Roma, Italia.- En Europa aumentan los decesos por uso de cocaína. En 2008 fueron mil, el año precedente la mitad. La alarma la ha dado el informe anual de la Agencia Europea de Drogas (OEDT). En un año han aumentado de un millón las personas que han probado la cocaína por primera vez, han aumentado también los que la usan cotidianamente y que ahora son cuatro millones.

El mayor consumo se da en España, luego siguen Reino Unido e Italia. El informe se refiere principalmente al 2008, cuando 70 mil europeos han comenzado recuperarse de la adicción a la cocaína. Demasiados si se tiene en cuenta el consumo de cocaína como accesorio relativamente inofensivo de éxito de vida.

Mientras tanto el mercado es siempre más creciente en los países productores y los carteles criminales perfeccionan constantemente las técnicas, siempre más sofisticadas, para transportarla, esconderla y venderla, en Europa esta droga devastadora. La técnica para exportarla es por avión o por mar. Por vía aérea utilizan traficantes que por pocos miles de dólares y en pocas cantidades la llevan en óvulos, cera de abejas, fertilizantes, tejidos, cinturones, juguetes, computadoras, celulares, etc., mientras que por mar las cantidades son enormes. Una vez en territorio europeo la purifican en laboratorios clandestinos. Solamente en España durante 2008 han sido descubiertos 25 de estos laboratorios. El informe da a conocer también que después de la marihuana, la cocaína es la droga más amada por los europeos.

El uso de cocaína puede causar la muerte incluso cuando se hace uso ocasional y la dosis es mínima. Esto porque puede ocasionar ataques inesperados de corazón, ictus, paros cardíacos, edemas pulmonares. La cocaína es considerada la droga más peligrosa para el cerebro, puede dañar irremediablemente la sinapsis (el nervio de información) y las neuronas (las células cerebrales) exponiendo al consumidor al riesgo de demencia. Los que la usan a menudo se encuentran en estado de depresión aguda y tienen tendencias suicidas. Puede causar incluso complicaciones cardiovasculares, problemas respiratorios, complicaciones gastrointestinales y la inhalación puede causar daños irreparables al tabique nasal.

La cocaína causa una fuerte dependencia psíquica y luego de los efectos de carácter excitador, el que hace uso se siente agotado, cansado y sin energía, un estado que incita al consumidor a un uso repetido de la droga para revivir el bienestar. Una gratificación buscada a pesar de los efectos negativos. La dependencia de la cocaína modifica a largo plazo y siempre más radicalmente la autoconciencia y la percepción de sus acciones.

En cuanto al cannabis, el uso es siempre muy elevado y la novedad es su aparición en la escena de los países de Europa Oriental. Casi 80 millones de europeos, uno de cada cinco adultos de edad comprendida entre los 15 y 65 años, lo han probado una vez, mientras que 23 lo usan esporádicamente y 5 millones lo consumen todos los días, de los cuales tres millones son jóvenes. Entre los europeos menores de 34 años, los italianos se destacan por su apego junto a los checos, eslovacos y estonios.

Sin embargo, el consumo de drogas en el viejo continente no es un fenómeno juvenil; una de cada cinco personas, el 19%, superan los 40 años y están en cura; diez años atrás eran el 10%. Europa está asistiendo a un marcado envejecimiento de la población y esto también se aplica a quien hace uso de drogas. Los usuarios de drogas que no son jóvenes, muy a menudo son desempleados que viven en un estado de aislamiento social y muestran las consecuencias de uso de drogas desde mucho tiempo como enfermedades de hígado, depresión y muy a menudo tienen problemas de alcohol y tabaco.