Bariloche, (PL).- El veterano periodista uruguayo Federico Fasano conmocionó al Tercer Congreso Mundial de Agencias de Noticias al pedir a las grandes que “se despeguen un poco de los gobiernos que las financian”. Al poner como ejemplo el caso de la guerra contra Iraq, “inventada con armas de destrucción masiva que nunca existieron”, les aconsejó apelar a fuentes alternativas que les permitirían recuperar la credibilidad perdida.

El sueño de ver nacer la Unión Latinoamericana de Agencias de Noticias (ULAN) quedó más cerca de materializarse con la firma de una carta de intención sobre el particular en el Tercer Congreso Mundial de Agencias de Noticias.

Representantes de medios de Bolivia (ABI), Brasil (EBC), Cuba (Prensa Latina), Ecuador (ANDES), Guatemala (AGN), México (Notimex), Paraguay (IPP), Venezuela (AVN) y Argentina (Télam) acordaron crear oficialmente la ULAN en marzo de 2011 en Paraguay.

Facilitar la inserción en la agenda informativa global de una visión regional propia es uno de los principales objetivos de la ULAN. Para lograrlo, se trabajará en la construcción de un espacio colectivo de intercambio de contenidos, experiencias y formación profesional, que permita visibilizar mejor los logros de los pueblos del continente en la profundización de la democracia y la justicia social.

El director general de Multimedios Plural de Uruguay puso sobre el tapete de este encuentro profesional candentes aristas que trascendieron las intervenciones de otros panelistas en la segunda jornada.

Tras un paneo por la historia de las agencias, dividida en cinco etapas, recordó al entonces presidente finlandés Urho Kekkonen, quien dijo en 1973 que “los ideales de la libre comunicación de hecho, son falseados a favor de los ricos en perjuicio de los pobres…”.

En su frase, Kekkonen añadía que “… globalmente la cantidad de información entre Estados es en gran medida en sentido único y desequilibrado y no posee de ningún modo, la profundidad ni la amplitud que exigen los principios de la libertad de expresión”.

Fasano sintetizó en 10 puntos los reclamos que medios como los que él dirige le hacen a las grandes agencias internacionales.

El primero es querer un servicio que vaya directamente a los procesos y no se quede sólo en los sucesos. Que coloque cada noticia en su contexto.

También pidió más análisis y explicaciones y menos espectáculo y “noticias duras”, afirmó, que “la gente más que informarse quiere entender. La información no es poderosa, el conocimiento es poderoso”. Señaló que “queremos recibir una información inteligente, de mirada profunda, de explicaciones. Queremos que nos ayuden a convertir la información en significación”.

Noticia, para él no es sólo el ahora sin historia sino lo que viene de atrás, lo que explica y hace entender, no sólo el ahora sino el antes y el después.

“Dentro de una Nación y entre Naciones, -indicó- para las grandes agencias, es noticia no lo que las une sino lo que las desune, lo que constituya una desviación, una rareza, aquello que escasea”.

Fasano aspira a un servicio que dé también voz a los protagonistas no tradicionales, a lo que hoy se llama, sociedad civil, a los actores ignorados en el sistema de valores tradicionales.

Dijo querer que un mayor número de agencias traten más los temas de la esencialidad y el desarrollo humano y que se privilegie lo sustantivo sobre lo adjetivo, la entraña sobre la epidermis.

Asuntos como la gobernabilidad, democracia, protección del medio ambiente, cambio climático, derechos humanos, libertad de expresión, alivio de la deuda externa, migraciones e igualdad de género, están en los últimos lugares de la agenda de las seis grandes agencias.

También están en la sombra temas como la brecha social, pobreza, acceso a la educación, a la vivienda, al agua, al saneamiento, seguridad alimentaria, trabajo infantil y la asistencia humanitaria.

Quiere también que las grandes agencias intenten modificar sustancialmente el desequilibrado y asimétrico flujo informativo que llega del Norte hacia América Latina y que “sale de nuestras tierras hacia Estados Unidos y Europa producido por esas grandes redes mundiales de información internacional”.

Puntualizó que no confunde opulencia cuantitativa con miseria cualitativa. “No es un tema solo de más información sino de mejor información”.

Reclamó que las agencias terminen de ignorar en sus despachos el papel actual de copilotos en la conducción de los asuntos mundiales, de los nuevos países emergentes del sur y del este y que abandonen la habitual visión de que la dependencia del sur es necesaria e inevitable.

“Queremos una mayor neutralidad informativa en el tema. Hoy la lucha por la propiedad no se da tanto sobre la propiedad material sino sobre la propiedad inmaterial. El sistema económico hegemónico… quiere transformar en propiedad privada, la inmaterial que por definición es propiedad común y compartida”.

La intervención de Fasano concitó la simpatía de gran parte de los representantes de las pequeñas y mediana agencias de noticias reunidas en esta zona austral argentina, mayoría numérica entre las 70 acá representadas, aunque minoría en el Consejo Mundial que encabeza esta cita, en el cual todas las criticadas ocupan relevantes posiciones.