La Ley anti-racista es compleja y no es taxativa.Ninguna Ley lo es y no debería serlo. Si ningún decreto eliminó la pobreza y corrupción, mucho menos otra eliminará el racismo del imaginario social. Aunque la normativa en vigencia, tiene una justificación social e histórica y deberíamos prevenir estos crímenes. Lo honesto sería que periodistas y académicos participen en la elaboración del reglamento, para las definir en que circunstancias se aplicaran sanciones a medios y periodistas.

Veamos. Cuando Evo ganó el revocatorio, una colega periodista desde Cochabamba me escribió en “face” diciendo: “Estos cholos de mierda votaron nuevamente por Evo”. Entonces respondí. “¿Pero que hicimos mal? ¡Hasta mostramos imágenes de su hijo pidiéndole casita, para demostrar a los votantes que era un mal padre! Sin olvidar las denuncias de “manipulación” del padrón electoral.

¡No puedo creer que no dieran resultado!”, le dije: pero hasta hoy no hay respuesta. Así es. Los medios (algunos) están haciendo “política pura” y ello aleja al periodismo de su esencia misma: que es contar y describir hechos basados en la verdad. Los dichos y comentarios populares como: ¡Colla de mierda y/o ¡Camba Burro!…todas estas “libertades de expresión” deben pasar al olvido. Pero, para ello los medios deben dejar de AMPLIFICAR CONFLICTOS y eliminar cualquier signo racista y tendencioso de sus ediciones. Es que el insulto racista, y la calumnia se convierten en arte popular, solo cuando los medios (empresarios y editores) los socapan.

Los medios son “el espacio” donde la sociedad expone su nivel de desarrollo cultural y humano. Aunque Unitel, PAT y el Valverde solo infiltran basura. Aquí algunas consecuencias de opinar muy libremente. Helen Thomas es la periodista con mayor trayectoria en la historia moderna de USA. Era la única que no era “pollo de granja”. Siempre le recordaba a Bush los 600 mil muertos en la guerra por el petróleo. Pero el 27 de mayo pasado, al salir de un festival judío, un joven reportero le pidió su opinión sobre el conflicto Palestino-Israelí. Thomas respondió: “Díganles a los judíos que salgan carajo de Palestina”.

Todos los medios (accionistas y directores) condenaron sus declaraciones. Sus colegas la remataron: “que asuma responsabilidades” dijeron. El Hearst Newspaper, la despidió y los diarios que compraban sus artículos le suspendieron contratos. Thomas admitió su error, pidió disculpas y como profesional que respeta la regulación, social e institucional dijo: “Asumo las consecuencias: jamás debí hacer esas declaraciones”.

Pero en Bolivia los opinadores nunca dudan en usar meta-lenguaje para desacreditar a Evo y cualquier error que comete lo reproducen hasta el cansancio. Aunque el señor presidente debe reconocer que su lengua ya le causó muchas críticas justificadas. Hay diarios que le dedicaron editoriales a su chaqueta. Había uno dedicado a los zapatos Clark del Vicepresidente: hace poco un seudo-diario en Santa Cruz dijo; “USA se suma a la recolección de firmas”. !A ese nivel hemos llegado!

Claro, ya en el campo estrictamente “comunicacional” los hechos como el rodillazo (en el partido de fútbol) no pueden sacarse del contexto. Pero comparemos. ¿Cuántos notas de información le han dedicado los medios para “defender” a Tuto Quiroga después de sus acusaciones contra el Banco Unión? ¡Manipularon (tendenciosamente) la nota de prensa de la OEA para ese cometido. Ahora entiendo a don Percy Fernández que quiere “meter bala” a los periodistas.

Aquí otro ejemplo. Jack Kelley era vaca sagrada del periodismo de investigación norteamericano y fue nominado para recibir un Pulitzer. Trabajaba en el USA-Today, hasta que sus editores dudaron de la veracidad y crearon un equipo de seguimiento y detectaron 720 incoherencias en cientos de artículos. El reporte que lo desnudó fue la supuesta desaparición de una disidente cubana. Los editores la encontraron viva en La Habana. Kelley fue obligado a renunciar y devolvió, si no me equivoco, cinco años de salarios, bonos y viáticos.

También el New York Times sufrió vergüenza. Su reportero estrella Jayson Blair admitió haber inventado historias y reconoció que plagio artículos vinculados a los ataques del 9/11. El Times, por el mismo hecho, despidió a corresponsales en Irak y además editores y jefes de área, que debían verificar datos, fueron despedidos. Los accionistas pidieron, vía judicial, que devuelvan dos años salarios. Ninguno ejerce la profesión. Hay más.

Desde 2008, cuando Obama ganó la elección, la cadena Fox se concentra más en el origen étnico y racial del presidente y salen vestidas sus niñas y esposa cada vez que viajan al exterior. Cualquiera puede verificar estas afirmaciones usando Google.

La Casa Blanca y su equipo de seguridad limitan el acceso de la Fox a las conferencias de prensa y los asesores del presidente aseguran que la Fox “debería criticar y/o valorar la gestión del gobierno y no enfocarse en su color. Pero la cadena, y mucho menos Thomas, se quejarán a organismos internacionales, por los efectos de sus actos antiéticos. Al final, como dice Obama: “Uno siempre puede apagar la TV”.

Aquí insistiré. El periodismo en Bolivia esta en su peor crisis existencial, porque un afán comercial se apoderó de su espíritu y ello le impide educar a la sociedad. La prensa (los medios) no debería defender el interés privado afectando el interés colectivo. Aquí ejemplos. Los casos Aerosur-Fancesa; donde los medios vomitaron decenas de editoriales en defensa, clara, de una forma de monopolio, que esta penado el cualquier país. ¿Donde estaban los sindicatos de prensa, y los ritos de sangre cuando en Santa Cruz apaleaban a los collas en nombre de la autonomía y del modelo de desarrollo cruceño?

Muchas revoluciones se han hecho en nombre de los pobres y muchos crímenes se han cometido en nombre de la libertad de expresión. El periodismo no es un cuarto poder. Esa es una terrible falacia basada en sofismo medieval. La libertad de expresión tampoco es patrimonio de los medios y mucho menos de los periodistas; es patrimonio de la sociedad civil. El periodismo por naturaleza es vertical; mientras la comunicación funciona en dos vías. Así que la libertad de expresión que defienden los huelguistas y la sacrosanta ANP solo fomenta el verticalismo y la impunidad.

Que cada medio re-eduque a sus reporteros, y camarógrafos. Seamos responsables de nuestras opiniones, actos y errores ante la sociedad y la justicia. La viaja teoría de la “aguja hipodérmica” ya nos advertía: “los medios pueden inyectar valores o veneno”. Además, sabemos, desde hace mas de 60 anos, que la “la forma en que el Periodismo ordena los datos y los socializa es anti-democrática.

Salvemos al Periodismo de los periodistas y hagamos comunicación.

* Sociologo y periodista. Postgrado en la Flacso y Master en Sociologia de la Comunicacion.