En la mañana del viernes 12 de noviembre, día en que se convocó al ampliado de la COB, se realiza la marcha del magisterio urbano de Cochabamba y cerca la sede donde se reúnen los dirigentes nacionales de todos los sectores.

La marcha exige el rechazo al proyecto de ley de pensiones del gobierno; los maestros rurales de Uncía decretan un paro de labores de 24 horas y realizan una masiva marcha por el mismo motivo; por la tarde se realiza una gigantesca marcha de fabriles, maestros y otros sectores en la ciudad de La Paz; a la misma hora, en Cochabamba, se vuelcan a las calles miles de fabriles acompañados por una segunda marcha de maestros urbanos. Los trabajadores, en un mitin realizado en la Plaza 14 de Septiembre, califican a Pedro Montes de “perro faldero de Evo Morales”. Días antes, las centrales obreras departamentales de Oruro y Chuquisaca también hacen conocer su rechazo enérgico al proyecto gubernamental.

Acosados por el impresionante marco de movilizaciones, los dirigentes traidores cumplen el mandato del gobierno de aprobar el documento pro patronal y antiobrero. El argumento que usan los canallas es que “fue previamente consensuado con las bases” y que, en el ampliado, una abrumadora mayoría, con excepción de las centrales obreras departamentales de Oruro y Chuquisaca y el magisterio rural, votó a favor del proyecto gubernamental.

Montes ha tenido el cinismo de minimizar las movilizaciones y, en determinado momento, ha sostenido que la COB podría expulsar de su seno al magisterio urbano. En el mismo tono de voz, Sacha Llorenti ha declarado a la prensa que las movilizaciones que se realizan en las ciudades más importantes del país “son producto del trabajo agitativo de los trotskistas en complicidad con la derecha” y otras estupideces que ya nadie les cree a los papagayos del gobierno.

¿Dónde, cuándo y con quiénes han consensuado los burócratas traidores? Cuando las bases de los diferentes sectores exigían explicación del contenido del proyecto, sistemáticamente rehuían al debate y los técnicos del gobierno, en todas partes, han usado el argumento de que su trabajo se resumía a hacer conocer el documento y no a debatir con nadie. El llamado “consenso” se ha dado entre sirvientes y amo, a espaldas de las bases.

A pesar de que el gobierno maneja la impostura de que la ley de pensiones ha sido una de las más “consensuadas”, que goza de legitimidad y que con este argumento la Asamblea Legislativa Plurinacional –como de costumbre- la aprobará sin modificarle una sola coma, para los trabajadores no es un caso cerrado.

Los argumentos esgrimidos denunciando la naturaleza antiobrera de la ley serán confirmados cuando se aplique la misma, cuando miles de trabajadores se vean marginados del derecho a la jubilación y los que logren el beneficio agonicen con rentas de hambre. Entonces llegará la hora de arreglar cuentas con el gobierno hambreador y sus sirvientes.

Los trabajadores de los diferentes sectores salen a las calles con la convicción de que la lucha apenas comienza y, en esta segunda arremetida, ocupará el centro de la atención de los explotados el problema de la escalada alcista en los precios de los artículos de consumo y la necesidad de luchar por un incremento de sueldos que cubran todas las necesidades vitales de los trabajadores.

Ahora, junto al problema de la ley de pensiones, cobra actualidad la lucha por el salario mínimo vital con escala móvil. Es preciso articular las movilizaciones, cada vez más combativas y unitarias, desde las bases. Ha llegado la hora de forjar pactos intersindicales desde las bases para estructurar una dirección unitaria y nacional capaz de conducir a los explotados por el sendero seguro de la victoria.

Las canallas oficialistas de la COB y de las diferentes direcciones nacionales de los diferentes sectores deben ser expulsados por la movilización de las bases. Con los sectores no proletarios deben organizarse comités de defensa de la canasta familiar porque ellos, al igual que los trabajadores asalariados, son también víctimas de los altos precios y del hambre.

* Dirigente de la Unión Revolucionaria de Maestros (URMA).