(ABI).- Las Fuerzas Armadas controlaban desde el miércoles 56% del territorio del departamento boliviano de Santa Cruz, donde se emplaza la Chiquitania y donde grupos de foráneos explotan a discreción oro, madera y piedras semipreciosas, informó el director de la Agencia para el Desarrollo de las Macro Regiones y Zonas Fronterizas (ADEMAF), Juan Ramón Quintana, que encabeza una operación para sentar el dominio del Estado en esas zonas periféricas de Bolivia.

“El 56% aproximadamente del territorio de Santa Cruz de la Sierra, que es esta región chiquitana, desde el día de hoy va a estar controlada, va a estar vigilada por las Fuerzas Armadas para que no se repita esta historia dramática del saqueo de nuestros recursos naturales. Esta tarea de las Fuerzas Armadas que se ha iniciado el día de hoy será una tarea permanente en toda la región de la Chiquitania”, refirió Quintana en declaraciones a la ABI.

La ADEMAF encabezó el miércoles una inédita intervención a la actividad minera aurífera ilegal en la Chiquitania y la Amazonia (este y nordeste de Bolivia), en defensa del medio ambiente y los recursos naturales en ese departamento, el más rico, extenso y poblado de Bolivia.

Una operación interinstitucional, que movió a centenares de funcionarios y uniformados y que implicó, además de las Fuerzas Armadas, la Dirección Nacional de Migración, el Ministerio Público, los ministerios de Minería y Defensa y la Autoridad de Fiscalización y Control de Bosques y Tierras, además de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, se verificó en dos puntos focales de la Chiquitania y Amazonia, donde extranjeros usufructuaban la riqueza en la zona en desmedro de los nacionales.

“Se han realizado dos operativos en la Chiquitania, uno en (la zona de) San Ramón y otro en las serranías de San Simón, que tenían como objetivo frenar las actividades ilegales de explotación de oro”, precisó el funcionario.

Quintana hizo hincapié en la nueva misión y visión de las Fuerzas Armadas bolivianas, de control de la periferia del territorio boliviano.

Se trata, dijo, de una nueva filosofía de ver el Estado desde las fronteras y no desde sus núcleos urbanos principales.

“Las Fuerzas Armadas han dado un salto cualitativo, han dado un giro estratégico fundamental, que no se había dado en el país en los últimos 50 años. Las Fuerzas Armadas, desde el día de hoy, especialmente en la Chiquitania, están dedicadas a preservar la autoridad del Estado, a garantizar el cumplimiento de la ley y a contribuir al ejercicio del dominio territorial del Estado”, afirmó Quintana.

El funcionario, ex Ministro de la Presidencia, sociólogo y ex capitán de Ejército, afirmó que grupos espaciales de la Fuerzas Armadas patrullarán la zonas más vulnerables del este boliviano.

“Las unidades tradicionales de la V División (de Ejército), hoy día se han convertido en fuerzas especiales, cuyo objetivo es el de preservar la soberanía, proteger los recursos naturales y garantizar el cumplimiento de la ley”, afirmó el director de la ADEMAF.

Quintana precisó que en el municipio de San Ramón, en Santa Cruz, se han intervenido ya al menos 20 puntos de explotación ilegal.

Las fuerzas interinstitucionales ocuparon, el miércoles, tres cuencas en tierras fiscales.

La acción se desplegó también en las serranías de San Simón, en el nordestino departamento Beni.

La operación interinstitucional comenzó a tejerse hace 60 días, lapso en que ha conseguido frenar la extracción ilegal de recursos naturales en diversos puntos de la extensa frontera boliviana con Brasil.

Bolivia comparte más de 7.000 km de frontera con Brasil, Argentina, Perú, Chile y Paraguay.

“Este es el mayor operativo de la historia para ejercer soberanía estatal”, resaltó Quintana, a quien el presidente Evo Morales ha encomendado sentar el dominio del Estado en zonas tradicionalmente vulnerables a la inserción sistemáticas de extranjeros.

El funcionario, que encabeza la ADEMAF, creada en junio último, denunció que los extranjeros radicados en la Chuquitania y Amazonia bolivianas despojaron a los campesinos bolivianos de sus tierras, probablemente coludidos con ex autoridades y poderosos terratenientes y hacendados.

“Las actividades ilegales de explotación del oro (en el Precámbrico boliviano), estaban concentradas en manos de ciudadanos extranjeros, que además estaban despojando de tierras a campesinos del lugar, estaban afectando el medio ambiente, estaban degradando el medio ambiente, contaminando los lechos de agua, y además destruyendo las cuencas que se encuentran cerca de estos lugares donde hemos intervenido”, denunció Quintana.

Se trata de manera indistinta de brasileños, paraguayos, peruanos y argentinos. El funcionario informó que como resultado de esa intervención se detuvo a un número indeterminado de brasileños dedicados a esta actividad ilegal, los que pasaron a manos de la Dirección Nacional de Migración.

El director de la ADEMAF explicó que esta actividad ilegal se ejecutaba con maquinaria pesada sin documentación que acredite su importación, además de utilizar combustible de forma también ilegal.

“Además, en estas aéreas se han desarrollado actividades de deforestación y la actividad de explotación del oro es inherente a la contaminación medio ambiental, porque no existen criterios y normas medioambientales para impedir la contaminación de los ríos y quebradas”, denunció.