Era así como común y “consentidamente” se los consideraba a los medios de comunicación dentro lo que era la clásica clasificación y división de poderes dentro los regímenes democráticos liberales, que antecedieron al antagónicamente actual. O sea al del Movimiento al Socialismo. Era entonces que aquel cuarto poder que eran los Medios de Comunicación estaba explícitamente dentro la estructura de aquel Estado neoliberal.

Es por ello que durante todos los gobierno neoliberales, con mucha razón se entendía que el Estado a parte de estar hegemónicamente estructurado en los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial; los Medios de Comunicación complementaban el cuarto lugar. Aunque formalmente no formaban parte de los otros tres poderes de esa división clásica; pero fácticamente estaban ahí.

Y es que los medios tienen -lo han tenido siempre- una influencia importantísima sobre la opinión pública, la cual innegable y fundamentalmente está dada en función a intereses concretos, y que no son otros que el de los intereses de los propietarios de los Medios de Comunicación. Se entenderá entonces el porqué, las reglas del mercado privilegiaban la propiedad privada.

Es por ello que habiendo estado ensalzadamente engreídos, junto a la iglesia católica, ya que aparte de ser la religión oficial del Estado; junto a la prensa eran las instituciones más creíbles de aquel Estado neoliberal.

No se podía esperar entonces que aquel modelo de mercado que mimó a los medios, no podían dejar de cardinalmente cambiar, como debía ser en estos tiempos de Cambio. O sea, ya no son los medios de comunicación sus cómplices constructores de verdades absolutas, las cuales eran vendidas por el modelo de mercado a la opinión pública, a través de los medios de comunicación.

Por ello no es raro que hoy que ha cobrado carta de ciudadanía, el que los propietarios y empresarios de los medios comunicación, no sólo vendan opinión pública a través de sus Medios; también estén hegemónica y económicamente estructurados como una elite empresarial, y con ingentes inversiones en otras actividades económicas; pero además siendo políticamente poderosas.

Basta con valorar las vinculaciones mediático- empresarial y política que tiene la red UNO de propiedad de Ivo Kuljis, con actividades empresariales como es la fábrica de papel higiénico KUPEL. Cabe señalar que Ivo Kuljis fue también candidato a la presidencia; por varios partidos políticos como fueron: UCS, MUP y NFR. Pero además ejerció cargos diplomáticos como cónsul honorario en Guatemala con el gonismo. O el caso de la red UNITEL de Oswaldo Monasterios, accionista del banco ganadero, de empresas ganaderas; y vinculado políticamente al MNR como senador entre 1993 a 1997 en la época de la Capitalización precisamente. O la red PAT de propiedad de Carlos Mesa, de donde salió como candidato a la vicepresidencia por el MNR. O el caso del Grupo FIDES, perteneciente a la Compañía de Jesús de la Iglesia Católica Bolivia, que hoy en día ha salido también en defensa de la libertina “Libertad de Expresión”. No nos olvidemos que el cura Pérez Iribarne, fue quien a rajatabla salió en defensa de la Capitalización apuntalando y alabó las reformas de “segunda generación” implementada por el MNR. O la Red Bolivisión de propiedad del delincuente desfalcador de Asbún. En fin cuantos casos más donde se constata la combinación: mediático-empresarial-política de toda la estructura del Cuarto Poder. Para mayor información remitirse al libro: Los Barones del Oriente.

Se entenderá entonces que es toda una estructura hegemónica de poder al que se está afectando. Por ello es que se han podido observar sensibleros sentimientos que han rayado en lo paradójicamente patético. Tal como ocurriera cuando por ejemplo se afectó al Poder Judicial, cuando el MAS llegó al poder. Y de igual forma se opusieron a todo cambio, como era por ejemplo la rebaja de los suculentos sueldos que ganaban en ése otro poder.

En cuanto a los periodistas, como a los propietarios de los medios de comunicación, es que inicialmente han intentado minimizar la aprobación de la ley contra el racismo, ridiculizándola.

Por ejemplo, entre otros tantas tonterías irónicamente indicaron que: hoy en adelante ya no se podrán pedir un sándwich de chola. Claro que al darse cuenta que tanto la voluntad de los legisladores, como el de la opinión pública no les eran favorables en sus falacias, es que comienza el cómico melodrama de los medios. No faltó incluso un periodista quien infructuosa hipócrita e histéricamente intentó suicidarse desde lo alto de la antena del medio donde trabaja. O los asambleístas de la oposición vistiendo traje de presos. O las marchas de los medios arrastrando un ataúd; porque ha muerto la libertad de expresión. O la extracción de sangre para escribir patéticas pancartas en defensa de la libertad de expresión. En fin es toda una farándula de falacias; que recién empieza.

Así que: el show debe continuar. Por lo que todavía espectaremos más de escandalosas escenas, como patéticas payasadas -es además lo mejor que saben hacer los periodistas- como son las anunciadas medidas: huelgas, recolección de firmas, denuncias internacionales, etc, etc; y es porque en el fondo lo que está decadentemente está sucediendo es la caída de un poder; la caída del Cuarto Poder.