Contra todo pronóstico, la Pachamama los volvió a parir, o se los rescató a la vida, a quienes se los veía perdidos, atónitos, desesperados ante las fallas geológicas de la tierra, o fallas humanas en todo caso. Una especie de muestra del enojo de la naturaleza respecto a lo que se hace con sus entrañas despiadadamente, expoliación y explotación de sus estructuras más ricas desde siempre. Como si comprendiera la importancia de la vida de 33 seres humanos, se abrió a la senda tan difícilmente buscado y encontrado por el esfuerzo denodado de otros seres humanos dignos de relievarlos.

1. Yacimientos de minerales fecundan sensibilidad humana:

Los reservorios de minerales existen en todo el mundo, distribuidos en proporciones y variedades diferentes. Unos a flor de tierra, otros con menor o mayor facilidad de acceso para su explotación. Lo cierto es que, este recurso natural no renovable se la explota de mala manera y con destinos inciertos, como mina San José en Chile, que estuvo a punto de tragarse 33 vidas.

Al margen de lo anecdótico en lo sucedido a los 33 obreros, sólo Dios sabe cómo sobrevivieron los primeros 17 días a 700 m. de profundidad de la madre tierra. Sin contacto alguno, sin alimentos y sin agua que es peor. Al margen de la iniciativa natural de las personas por la sobrevivencia, simplemente se trata de algo increíble, pero cierto. Por ello el mundo entero volcó su mirada en los resultados de tan titánica labor de salvataje, cuya efectividad operable fue muestra fehaciente de la mejor utilización del desarrollo de la ciencia y de la tecnología. Para salvar vidas humanas, sin cálculo de costos, ni tiempos, ni de los riesgos de por medio.

Las propias víctimas del suceso, como quienes asumieron responsabilidad a la cabeza del Presidente de los chilenos Eduardo Piñera, al igual que el Presidente de los bolivianos Evo Morales Ayma que lo acompañaba en su oportunidad -haciendo abstracción de sus ideologías políticas-, casi al unísono atinaban a decir de que se trataba de algo indescriptible, y que las palabras no alcanzaban para explicar tanta emoción de alegría y de tristeza a la vez.

Para chilenos y bolivianos, el caso sirvió para que dos países a la cabeza de sus gobiernos, olvidando el pasado, sienten precedente sobre lo que es la solidaridad, y lo prioritario que es prestarle atención a la problemática del ser humano como tal. Renacieron 33 mineros a la vista y contento de todos. Algo que parecía ser un desastre, pasó a ser un hecho de júbilo, de contento.

2. Qué dirá el Santo Padre y el Imperialismo:

Cuando se realizaba el rescate de los 33 mineros, el Santo Padre oró porque todo salga bien, y así fue por fortuna. Al mismo tiempo, también deseaba lo mejor el Presidente de Estados Unidos de Norte América – el país más belicoso del mundo- Barak Obama. Para unos la Pachamama los estaba volviendo a parir a los 33 mineros, para otros se estaba rescatando 33 vidas humanas del desastre.

Tanto esfuerzo invertido en 33 seres humanos son actos encomiables desde todo punto de vista. Ojalá así lo entendieran las iglesias y los países poderosos bélicamente, que fabrican guerras y hieren de muerte al planeta. Se salvaron o renacieron 33 mineros, y en Irak, Afganistán, Palestina y otros pueblos, mueren inocentes a un promedio de 180 seres humanos por día, entre niños, mujeres y ancianos. Y más muerte de seres humanos que claman sólo condiciones de vida dignas del ser humano como tal. ¡Qué paradoja!.

Lo sucedido en el centro minero del norte de Chile -alguien diría en buena hora, porque recorrió el mundo entero-, invita o exige a que todos los gobiernos del mundo deban reflexionar de manera urgente. Porque el desarrollo debería estar en equilibrio con las necesidades del ser humano y el cuidado del planeta, si no queremos perecer más pronto que tarde y de forma calamitosa, ante la agresividad y voracidad insaciable del capitalismo que destruye todo, moral y materialmente. Los indicadores así lo dicen y todo está Escrito.

3. Una cábala inolvidable:

Existen otras cosas increíbles pero ciertas en el cotidiano vivir. Ciertos programas en medios de comunicación en el hermano país argentino, le han puesto un matiz de humor, sarcasmo, y hasta ironía al acontecimiento que debería ser motivo de reflexión en el mejor sentido de las necesidades del ser humanos y del cuidado del planeta. Aún así, el hecho al dar la vuelta el mundo, ha generado propuestas de una y otra índoles para todos y cada uno de los 33 mineros renacientes. Unos se animan a decir que renacieron grandes para disfrutar lo que no pudieron con el sacrificio que puso en riesgo sus vidas.

Habrán nuevas historias escritas por escritores o por ellos mismos, serán 33 casos diferentes, entre ellos la de un compatriota boliviano; cuyo epicentro será el renacimiento de lo acontecido dramáticamente. Por ahí que también se animen a hacer otras tantas producciones cinematográficas o de novelas para la pantalla chica. Conocerán otros países y centros de recreación merecidamente. Porque en el fondo son obreros que lo único que saben es trabajar honestamente para sobrevivir en un mundo donde todo se los limita.

Que la suma de los datos de la fecha den 33, coincidente con la edad de Cristo crucificado, que el hecho se dio a las 33 semanas del año, que el contenido de lo expresado de los 33 mineros sumaban 33 letras, etc., etc., se ha convertido en una cábala. Nosotros nos quedamos con el deseo de que sin dar 33 de nada, el hecho sea referente para 33 gobernantes de los países más ”desarrollados”, para que pongan todo de su parte para cambiar el sentido y la razón del mundo; con Estados socialmente satisfechos y de convivencia pacífica.

4. La importancia de la solidaridad Vs. el desastre:

Cristo viene a ser el creador de la solidaridad. Con el milagro de los cestos de pan y de pescados multiplicados, nos enseñó que, con el aporte de poco o mucho de todos, alcanza y sobra luego de satisfacer a los demás. Así nos deja la enseñanza para combatir el egoísmo y la tentadora línea de la acumulación perniciosa que obstaculiza el desarrollo social de los pueblos.

Los luchadores sociales con convicción de clase. Los grandes líderes locales o nacionales como Tupac Katari, Luís Espinal Camps, Marcelo Quiroga Santa Cruz, y otros de talla continental como Ernesto “Che” Guevara, o Simón Bolivar y San Martín; se inmortalizan en la historia por ser gestores de la emancipación colonial; demostrando solidaridad, lealtad y consecuencia con la problemática de los pueblos explotados.

Estos visionarios únicos en su género, tenían el convencimiento de que las riquezas existentes en el Continente eran suficientes para satisfacer las necesidades propias, y que los excedentes podían ser distribuidos en un clima de paz y de reciprocidad. Por fortuna se avanza en ese sentido.

Y los reaccionarios intentan evitar el avance de las masas e intentan empujarnos al despeñadero, por la vía del desastre. Para nosotros es ahora o nunca, el momento de impulsar procesos de cambios en la estrategia histórica de las masas. El renacimiento de 33 mineros, son la muestra al capitalismo de que la humanidad y el planeta son más importantes que ellos.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-14-Octubre.2010