Después de la caída y desaparición de la URSS y el consecuente ajuste del mapamundo geopolítico mundial, la hegemonía de Estados Unidos en tierra latinoamericana ha sido puesta en discusión. La supremacia USA actualmente es sólo militar. En esta perspectiva, son los mismos “latinos” que están experimentando una nueva autonomía del País del Norte y buscan nuevos aliados. El espacio dejado libre por Estados Unidos, el cual Europa no ha sabido aprovechar y la siguiente crisis económica han dejado un espacio para la cooperación entre los países emergentes creando nuevas relaciones y nuevos intercambios comerciales. En otras palabras, la crisis de los países ricos ha sido una oportunidad para los países emergentes responsables del 60% del incremento mundial.

El crecimiento de China, Brasil e India y la crisis económica mundial forman parte de un lento proceso de reequilibrio entre las fuerzas económicas, financieras y tecnológicas del mundo entero. En este contexto, América Latina es un continente particularmente atractivo porque tiene una buena economía por su enorme potencial de recursos naturales. No es una casualidad que China haya entablado negociaciones con “partners” del continente sudamericano.

Si Rusia vende armas y hace acuerdos en el campo de la energía y de la tecnología, Pekin va a Sud América por productos como la soya (en gran parte transgenica), cobre y hierro. El enorme crecimiento económico de China, ha generado una demanda extraordinaria de materias primas que Pekin busca en Africa (minerales, energía) y en América Latina. En un documento de 2008, por vez primera el gobierno chino individua abiertemente en el Sur del Continente americano un objetivo estratégico. “Es una parte importante del mundo en vía de desarrollo que ofrece buenas oportunidades, registrando una cifra récord de intercambios comerciales”, se lee en el documento. La negociaciones de libre comercio han avanzado paulatinamente y cada día estos intercambios económicos son más estrechos.

El resultado es de muchos ceros. El volumen de los intercambios económicos chinos en Sudamérica en 2000 llegaba a los 10.000 mil millones de dólares, en 2007 superaba los 107 mil millones, cifra que supone un incremento del casi 47% frente al anterior año, superando por primera vez la barrera de los cien mil millones de dólares, con la promesa de aumentar aún más. Las exportaciones chinas alcanzaron los 42 mil millones de dólares, mientras que las importaciones procedentes de América Latina crecieron de un 46% para llegar a los 41 mil millones de dólares.

También Rusia tiene acuerdos comerciales y alianzas militares con países del área centro-sud americana, sobre todo con gobiernos de inspiración izquierdista que desean independizarse de su otrora socio comercial, económico y político, Estados Unidos. Estos países ofrecen a Rusia sus recursos naturales. El Jefe de Estado boliviano en su última visita a Moscú ha firmado acuerdos con el consorcio Gazprom para la exploración de nuevos yacimientos de gas. Se trata, en concreto de labores de prospección en tres bloques situados en el sureste de Bolivia con reservas de gas potenciales de hasta 300.000 milones de metros cúbicos. Igualmente se ha hablado de la posibilidad de captar inversiones para crear en Bolivia una industria de acumuladores de litio, metal no pesado ni contaminante del que el país posee la mitad de las reservas mundiales.

Según datos del Miniasterio de Relaciones Exteriores ruso, el intercambio comercial entre Rusia y América Latina se incrementa anualmente entre 25 y 30%.