“La verdad nos hará libres”, “No importan los riesgos, pero, sólo la verdad, por muy dolorosa y dificultosa que esta sea”, solían ser entre otras, las consignas de la noble, sacrificada y poco reconocida labor de los trabajadores de la prensa, sin que ello implique no tener inclinaciones políticas, hacia la izquierda o hacia la derecha, por propia naturaleza del ser humano político y discrepante. Lo importante de esa noble labor estaba fundamentado en lo ético, en el manejo equilibrado de pros y contras de una situación en busca de la verdad, cualesquiera que fuera la tendencia. Porque esa labor orientaba, ayudaba a ser autocríticos; a saber reconocer los errores para enmendarlos a la brevedad posible, es decir, orientaban seriamente a perfeccionar las relaciones del desarrollo social. Gran deseo de siempre ante lo contrario.

Nuestra modesta experiencia nos enseñó a diferenciar entre los que son propietarios de los medios de comunicación, productores de la información, y, los que son trabajadores en los medios de comunicación laborando la información. Lo que es la “libertad de prensa” en la cotidiana labor de los periodistas, y lo que es libertad de empresa en medios de comunicación. Y que en ninguno de estos casos implica que la libertad de expresión y de pensamiento sea propiedad de ellos, todo lo contrario; se trata de reivindicaciones históricas de los Movimientos Sociales mutilados en su libre expresión, y enfrentados a la distorsión inescrupulosa de la verdad por los medios.

Lamentablemente, hoy como nunca, la libre expresión del pueblo se encuentra coartada por quienes reclaman “libertad de prensa”. Por quienes han aprendido “profesionalmente” a direccionar y manipular la verdad con un cinismo que da pavor en el deseo de conocer los sucesos diarios. El problema de fondo, en esto de la libre expresión que demandan los medios; no son de buena intención, por el contrario, están claramente identificadas con intereses que no son los del pueblo, sino de una minoría oligárquica enquistada en el poder de las transnacionales, de lo cual saben redituar muy bien, manejando la mentira. Por ello cada vez son menos confiables y menos creíbles.

Esta situación de distorsionar la verdad, es una maña tan vieja que no debería sorprender a nadie; pero, cuando en medio están intereses que hacen al Estado y el pueblo en su conjunto, esa “simple” distorsión, se convierte en el manejo maquiavélico y fascista de la mentira. Se convierte en un arma perniciosa para el desarrollo de la sociedad. Haciendo creer que todo está bien cuando todo está mal. Así, la “libertad de prensa” encubrió las irresponsables gestiones de los gobernantes del Estado Neoliberal. Así se enlodaron en la corrupción, sin sonrojarse, al esconder la verdad sobre hechos luctuosos, de despojo y de traición a la Patria.

La consigna de la “libertad de prensa”, parecería ser: “Agotar todos los medios posibles para desvirtuar la verdad”. Dicho de otra manera: “Miente, miente, que siempre queda algo para destruir al adversario circunstancial”, según sostenía el filósofo de la mentira Joseph Goebbels y ministro de Adolf Hitler: “Goebbels utilizó sus vastos poderes para excitar el antisemitismo, fabricando historias de pretendidas atrocidades cometidas por los judíos. Preparó así perfectamente el campo para la guerra de Hitler en defensa de la civilización”[1]. El poder de la mentira, fuente de los males; que destruye valores y las cuestiones más sensibles que hacen al ser humano y la sociedad en que se desarrolla; fue utilizada para evitar el actual proceso y provocar la división del País. Pero, por fortuna, los proyectos en base a la mentira fácilmente se desploman, los hechos así lo demuestran, porque el Proceso de Cambios está vigente y avanza, pese a todo lo que se diga en los medios con total “libertad de prensa”.

La “libertad de prensa” parecería desconocer su conducta perniciosa e irreparable en el transcurrir del tiempo, como lo fuera en el desarrollo de la Revolución Francesa de 1789 cuyos propósitos fueron desvirtuados en su esencia; su oposición a las ocho horas de jornada laboral logradas a la cabeza de quienes fueron los Mártires de Chicago después de ser injustamente ejecutados en Estados Unidos. Las horrorosas guerras mundiales, y otras que no siendo mundiales, segaron vidas humanas como si se tratara de la asistencia a mataderos humanos. Gala de las más crueles en genocidios, en medio del negocio de las armas y otras estrategias de dominación capitalista. Esa “libertad de prensa” fue y es parte responsable de los genocidios suscitados en el mundo, y particularmente en Bolivia.

No sin razón sostiene Eduardo McBride Q.: “Se habla mucho, últimamente, de la pérdida de credibilidad del Presidente de la República, de la mala aprobación al Poder Judicial y al Congreso de la República y de una muy baja nota desaprobatoria a los partidos políticos. Sin embargo, de lo que no se habla es de la, cada vez mayor, pérdida de confianza en los periodistas y en consecuencia, en los periódicos”. “Debo reconocer que existen buenos y honestos periodistas, imbuidos en la ética periodística pero lamentablemente, son los menos y deben, en la mayoría de los casos, someterse a la tiránica política de los jefes editores y directores o buscar su independencia y libertad en páginas virtuales de escasa circulación pero que con el transcurso del tiempo se impondrán sobre las desprestigiadas columnas de los periódicos tradicionales. Tiempo al tiempo”[2].

En tiempos “modernos”, con tramoyas mediáticas inimaginables, justificaron lo injustificable; para que los países “aliados” invadan Irak y Afganistán. Donde a diario mueren despiadada e impunemente cientos de seres humanos entre niños, mujeres y ancianos; todo en nombre del terrorismo y la caída de las torres gemelas, cuando la verdad es otra; el negocio del petróleo. Claro que en todos estos hechos macabros, las transnacionales, y la “libertad de prensa” como tentáculo de ellas, jugó un papel importante y determinante a la hora de tomar decisiones. Porque el capitalismo cruel y salvaje, agota todas sus posibilidades, sin reparos, especialmente mediáticos, para desarrollar su estrategia de expansión, explotación y dominación del planeta.

En nuestro país, las transnacionales, la “libertad de prensa” y la oligarquía; aliados incondicionales, tuvieron mucho que ver en la guerra del Pacífico con Chile y la guerra del Chaco con el Paraguay. Nuestros compatriotas azuzados por la “libertad de prensa”, fueron instigados con aspectos sensibles; como el amor a la Patria, para ser condenados a ofrendar sus vidas, cuando el problema de fondo habían sido los recursos naturales ligado a la voracidad insaciable de las transnacionales. Por el guano y el salitre perdimos nuestra salida soberana al mar, y por el petróleo perdimos el Chaco Boreal.

Algo más reciente y doloroso para todos los bolivianos es que, los partidos de la derecha (MNR, ADN, MIR, NFR, MBL y otros menores), la oligarquía enquistada en las transnacionales, las iglesias, las ONG(s), bajo la batuta de la Embajada Norteamericana y a la cabeza de los medios de comunicación, al unísono, con hegemonía de acción y reacción, quisieron empujar a todo un pueblo, a una guerra fratricida y de división del País.

Algunos indicadores para justificar lo que sostenemos:

1) La derecha y la oligarquía sabía con anticipación que se les iba el poder de las manos, no es que no les interesaba el “Estado Centralista”; consecuentemente recurrieron al expediente más sensible del oriente boliviano, al de las “Autonomías”, como antítesis de la Asamblea Constituyente que se sabía que desembocaría en la creación de un nuevo tipo de Estado, tarea muy difícil y responsabilidad de todos en este Procesos de Cambios. Tal “Autonomía centralista” insospechadamente pretendió crear republiquetas o pequeños súper Estados dentro del Estado tradicional en una clara perspectiva de dividir el país. Una osadía jamás vista y aún latente, acicateada por los medios de comunicación en “libertad de prensa”.

2) Asumieron el problema de la “Capitalía Plena” de Sucre quienes menos creían en esa posibilidad, porque esa demanda histórica de los chuquisaqueños fue cierta en momentos, no precisamente cuando estaba en riesgo la unidad del País. El papel de la “libertad de prensa” estuvo ligado a los intereses de cierta élite, que olvidando su origen de clase, manipularon la consciencia de los ciudadanos, del noble pueblo que ama a su tierra. Los resultados están a la vista de todos; atraso de la Capital por gestiones pésimas de sus autoridades y ambiciones intestinas, salvando honrosas excepciones que quedan para el recuerdo. Y en medio, la ignominiosa osadía fascista contra los hermanos campesinos. El 24 de mayo de 2008 se ejecutó lo planificado, la indolente humillación racista. Una vergüenza histórica que no será posible borrarlo, por mucho detergente mediático que utilicen para el caso irreparable, ni con la “libertad de prensa” podrán lograrlo, la mentira tiene patas cortas y la verdad se impondrá a como de lugar.

3) La “libertad de prensa” se ha esmerado en distorsionar la verdad, al extremo de culpar al gobierno de hechos que son propios de las luchas sociales, cuando ellas no cuentan con una conducción política identificada con sus intereses. Entonces aflora el manejo de consignas radicales, asumidos por el entramado social de los partidos de derecha en el aparato del Estado. Basta ver como ejemplo lo que paso entre mineros en ciertos centros de producción, la masacre de campesinos en Pando, disputa sangrienta entre productores de cítricos en Caranavi, o lo que pasó recientemente con el manipuleo de la consciencia del pueblo potosino, donde, al margen de sus legítimas y justas reivindicaciones, a reconstruir lo que los neoliberales destruyeron; plantearon cosas que los identificaron con la estrategia de dividir del país, al demandar un federalismo de élite, trayéndonos a la memoria la reciente intentona de Golpe de Estado Cívico-civil-Prefectural patrocinada por la derecha y la Embajada Norteamericana. La derecha, la oligarquía a través de los medios en “libertad de prensa” está en todas partes, en oriente y occidente. Así está demostrado. Como fue la guerra federal entre norte y sur del país, con intereses muy especiales, cuyas víctimas; los muertos, los puso el noble pueblo boliviano.

4) Solo para la derecha, a la cabeza de los medios de comunicación en “libertad de prensa” y sus analistas, todo está mal; política, económica y socialmente estamos “peor que antes”; una implícita añoranza del Estado Neoliberal que nos condeno a los males que hoy cuestionan y que a ellos y sus cómplices les beneficiaron en corrupción. En una actitud incomprensible, respecto a los indicadores de los organismos internacionales que dieron líneas maestras sobre la Políticas de Ajuste Estructural para el Estado Neoliberal y postrarnos en más pobreza. Cuando éstos, reconocen al gobierno boliviano como uno de los mejores en materia social y gestión del Estado. YPFB, entre las mejores del mundo, cuando los gobiernos neoliberales la volvieron residual, al extremo de desaparecerla, en corrupción hasta ahora impune. Esta verdad lo saben los medios pero lo callan premeditadamente.

Por todo el modesto punteo que antecede, cabe preguntarnos: ¿Este Proceso de Cambios, que costó tantas vidas humanas, deberá depender de lo que admitan o no, quienes estuvieron y están en contra de él?, no. ¿Si los medios de comunicación y sus analistas no respetan la verdad, y no les interesa el desarrollo social ni nacional; merecerán un mínimo de confianza?, no. ¿Es posible una profunda reflexión de los medios y sus analistas, respecto al Proceso de Cambios, sabiendo lo que pasa política, económica y socialmente en los países “desarrollados”?, no. Estos instrumentos de la “libertad de prensa” al ser tentáculo de las transnacionales, están condenados a hacer lo que ellas determinan, por estar involucradas en sus estrategias de dominación. Por ello es que no reflexionarán nunca, “estos no tienen patria, sino bolcillos que defender”, nos lo decía con convicción don Marcelo Quiroga Santa Cruz.

Sin que nos informen los medios en “libertad de prensa”, vemos cómo se desploma la economía de los países “desarrollados”: a la cabeza de Estados Unidos, como crece la pobreza y la desocupación, cómo se discrimina a latinos; como también a africanos y gitanos en la Unión Europea. Sus prestigiosas universidades no encuentran otra solución que no sea la de aplicar los Programas de Ajuste Estructural que exigían cumplirlos a los países pobres, todo digitado por los organismos internacionales como el Banco Mundial, FMI y el BID. Esta es una realidad revertida, cuyas víctimas son los trabajadores para salvar el desplome del capitalismo. Lo demás es empeñarse en seguir distorsionando la verdad, y en esa conducta siguen encarrilados quienes profesan la “libertad de prensa”.

La nueva ley contra el racismo, buscará encontrar consensos hasta el cinco de octubre, en una muestra más de la capacidad de los Movimientos Sociales en su exigencia de que ella sea aprobada en consenso para una real aplicación de la misma; es decir, ésta nueva ley debe ser el novedoso instrumento legal que regule la relación entre unos y los otros que contienen sentimientos de racismos y discriminación. De lo contrario, tenderá a nacer muerta. Y en éste Proceso de Cambios históricos, no quepa espacio para el equívoco. Los Movimientos Sociales sin conducción política no tienen patrón ni sector que la regente a su antojo. Este pequeño gran detalle no lo olvidamos en ningún momento quienes contribuimos con el actual proceso desde donde pudimos.

Es justo reconocer las honrosas excepciones en la difícil y comprometedora labor de los periodistas y trabajadores de la prensa, que pese a todo tienen consciencia crítica de nuestra realidad. Una labor con ética, que más pronto que tarde debe proliferar para bien de todos. Es oportuno que el gobierno fomente la creación de medios de comunicación identificados con el Proceso de Cambios, para periodistas con ética, para que orienten con la verdad y sólo con la verdad. Y se conviertan en celosos vigías de lo que se debe y no se debe hacer con la cosa del Estado Plurinacional. Deberían ser los abanderados de la Ley “Marcelo Quiroga Santa Cruz”, para ello es imprescindible que cambien de mentalidad, lo más pronto posible.

¡SIN LA PRENSA NO PERDEMOS NADA! ¡MEJOR SIN ELLOS, SON UN PELIGRO! EL PROCESO DEBE AVANZAR SIN BASILAR, PESE A LA ADVERSIDAD.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-30-Septiembre-2010

[1] Eduardo de Guzmán: “The Goebbels Diaries”, Plaza y Janés, S.A., Editores, Barcelona España, 1975, Pág.23.

[2]Eduardo McBride Q.: “La ética en la prensa”, voltairenet.org, del 23 de septiembre de 2010.