Este 12 de noviembre la Universidad Pública de El Alto (UPEA) celebró 7 años de Autonomía Universitaria y 10 años de creación, autonomía lograda en base a la lucha de los sectores populares de la ciudad de El Alto.

La ciudad de El Alto es de reciente creación (ley 1014 de 1985), y actualmente cuenta con los mayores índices de crecimiento demográfico y poblacional del país, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha proyectado un crecimiento poblacional que superará el millón de habitantes para el año 2011.

Entonces la Universidad Pública de El Alto nace como necesidad de la ciudadanía alteña en respuesta a las restricciones en el acceso a la educación superior hacia los sectores populares, el elevado costo de las matrículas en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y la demanda de miles de bachilleres que terminando la secundaria no encontraban alternativas porque se veían coartados en continuar sus estudios a causa de limitaciones principalmente económicas. El objetivo por el cual se creó esta universidad fue el de consolidar para El Alto una institución de educación superior acorde a las necesidades y aspiraciones de la población.

Es así que, en la histórica y multitudinaria marcha del 1 de mayo del año 2000, organizada por instituciones cívico-vecinales y con la participación de estudiantes de secundaria y bachilleres, se realizó la toma física de los predios ubicados en la zona de Villa Esperanza en donde funcionaba una carrera técnica de la Universidad Mayor de San Andrés, y ahí se funda la Universidad Pública de El Alto. Al día siguiente comienza a constituirse el primer gobierno universitario provisional, se organiza la inscripción de estudiantes y el funcionamiento de las diferentes carreras. Posteriormente, el 5 de septiembre del 2000 se promulga la ley de creación 2115 sin respetarse las disposiciones de la Constitución Política del Estado Boliviano de aquel entonces en sus artículos 185, 186, 187 y 189, que básicamente establecían la igualdad de jerarquía de todas la universidades del país y consagraba el ejercicio de la Autonomía Universitaria. El primer rector fue Javier Tito, representante del Ministerio de Educación a cargo de Tito Hoz de Vila. La ley 2115 establecía que la UPEA ejercería Autonomía dentro de 5 años y mientras tanto estaría a cargo un Consejo de Desarrollo Institucional (CDI) de la que formaban parte el Ministerio de Educación, Iglesia Católica y otros organismos del gobierno. La UPEA nacía sin Autonomía e intervenida por el gobierno que por aquel entonces presidía el fascista Hugo Bánzer Suárez.

En medio de este escenario, se lleva adelante el proceso de institucionalización a mediados del año 2002, se reinstaura el consejo universitario como instancia de gobierno universitario, se expulsa a Javier Tito y su séquito de interventores del gobierno (que por cierto abrieron otra Universidad Pública de El Alto “legal” en la zona de Villa Dolores con los recursos económicos y el visto bueno del gobierno), y se establece en la práctica el cogobierno docente estudiantil con ejercicio de Autonomía Universitaria, así se emprende el camino de lucha por la modificación de la ley 2115 para lograr el reconocimiento igualitario de la UPEA en calidad de universidad autónoma como las otras universidades de Bolivia.

Lucha por la autonomía universitaria y la rebelion popular de octubre de 2003

Para que el 12 de noviembre del año 2003 Carlos Mesa, presidente del país ese año, promulgara la ley 2556 reconociendo a la UPEA su cualidad de Autónoma, tuvo que pasar muchas cosas que debemos tener en cuenta hoy, especialmente cuando la institución se encuentra sumida en una aguda crisis institucional y de principios.

En primer lugar fue gracias a que el estudiantado de aquel entonces (2003) asumió conciencia de la situación universitaria y comenzó a participar en la toma decisiones al interior de la universidad, pero no solamente tomar conciencia en lo que atañe a temas universitarios sino que también en lo concerniente a la problemática social boliviana. Por aquella época los movimientos indígena-campesinos del altiplano emergían con una fuerza capaz de cuestionar y paralizar las viejas estructuras coloniales del país, y es importante resaltar esto, sobre todo si tomamos en cuenta que la gran mayoría de los universitarios de ese entonces (y actualmente también), son en su mayoría migrantes o hijos de migrantes del altiplano rural paceño y los yungas, así como hijos de migrantes mineros expulsados por el decreto supremo 21060.

En aquel entonces, la problemática de los recursos naturales toma vigencia, el genocida Gonzalo Sánchez de Lozada, que en su primer gobierno había privatizado empresas estratégicas del país, ahora fiel a su costumbre se disponía a regalar a precio de gallina muerta los hidrocarburos exportándolos a EEUU a través de puertos chilenos. También estaba presente el recuerdo de la guerra del agua en Cochabamba donde el pueblo movilizado en las calles había expulsado a una transnacional del negocio del agua, las represiones violentas a los cocaleros en el Chapare y la experiencia de febrero 2003 donde se produce un motín policial contra el impuesto al salario, receta para Bolivia de los organismos internacionales que cobró la vida de muchas personas. Esta rebelión se extendió a la ciudad de El Alto, donde las masas quemaron algunas instituciones estatales, incluida la alcaldía.

Los universitarios de la UPEA protagonizaron ese año bastantes muestras de dignidad y disposición para la lucha, no sólo por su demanda de autonomía, que en el contexto coyuntural era una demanda más de la población, sino que siempre estuvieron al pie del cañón, en los momentos más álgidos y donde la represión del viejo y podrido Estado Boliviano cobraba matices de cada vez más descarada violencia, no se puede explicar la Universidad Pública de El Alto sin tomar en cuenta lo que significó para todos octubre 2003, no se puede explicar la consolidación de la UPEA al margen de las heroicas luchas del pueblo históricamente marginado, por mejores condiciones de vida y por el derecho a la educación. La UPEA de ese momento fue producto del ascenso de las luchas populares.

Así como la conquista de la autonomía, otro logro fue el Voto Universal para elección de autoridades, que fue establecido por los estudiantes de la UPEA para una mayor democratización de la universidad, en contra de la oposición y el grito al cielo que lanzaron muchos de los sectores reaccionarios de la Universidad Boliviana. Asimismo, contra viento y marea, con luces y sombras, hoy se ejerce la Periodicidad de Cátedra, que significa la constante renovación y evaluación de los docentes, buscando mejorar la calidad del proceso enseñanza aprendizaje, no más docentes vitalicios. El Voto Universal y la Periodicidad de Cátedra son dos hitos históricos de profunda importancia para el movimiento universitario boliviano.

Recientemente, el XI Congreso Nacional de Universidades realizado en la ciudad de Oruro el año 2009, reconoció legalmente a la Universidad Pública de El Alto como parte integrante de la Universidad Boliviana. La UPEA es una universidad joven, aun en proceso de consolidación, nueva alternativa que tiene en sus manos llevar adelante la misión para la cual fue creada, la de generar pensamiento crítico transformador de la realidad, en el marco de la universalidad de ideas, la misión de forjar profesionales que respondan a las necesidades de la gente a la cual se deben, construirse como establecieron el 2004 en su Estatuto Orgánico y reafirmaron el 2008: “CIENTIFICA, DEMOCRATICA, POPULAR Y ANTIIMPERIALISTA”.

Ante la crisis institucional y división al interior del estamento estudiantil debemos retomar la lucha por democratizar y profundizar las conquistas estudiantiles.

Uno de los principios que reza el Estatuto Orgánico de la UPEA es el de “independencia política e ideológica respecto a cualquier gobierno de turno”. El actual gobierno del MAS, el llamado “Proceso de Cambio”, viene impulsando una política corporativa de cooptación de los sectores populares del que no se libra la Universidad, el propio Evo Morales ha manifestado su animadversión hacia la Autonomía Universitaria, sus planteamientos de Control Social para las universidades van en ese sentido. Los “dirigentes” afines al gobierno de turno – y no solamente en la universidad- utilizan la imagen de la institución o gremio como trampolín político con fines personales o para optar por cargos en la burocracia del Estado.

Es evidente la profunda crisis en que se encuentra la dirección del estamento estudiantil, divisionismo interno y pugna de camarillas docentes y estudiantiles son práctica común en la UPEA. Es importante que especialmente los estudiantes de base de esta gloriosa institución, reflexionen y aprendan de su historia reciente, tomar consciencia de todo lo que le costó al pueblo lograr esta universidad, todas las marchas, huelgas de hambre, movilizaciones, vigilias, incluso heridos y muertos que hubo para que El Alto, la ciudad más pobre de Bolivia, cuente con una universidad que responda a sus necesidades y aspiraciones.