Un diagnóstico entre los estudiantes de primer semestre para medir las competencias de lectura y escritura, pero también para recoger las percepciones que tienen los estudiantes sobre sus propias habilidades, ha realizado en febrero del presente año el Departamento de Arte Cultura de la Unidad Académica La Paz de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” con el fin de conocer cuánto saben leer y escribir los estudiantes al entrar a la universidad.

Mientras el total de inscritos en la gestión 1/2010 fue de 1,226, el diagnóstico recoge los resultados de 671 alumnos, lo que significa un 55% del total, por lo que la muestra resulta representativa. De manera complementaria se realizó un sondeo sobre las expectativas de los docentes acerca de estas competencias en sus diferentes materias. Para ello se diseñó un cuestionario que fue respondido por 24 docentes de tres carreras: Comunicación, Derecho, Administración de Empresas, y de la Facultad de Ciencias Exactas, al final del semestre 2/2009. Responsable de efectuar esta medición fue un equipo de docentes de la asignatura “Pensamiento Crítico” guiado por la Dra. Alba María Paz Soldán, Coordinadora Académica del Departamento de Cultura.

Los resultados evidencian que los estudiantes ingresan a la Universidad con una capacidad básica y suficiente para leer textos cortos y sencillos, que pueden reproducir información, pero no alcanzan a realizar operaciones más complejas tales como la inferencia o el aprovechamiento de esa información en su escritura. Respecto de las habilidades de escritura de textos igualmente simples, el puntaje obtenido por los estudiantes es considerablemente más bajo que en lectura, lo cual indica que enfrentan mayor dificultad al hacer comentarios escritos o al sostener opiniones o puntos de vista, mientras que extraer información de los textos no les es tan problemático.

Lo que perciben los estudiantes

En cuanto a la percepción que los universitarios tienen sobre sus habilidades en este campo, queda claro que al relacionar las respuestas de los estudiantes con los resultados de las pruebas de competencias de lectura y escritura existe una falta de correspondencia entre lo que perciben y lo que demuestran objetivamente en la prueba diagnóstica.

Esta falta de correspondencia, entre lo que piensan que pueden hacer y lo que realmente hacen, podría deberse a que los estudiantes respondieron para “complacer” o para mostrar un compromiso con el docente, con la materia, o con la universidad. En general, las respuestas proyectan más un “deber ser” que sus reales y concretos hábitos y habilidades.

Lo que esperan los docentes

Las expectativas que tienen los docentes, que participaron en el sondeo, en relación a las competencias comunicativas de lectura, escritura y expresión oral de los estudiantes son muy altas y están alejadas de las competencias reales que ellos mismos afirman percibir en sus estudiantes. Lo cual deja una inquietud sobre cómo se soluciona en la práctica este desfase.

Por otra parte, parecería que la mayoría de los docentes espera trabajos escritos con formatos definidos, lo que es lógico si se piensa en la tarea de revisión de trabajos escritos, que se facilita cuando el formato está determinado. Esto demuestra un interés por la adopción de convenciones en la presentación de trabajos escritos y por establecer una formalidad. Finalmente, otro aspecto interesante resulta ser la relevancia que le otorgan los profesores a la expresión oral.

Usos y proyecciones

Si bien los resultados y las recomendaciones de este diagnóstico beneficiarán directamente a la Unidad Académica La Paz Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, que hará los ajustes necesarios, la observación de los resultados en detalle será de utilidad para todo el ámbito de la educación boliviana. A partir de un análisis de los mismos, los colegios secundarios podrán de evaluar y reflexionar sobre sus propuestas educativas y podrán ver cómo están preparando a sus estudiantes para así hacer reformulaciones y planes hacia un efectivo progreso. Los estudiantes, por su parte, podrán detectar cuáles son sus carencias y habilidades en este campo y las tendrán que ver con más claridad y objetividad. Por otra parte, las instituciones de educación terciaria, las universidades, podrán saber cómo y en qué aspectos se debería reforzar la formación de sus estudiantes que inician una carrera.