de estos últimos cuatro años, explicó el titular de Senplades, en la sociedad ecuatoriana el único grupo que se beneficiaba era el 10 por ciento más rico de la población, y sistemáticamente crecía la porción de su pastel con respecto a la riqueza producida.

¿Qué ha pasado en estos cuatro años?, preguntó Ramírez, para explicar a continuación que ese 10 por ciento más rico ha visto disminuir su porción de pastel, el cual ha sido distribuido al resto de la población.

Principalmente, señaló, los beneficiarios de esa redistribución de la riqueza nacional son aquellos grupos que ningún gobierno anterior ha atendido, los extremadamente pobres o indigentes, quienes han visto mejorar su calidad de vida.

Esto, recordó, es lo que el presidente Correa suele llamar maximizar los mínimos, o sea, ir realmente a beneficiar a los más excluidos dentro de los excluidos, como por ejemplo los indigentes discapacitados identificados por el proyecto Manuela Espejo.

En términos de asignatura pendiente, a mi modo de ver, todavía -si bien hemos generado las condiciones de poder disputar el poder económico- ese poder económico no ha sido, en el buen sentido, democratizado, dijo Ramírez. Por eso, acotó, es fundamental desmonopolizar la economía.

Estamos trabajando en un proyecto de ley antimonopolios, y creo que eso permitirá avanzar más hacia el cambio en las estructuras económicas, anunció.

Los indicadores macroeconómicos reflejan una recuperación económica de la crisis, pero ¿cómo se refleja ese avance en la vida diaria de los ecuatorianos?, preguntamos a nuestro entrevistado.

Concretamente, respondió Ramírez, los avances que el ciudadano de a pie percibe en su vida cotidiana tienen que ver primero con el incremento de su poder adquisitivo.

Ahí estamos hablando con los parámetros de la economía neoliberal, pero es importantísimo, dijo al referirse a la disminución de la brecha entre el costo de la canasta básica y los ingresos familiares.

Estamos en el punto más alto, en el cual la ciudadanía tiene mayores recursos para satisfacer de una mejor manera sus necesidades básicas, enfatizó.

Ahora bien, argumentó, la política económica del Estado no ha sido la política económica neoliberal de los últimos 20 años, de jugar todo a las denominadas transferencias monetarias, sino que nosotros jugamos a dar directamente los bienes y servicios, en especie.

Eso, puntualizó, no va a medir indicadores como la pobreza de ingresos, sino son aquellos bienes que, al no darlos antes el gobierno el propio ciudadano hubiera tenido que gastar de su propio bolsillo. Un ejemplo muy concreto es la matrícula escolar.

Antes se pagaban 25 dólares y ahora el Gobierno, con una perspectiva más universal, da directamente esos fondos desde el Estado y el ciudadano puede usarlos para otro tipo de necesidades que tenga.

Hemos hecho un análisis y el ingreso que no se registra directamente en el bolsillo del ecuatoriano porque el gobierno lo aporta directamente, si se considerara, haría que disminuya el índice de la pobreza de ingresos en alrededor de 17 puntos porcentuales.

Eso es un cambio fundamental, pues además de la recuperación del poder adquisitivo, el Gobierno ha otorgado bienes y servicios como la tarifa de la dignidad, los libros gratuitos, los uniformes escolares, la salud, la vivienda, benefician directamente al ciudadano.

Estos beneficios, indicó, no necesariamente se registran en indicadores como el Producto Interno Bruto (PIB).

En el Plan Nacional del Buen Vivir, subrayó finalmente, buscamos otro tipo de indicadores que den cuenta de otra realidad, y no nos supeditemos solamente al tema de la pobreza de ingresos, que es una mirada utilitaria neoliberal.

Socialismo en Ecuador y diferentes formas de propiedad

El socialismo que se intenta construir en Ecuador implica cambios económicos, sociales y en las formas de propiedad, apegado a una sostenibilidad ambiental y que permita generar otro tipo de riqueza, inmaterial, afirmó aquí el economista René Ramírez.

Yo le denomino un socialismo del Sumak Kawsay (Buen Vivir) o bio socialismo republicano, que se refleja justamente en algo que tenemos que avanzar, señaló Ramírez.

Ante la pregunta sobre ¿cómo se refleja esa decisión de construir el socialismo respecto a los principios universalmente aceptados de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción, incluido la tierra?, Ramírez explicó la transición del modelo.

Recordemos, apuntó, que Ecuador está saliendo de una economía de mercado, para tener una economía con diferentes formas de propiedad y de organización.

Eso es muy importante y es parte de lo que la construcción de lo que la Constitución ecuatoriana de 2008 llama Economía social y solidaria, en la cual es fundamental el tema de la propiedad, subrayó.

En ese tema tenemos que avanzar en sus diferentes facetas, que existen, algunas no han sido visibilizadas, y tenemos que empujar como parte del proceso de radicalización de la Revolución Ciudadana.

En ese sentido se refirió a lo que llamó la propiedad republicana, donde los trabajadores sean los dueños de las empresas, y a la modalidad donde ciudadanos sean accionistas aunque no trabajen en esas empresas.

Reconoció la necesidad de ir a un proceso muy radical de redistribución de tierras y de medios de producción, donde están también el agua y el crédito, para lo cual se ha avanzado a través de la banca pública orientada a los pequeños y medianos productores.

También se refirió a la propiedad gran-nacional. Si es que nosotros buscamos la integración latinoamericana, tenemos que buscar también cómo integrarnos a través de lo material, enfatizó.

En ese sentido, anunció los pasos dados con Cuba para la construcción de la empresa farmacéutica Enfarma, gran-nacional que permita beneficios para los dos países, y lo mismo, dijo, tenemos con Venezuela en el tema de la petroquímica.

Otro tema fundamental para Ecuador, explicó Ramírez, es la educación y el conocimiento, de lo cual dijo quizás es uno de los medios de producción que permite en sí mismo la emancipación de los individuos y que no redistribuimos.

La educación en Ecuador ha estado muy concentrada, en especial en el acceso a maestrías y doctorados. Ahora, con la gratuidad de la educación superior ha subido un 10 por ciento la matrícula del 20 por ciento más pobre de la población, y casi igual la de los indígenas, informó.

El objetivo final, puntualizó, es que los territorios, comunidades, y el individuo, puedan salir adelante con sus propias fuerzas a través del tema educativo. A esto hemos apuntado muy fuertemente como país, subrayó.

Respecto al papel del Estado, y el proyectado cambio de la matriz económica de Ecuador, de país exportador de materias primas a exportador de servicios, de conocimientos, Ramírez lo calificó de fundamental.

El cambio de la salida de la matriz primaria exportadora hacia la matriz del bio-conocimiento, tiene como principal ventaja comparativa la biodiversidad de Ecuador, aunque hemos sido pobres en términos de sacar el jugo a esa ventaja, recalcó.

Nos hemos quedado estancados en depender completamente del petróleo, y es algo con vida limitada que se agotará como recurso no renovable.

Para dar ese salto cualitativo hacia los servicios la apuesta es potenciar la educación, la biomedicina, la bioquímica para desarrollar el tema de fertilizantes, la informática, el conocimiento, señaló.

Respecto a la necesidad de contar con una continuidad en el apoyo popular de los sectores que se van a beneficiar de estos cambios, más allá de los períodos electorales, y en la integración regional con los gobiernos afines, el titular de Senplades definió la estrategia.

En el plano político lo primero es que el cambio estructural pasa por disputar el poder, afirmó. No podemos ser ingenuos, y pensar que se pueden hacer las transformaciones sin estar en el poder.

Esa disputa del poder económico la podemos hacer porque estamos en el gobierno, y eso implica buscar, política y democráticamente, mantenerse en este poder.

Parte de esta articulación, aclaró, no pasa únicamente por estar en el gobierno, sino por generar la integración latinoamericana y empezar por los que realmente quieren integrarse, como dice el Presidente de la República, Rafael Correa.

Creemos que ahí, el papel que juega la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) es fundamental. Tenemos que avanzar muy fuertemente en esa Alianza porque ahí existe la voluntad de integración, enfatizó Ramírez.

En la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) a veces avanzamos muy lento, pero también tenemos que progresar en la integración latinoamericana.

A veces, admitió, por tener que llegar a consensos eso implica que los cambios no sean radicales. Existen propuestas radicales, progresistas en América Latina y tenemos que buscar la integración en ese marco de los que quieren avanzar a mayores pasos.

Y la diferencia que se puede dar en la integración en términos de velocidad con respecto al ALBA es abismal, concluyó.

* El autor es corresponsal de Prensa Latina en Ecuador.