Patentar Bolivia

Carlos F Toranzos

noviembre 17, 2010Publicado el: 3 min. + -

Con diaria regularidad leo Bolpress. Las páginas de opinión donde los autores demuestran un variopinto de ideas, opiniones y consejos, críticas directas o sugerencias específicas cuyos resultados son un reverendo cero.

Las estadísticas de los comentaristas son ignoradas, las ideas ni siquiera aireadas. Lo que pasa en nuestra bella tierra es que todos sabemos tanto que los que dicen algo, no saben. Entre las opiniones aireadas el 16 de noviembre hay tres que me inspiran a patentar una palabra que nació en el nuevo mundo, una palabra que no solo dice lo que quiere decir sino que el uso hace de la misma tan múltiple que solo los que la usan saben lo que quiere decir y el interlocutor la festeja por ser la que describe y aúna a toda Bolivia.

La palabra es COJUDO. Se puede utilizar como verbo, adjetivo, adverbio, sustantivo, complemento directo, etc. Y como ahora lo de la patentada de todo está de moda, necesitamos patentarla antes que los peruanos, los chilenos, argentinos o incluso los gringos nos la quiten.

Los peruanos la usan, verdad, pero poco, los chilenos aunque no la usan; pueden darse el lujo de hacerla suya lo mismo que la diablada. Los argentinos jamás cambiarían su boludo por cojudo, pero como se trata de semántica, pueden estudiarla y encontrar que son hermanas directas y no putativas y ch’an nos la quitan. Los gringos…, bueno estos ya lo han hecho con la quinua, que le llaman quinoa y dicen que, aunque es peruana, son ellos los que en California le han dado uso. Por todo esto mejor patentarla ya, obligar a todos usar la palabra nuestra y sentirse orgulloso de ella en todo momento. Ya decimos ¿no? Hola cojudo, dónde has ido cojudo, que cojudesa, oye cojudooo! Cojudamente había dicho, etc.

Al leer las opiniones de esta página, ¿a quién no se le ocurre, esta palabra contundente, descriptiva y bella de nuestro vocabulario? Se origina en el boliviano; esa lengua llena de quechuismos, aimarismos, guaranismos y treinta y seis más.

Nuestra palabra debe ser patentada como la palabra más bella del acervo nacional. Todo boliviano sabe decir ¡Qué cojudo! cuando algún ministro o ministerio hace caso omiso de estadísticas, consejos sanos y buenas ideas. ¡Qué cojudesa¡, cuando algún político se jura más sabio que los trabajadores sean estos de prensa, del magisterio o del campo.

¡Qué cojudo! El seleccionado de fútbol cuando no gana ni al Bolívar.

¡Que cojudesa vivir en un país tan bello y no hacerlo de verdad justo!

¡No seamos cojudos¡ A patentar la palabra y a darle el uso que merece.

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