La guerra, el narcotráfico, la violencia; en todas sus formas, y otras conductas perniciosas del desarrollo social, fueron prácticas que nunca tuvieron ni tendrán argumentos que las puedan justificar. Esos hechos oprobiosos persisten en la actualidad como una amenaza para la especie humana, gracias a la crueldad del capitalismo indolente concentrado en pocas manos.

1. LA HISTORIA SIRVE PARA REFLEXIONAR Y PROYECTAR:

Nuestros gobernantes hicieron todo lo que no debieron haber hecho, para condenarnos a una postración de desarrollo dentro de un territorio bello y rico; pero acosados por la lacra de la pobreza. Con indicadores que sólo superaban a los de Haití, el país más pobre e indigente del Continente. Y éramos el segundo país en el ranking de la corrupción internacional. A Bolivia se la conocía más por su pobreza, por sus gobiernos corruptos y tiranos como producto de Golpes de Estado; por las masacres a mineros y campesinos; y por la exportación de recursos naturales no renovables sin valor agregado. Un país del tercer mundo por ser atrasado y pobre.

Cómo no íbamos a estar como estamos si tuvimos aguante con gobiernos de la talla de Mariano Melgarejo Valencia; cuya conducción de gobierno atropelló brutalmente la dignidad de los boliviano y el patrimonio nacional; como no cabe en la racionalidad. El haberle ostentado poder, por temor a la reacción soberbia y osada de éste señor, tuvimos como legado un lastre de vergüenza y atraso irreparables. Y se fue impune, más pudo la vendetta y la intriga, que la implantación de la justicia que hacía falta y no llegaba. Hoy en día todo va cambiando para bien de todos.

La Guerra del Pacífico en 1879 con el hermano país chileno; fue motivada por las oligarquías de ambos países e intereses transnacionales sobre riquezas en territorio boliviano. Apelando al artículo 8° del Pacto de Tregua del 4 de Abril de 1884, los gobiernos de Bolivia y Chile a través de sus representantes, suscribieron el “Tratado de Paz y Amistad de 20 de octubre de 1904” en Santiago de Chile; ratificado en La Paz el 10 de marzo de 1905, que no fue otra cosa que la suscripción del “Contrato de compra venta de nuestra Salida al Mar”, en medio de intereses oligárquicos enquistados en el de las transnacionales.

La construcción del Ferrocarril desde Arica al Alto de La Paz para el intercambio comercial, 300.000 Libras Esterlinas en efectivo en dos cuotas, garantías sobre deudas contraídas por Bolivia; a cambio de reconocer el derecho privado a perpetuidad de los territorios ocupados por Chile, comprendidos entre los paralelos 23 y 24 de latitud meridional, desde el mar hasta el deslinde con la República Argentina, sin derecho a indemnización. Y en caso de controversia sobre el caso, sometidos al Árbitro de la Majestad del Emperador de Alemania[1]. Mientras las Altas Partes Contratantes acuerdan celebrar un Tratado especial de comercio, que Gonzalo Sánchez de Lozada supo manejarlo de manera coherente y a escondidas con su homólogo de Chile, como veremos más adelante. Similar situación sucedió con nuestra “pérdida” del Acre con el Brasil.

Y de mal en peor. La Guerra del Chaco fue fabricada por la Standard Oil Company of Bolivia y la petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell desde el Paraguay Ambos países pobres y sin salida al mar fueron empujados a la conflagración bélica entre los años 1932 a 1935. En momentos de tensa agitación política, donde la principal causa era el petróleo[2] en manos de transnacionales. Defenderlo nos costó la pérdida del Chaco Boreal y 50.000 vidas humanas. Y el estigma de la pobreza para ambos países.

La deslealtad y falta de honestidad de la Standard Oil con Bolivia, generó corrientes de pensamiento nacionalistas, como los de Carlos Montenegro, Augusto Céspedes y militares patriotas como Germán Busch que, con el gobierno de David Toro Ruilova, se tomó la decisión de crear la empresa estatal petrolera, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, YPFB, el 21 de diciembre de 1936, y la de “Nacionalizar los Hidrocarburos”, decretando la caducidad de las concesiones a la Standard Oil, el 13 de marzo de 1937.

El hecho histórico de la primera “Nacionalización de los Hidrocarburos” en el Continente, paradójicamente fue revertido con el gobierno de Víctor Paz Estenssoro, a través del Código Davenport, promulgado el 26 de octubre de 1955. Se trata de la primera desnacionalización de los hidrocarburos en pleno desarrollo de la Revolución iniciada en Abril de 1952. Además, éste régimen tuvo una expresión particular al aplicarse al oleoducto Sica Sica -Arica, cuya construcción se fundó en el Acuerdo de Complementación Económica Chileno – Boliviano de 1955, desarrollado por el Protocolo Complementario sobre Facilidades para la Construcción del Oleoducto y por el Acuerdo sobre el Oleoducto de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos a su paso por territorio chileno[3].

Paradoja increíble; Víctor Paz Estenssoro con la mano izquierda nacionalizaba las minas bajo la presión de un pueblo armado, mientras con la derecha desnacionalizaba los hidrocarburos en complicidad de Juan Lechín, Ejecutivo de la COB, quien en supuesta “lealtad” con los intereses de los mineros; demandaba liquidación de beneficios sociales, recontratación e incrementos salariales desmesurados. Implícitamente, así, se estaba empujando al despeñadero a la Minería Nacionalizada y la gestación de la Minería Mediana, cuya influencia de poder fuera determinante para el tipo de gobierno que iba a tener Bolivia en el futuro.

Desde 1961, una concesión marítima a favor de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, permite el mantenimiento de un terminal y una boya en la bahía de Arica, sector playa Chinchorro. YPFB concesionó a una empresa privada el oleoducto, sin que Chile ejerciera ningún veto a dicho contrato y su ejecución. En esta operativa, no ha habido dificultades para los trabajadores bolivianos, ni para las faenas de mantenimiento y reposición del ducto[4]. Exportar petróleo para que años más tarde nos convirtamos en importadores. El tiempo así lo demostró, somos un país gasífero y no petrolero.

En 1969 se ejecuta la segunda “Nacionalización de los Hidrocarburos”, el Gobierno de Alfredo Ovando Candia y Marcelo Quiroga Santa Cruz como ministro de Minas y Petróleo, toman la histórica decisión de abrogar el Código Davenport y de volver a “Nacionalizar los Hidrocarburos”. En una época de tensa politización de las masas. Pero, como en la Revolución de Abril de 1952, no faltaron los “Revolucionarios de Salón”, que ante el influjo de las masas y la creación de la Asamblea Popular, distrajeron la coyuntura con teorizaciones (complicidad con la derecha); mientras tanto la derecha reaccionaria se preparaba para la aplicación del “Plan Cóndor”, diseñado y digitado por el Pentágono Norte Americano. Para dar inicio con el cruel y sangriento golpe de Estado en Bolivia, el de agosto de 1971.

El sangriento golpe sin precedentes encumbró en el gobierno a Hugo Banzer Suárez, con la complicidad del MNR y la FSB. Y en 1972, instrumentaliza la segunda desnacionalización de los hidrocarburos con su “nueva” Ley General de Hidrocarburos. Una época de manejo irresponsable de la economía del país. De endeudamiento por más de 3.000 millones de dólares, cuando los precios de los minerales y el petróleo tuvieron un repunte como nunca registrados. Las inversiones de las transnacionales se multiplicaron por diez antes del tiempo previsto. Además, sin oposición alguna. Se conculcó la Autonomía Universitaria como también las libertades políticas y sindicales. Fue lo más nefasto de nuestra historia. Y quienes fuimos universitarios de esa época no lo olvidaremos nunca. Sólo el MIR lo pudo para gobernar el Estado Neoliberal con la ADN en 1989.

En tiempos “modernos” de Neoliberalismo, lo hizo mejor que Melgarejo, que Paz Estenssoro y Banzer; Gonzalo Sánchez de Lozada y sus secuaces del MNR; que además de otras barbaridades, con su tristemente célebre Capitalización de las Empresas Estratégicas del Estado, traicionó los intereses de la Patria y cínicamente efectivizó el despojó del Aparato Productivo del Estado

En 1996, Sánchez de Lozada con su Ley de Hidrocarburos No.1689 y su complementaria Ley No.1731, transfirió el derecho propietario de los hidrocarburos a las transnacionales y reclasificó los campos hidrocarburíferos en un marco de corrupción jamás imaginado. Reglamentado por el D.S.24806 para la suscripción de los Contratos de Riesgo Compartido; emitido a dos días de que Goni dejara el gobierno, 4 de agosto de 1997. Así se predestinaba el 94% de los campos hidrocarburíferos con el rótulo de “nuevos” en propiedad de las transnacionales, de cuya producción le correspondía el 82%, y sólo un 18% para el Estado. Y de los campos en explotación, que significaba el restante 6%, en partes iguales del 50% para cada quien. Todo en desmedro del desarrollo e interés nacional. Para consolidar sus hechos delictuosos, en complicidad de las transnacionales, falsearon las certificaciones de nuestras reservas hidrocarburíferas a rótulo de “atraer las inversiones”.

La reacción natural y convencida de los trabajadores (excepto los petroleros cómplices del gobierno de Goni, MNR), y de patriotas bolivianos, al no contar con un referente político contra hegemónico, fueron inmovilizados con la “libre contratación”, persecuciones, apresamientos y confinamientos. Se impuso la decisión de la mafia gubernamental y las transnacionales. Todo con guante blanco y supuestamente legalizado. Para nosotros, con corrupción impune.

No pudo habernos ocurrido cosa peor. Por supuesto, gracias a los Movimientos Sociales del “Heroico Octubre del 2003”, hoy todo en un Proceso de Cambios de alta responsabilidad y para bien de todos.

2. HECHOS Y NUEVAS PERSPECTIVAS HISTÓRICAS:

En 1993, pese a la inexistencia de relaciones diplomáticas entre Bolivia y Chile, se firmaron “Acuerdos de Complementación Económica”[5] entre sus gobiernos; que permitan la comercialización de recursos estratégicos entre ambos países. Promoviendo proyectos de integración energética, en la compra venta de gas natural boliviano; que una vez obtenida la certificación de suficientes reservas de gas natural, se deba abrir la posibilidad de negociar su venta a Chile[6]. Es decir; la posibilidad de vender gas natural a Chile estuvo abierta, sin olvidar que, desde principios de la década de los 60, se estuvo exportando petróleo hasta que Bolivia se vio agotada en sus reservas de hidrocarburos pesados. Ahí es cuando descubrimos que no éramos un país petrolero sino gasífero por excelencia, como se lo demuestra en tiempos actuales.

En tiempos de neoliberalismo, los Movimientos Sociales retomaron la historia dialécticamente y no se equivocaron. No estábamos en el fin de la historia, todo lo contrario; estábamos en los albores del desmoronamiento del apogeo del capitalismo más duro y corrupto de los últimos tiempos. Sólo los Movimientos Sociales habían atinado a romper con él. La “lucha por el agua” en Cochabamba llegó a ser el mejor precedente para derrumbar el neoliberalismo. Hicieron lo que la historia les llamó a hacer, ante la ausencia de un instrumento político que lo haga. El resto es legado y responsabilidad de quienes hoy administran “Misicuni”. Esa es una de las debilidades de un Hecho Histórico sin Conducción Política. Ahí y después desaparecieron los “Revolucionarios de Salón”, los que pregonan la toma del poder por la vía armada, en el lenguaje popular, se hicieron “chinca” como siempre.

Los Movimientos Sociales, otra vez; ante un capitalismo indolente con lo social, emprendieron la lucha por mejoras en las condiciones de vida. Esas legítimas aspiraciones, en momentos que el gobierno tomaba decisiones que lastimaban el interés nacional con una posible venta de gas a Estados Unidos (venta de gas natural a Estados Unidos por y para Chile, en términos inconvenientes: a 0,72 $US/mfc, cuando al consumo interno le costaba 5,4 $US/mfc); lo cual desembocó en una posición política de defensa de los recursos hidrocarburíferos: referéndum, recuperación del derecho propietario, refundación de YPFB y Asamblea Constituyente.

La sabiduría de las masas se desplazó estratégicamente en todo el país. Es decir, a través del referéndum se le estaba diciendo al gobierno, que es el pueblo quien debía decidir sobre el futuro de los hidrocarburos; que la propiedad de los mismos debía ser sólo del Estado; que para administrarlos en la cadena productiva se debía refundar YPFB, y que era preciso crear un nuevo tipo de Estado a través de la Asamblea Constituyente. Porque el Estado Neoliberal había favorecido sólo intereses oligárquicos enquistados en el de las transnacionales, en un marco de corrupción sin precedentes y en desmedro del interés nacional, cuya población había sido condenada a más hambre y miseria.

En estos últimos tiempos de democracia en Bolivia, el capitalismo y el fascismo resultaron ser convergentes nítidos. El gobierno de Goni, haciendo abstracción del interés nacional; prefirió una acción genocida para luego huir al país más belicoso del mundo, desde donde se digita los planes más aberrantes que uno pueda imaginar; en complicidad de gobiernos sátrapas y corruptos. Goni, reside ahí, en el país de la “libertad” que refugia a delincuentes y genocidas. Entretanto en Bolivia, los dolientes por las víctimas del genocidio siguen clamando justicia. Y como país seguimos bajo la amenaza de una intervención militar patrocinado por el gobierno de los Estados Unidos, o la división del país aún están latentes.

Como sostuvimos líneas arriba, finalizado la conflagración bélica con Chile y suscrito el vergonzante “Tratado de Paz y Amistad de 1904”; se rompieron relaciones diplomáticas en supuesto acto “patriótico” por la “usurpación” de nuestra Salida al Mar. El Abrazo de Charaña entre Banzer y Pinochet, de dos dictadores carniceros, no sólo fue un antecedente nefasto sobre políticas de acceso al mar en términos de soberanía, sino que fue la huella por la cual transito Gonzalo Sánchez de Lozada, a través de un Acuerdo de Complementación Económica, ACE-22, suscrito en Santa Cruz, el 6 de abril de 1993, en el que quedaba involucrado la venta de gas natural a Chile.

Chile es un país que crece inversamente proporcional en su consumo de gas natural y su producción. Y su capacidad de desarrollo no le permite el autoabastecimiento, sin embargo, ha diseñado una Estrategia de Desarrollo en el Norte chileno en base al gas natural boliviano. Sólo Goni y los neoliberales vendepatrias, “no sabían” en qué consiste diseñar estrategias de desarrollo en base a recursos naturales estratégicos como el gas natural.

Hoy la perspectiva está trazada, y todos debemos ser celosos vigías porque trasunte en lo que nos legaron los Movimientos Sociales del “Heroico Octubre del 2003”, en la estrategia de la Liberación Nacional y Social.

No son los pueblos los que se enfrentan deliberadamente. Son los gobiernos irresponsables los que los enfrentan, abusando de su sensibilidad patriótica, para rédito de la oligarquía y las transnacionales.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-02-Noviembre-2010

[1] Cooperativa.com: Del Texto completo del Tratado de Paz y Amistad del 20 de octubre de 1904

[2] Ing. Hugo Carrillo M.: “Reseña histórica del petróleo en Bolivia”, En Homenaje al Cincuentenario de Y.P.F.B., Edit. por Talleres Gráficos de Y.P.F.B., año 1986, Pág.14

[3] Contexto.org: “LAS RELACIONES CHILENO –BOLIVIANAS EN EL CENTENARIO DEL TRATADO DE PAZ Y AMISTAD DE 1904”, Pág.2.

[4] Contexto.org: “LAS RELACIONES CHILENO –BOLIVIANAS EN EL CENTENARIO DEL TRATADO DE PAZ Y AMISTAD DE 1904”, Pág.3.

[5] http://www.sice.oas.org/Trade/chibol/chibol1.asp: Sistema de Información Comercio Exterior de Chile: “Acuerdo de Complementación Económica No. 22, conforme al Tratado de Montevideo 1980 y la Resolución 2 del Consejo de Ministros de la ALALC”, suscrito entre los gobiernos de Bolivia y Chile, en Santa Cruz, el 6 de Abril de 1993.

[6] Consultora de los Estados Unidos, Petroconsultants informa que: “Tarija tenía abundantes reservas de gas”, año 1996.