Bolivia ocupó el puesto 95 en la clasificación mundial de libertad de prensa en 2009 y descendió a la posición 103 en el ranking de 2010. Finlandia, Islandia, Noruega, los Países Bajos, Suecia y Suiza mantienen su liderazgo mundial en libertad de prensa, según Reporteros Sin Fronteras (RSF).

La novena edición de la clasificación anual de la libertad de prensa de RSF concluye que el desarrollo económico, las reformas institucionales y el respeto de los derechos fundamentales no van forzosamente juntos.

“Es inquietante constatar que varios Estados miembros de la Unión Europea continúan perdiendo lugares en la clasificación. Si no se recuperan, la Unión Europea corre el peligro de perder su estatus de líder mundial en lo concerniente al respeto de los derechos humanos. Entonces, ¿cómo podrá ser convincente cuando solicite a los regímenes autoritarios realizar mejoras?”, cuestionó Jean-François Julliard en la presentación del informe el 20 de octubre.

Preocupa el empeoramiento de la situación en Ruanda, Yemen y Siria, que han llegado al nivel de Birmania y Corea del Norte, considerados los países más represivos del planeta contra los periodistas, agregó Julliard.

Los problemas persistentes en Sudamérica son la sobre concentración de medios de comunicación, las desigualdades económicas, las tensiones locales, persecuciones judiciales en exceso y restricciones de cobertura.

Estados Unidos y Canadá permanecen en los primeros lugares del continente Americano, pero tras una veintena de países. El primer balance de la administración de Obama en materia de acceso a la información se anuncia decepcionante.

En Latinoamérica, Costa Rica mantiene su lugar de país mejor clasificado. Honduras decayó como nunca en 2009 por las consecuencias del golpe de Estado sobre la libertad de informar. En República Dominicana, siempre tensa, más vale no hablar de corrupción y de narcotráfico.

El asesinato de Christian Poveda, el 2 de septiembre de 2009, al inicio del periodo tomado en cuenta, habría lógicamente debido precipitar a El Salvador hacia abajo en la clasificación. No obstante, se produjo lo contrario gracias a los esfuerzos comprometidos y a los resultados obtenidos por el gobierno de Mauricio Funes contra la impunidad en este caso, según RSF.

Panamá experimenta un movimiento inverso, en una atmósfera cada vez más tensa entre la prensa y las autoridades. Tres episodios graves explican esta caída brutal. En primer lugar, el arresto, a finales del mes de junio y durante 19 días, del periodista jubilado Carlos Núñez, con motivo de una condena por “difamación” e “injuria”, por un caso con doce años de antigüedad y del que incluso el periodista no tenía conocimiento. Enseguida, los malos tratos infligidos en celda a un fotógrafo interpelado por un cliché anodino. Finalmente, las amenazas, acompañadas de un proceso de expulsión, de los que fue objeto el periodista español Paco Gómez Nadal, columnista crítico y defensor de la causa indígena.

Honduras finaliza la lista en América Central con un balance humano comparable, en el norte, al de México, que lo adelanta por poco, seguido en el sur por Colombia, donde a los estragos del escándalo del DAS se suman dos asesinatos (en uno de ellos se confirmó el móvil profesional).

Cuba avanza algunos lugares debido a la ola de liberación de disidentes –en particular de la primavera negra de marzo de 2003– iniciada en julio de 2010. Hoy en día, cinco periodistas permanecen encarcelados en el único Estado del continente que no reconoce ninguna prensa independiente. Si bien el régimen aligeró su carga en favor de sus prisioneros políticos, en contraparte de un exilio forzado, él no cede aún nada en lo que concierne a las libertades públicas.

En tierra anglófona, sólo La Guyana conoce un retroceso significativo, debido a las relaciones a menudo difíciles entre la prensa y la presidencia, pero también a un monopolio del Estado sobre la radio. Este país es ligeramente superado por las seis islas de la Organización de Estados del Caribe Oriental (Organization of Eastern Caribbean States,OECS por sus siglas en inglés), que entran en la clasificación en el mismo rango, justo después de Haití, donde los medios de comunicación se juegan la supervivencia en la reconstrucción después del sismo del 12 de enero de 2010.

A las progresiones de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay se suma la de Brasil. El gigante de América Latina debe su mejor posición a una disminución de los hechos violentos graves que minaban hasta entonces ciertas regiones y a las pruebas de lucha contra la impunidad en ciertos casos. También se debe a las evoluciones legislativas favorables en materia de acceso a la información y de libertad editorial, como la reafirmación del derecho a la caricatura en periodo electoral. Brasil cuenta con una de las comunidades de internautas más activas del mundo.

RSF considera que la situación vuelve a ser crítica en los países andinos. Bolivia y Ecuador retroceden de nuevo debido a la violencia, las intimidaciones y los bloqueos que mantienen un fuerte clima de polarización política mediática. La situación afecta tanto a la prensa pública como a la privada.

Bolivia ocupó la posición 115 en la clasificación mundial de libertad de prensa en 2008 y ascendió hasta el puesto 95 de 173 países en la clasificación de 2009. Este año, Bolivia cayó al puesto 103 de una lista de 178 países.

Perú bajó de posición todavía más debido a un conjunto de agresiones y a censuras ordenadas desde las altas esferas y al abuso contra la prensa. Los mismos factores explican el nuevo sumergimiento de Venezuela, donde el acaparamiento de la red audiovisual hertziana por parte del poder y el uso inmoderado de las cadenas presidenciales dejan un margen endeble al pluralismo.