El pasado domingo leí un “Ranking Mundial de Universidades en la Web” donde UMSS se sitúa en el puesto 2.473, equivalente al 1ero en Bolivia y ¡ se alaba!

Estamos en pleno proceso de desvalorización de los profesionales, en vista que los cambios en el Estado Plurinacional de Bolivia se basan en una discriminación positiva, para permitir a los explotados y marginados de siglos pasados que participen en su manejo. Es algo costoso y lento, mientras los buenos profesionales asisten a demostraciones de errores y consecuencias negativas, impotentes para enderezarlas en el momento preciso. De actuar, su actitud puede interpretarse como la de quienes desprecian la sabiduría popular o sabihondos, de los cuales han existido muchos en los gobiernos precedentes al actual y nos condujeron a grandes fracasos. Se parte del principio que si las mayorías participan más en la gestión del Estado, tendrán mayor conciencia de sus problemas y lo difícil que es resolverlos con meros discursos o enérgicos gestos de acción que salvan el momento, pero no dan soluciones, por más que reflejen total atención a la intención de sobrepasar su pobreza, incluida la educacional.

Aspecto que puede ser paliado por los profesionales que se han esmerado en su formación, sacrificando mucho a sus familias de clase media, mientras puedan tener responsabilidades en la transmisión de sus conocimientos y experiencias. Pero si el conocimiento que han adquirido lo han hecho en Universidades mediocres, muy distantes de la calidad que tienen las mejores calificadas, incluso de países vecinos como Brasil, Chile y Argentina, sin hablar de la UNAM de México, que aunque no se ubique entre las verdaderamente relevantes, sigue siendo la mejor de América Latina, el problema es de índole mayor. Ya que la aplicación de sus conocimientos no dispone de una buena base académica, aunque Bolivia sea uno de los países que más “tesis” produce.

Actualmente proliferan políticos con educación básica en importantes cargos, pero con mucha conciencia política de avanzada, la que coincide con el clamor de quienes los eligieron, lo que parece ser más importante. Incluso, dirán los progresistas que existen autodidactas con mejor formación que los académicos, – algo muy excepcional- , y que las Universidades no estaban integradas a los requerimientos de las mayorías del país y sus formados, nunca antes fueron determinantes en cambios sociales y económicos transcendentales, mientras que hoy los movimientos sociales disponen de gente más habilitada para lograrlos. Sin embargo, algo es claro, la gestión del Estado no puede estar condicionada a una permanente improvisación y de ser acompañada por profesionales, deberán ser de Universidades que se califiquen mejor, porque de lo contrario, la diferencia tampoco será muy grande. Felicitaciones a la UMSS por su primer lugar entre las nacionales, pero su 2.473 avo lugar desdice mucho.