(PL y Bolpress).- A finales de este año estará listo en su primera etapa el Centro de Estudios Avanzados de Cuba (CEAC), que se dedicará a la investigación en nanotecnologías, desde la producción de materiales hasta las aplicaciones esenciales en los campos de la energía, el medio ambiente y sobre todo la salud.

La nanotecnología constituirá la segunda Revolución Industrial en el Siglo XXI. Numerosos son los pronósticos acerca de la utilidad de la nanotecnologia para el bienestar de la Humanidad, ya sea en el campo de la medicina, de la industria y otras inimaginables aplicaciones.

La nanotecnologia podría ser definida como “el estudio, diseño, creación, síntesis en manipulación y aplicación de materiales, aparatos y sistemas funcionales a través del control de la materia a nano escala (de átomos) y la explotación de fenómenos y propiedades de la materia a nano escala”.

Fue Richard Feynman, considerado el padre de la nanociencia y Premio Nóbel de Física, el que propuso fabricar productos a base de un reordenamiento de átomos y moléculas. Este científico también vaticinó que los ordenadores, “trabajando con átomos individuales, podrían consumir poquísima energía y conseguir velocidades asombrosas”; desde entonces el mundo de la innovación tecnológica se ha ido transformado sensiblemente.

Eric Drexler hizo notables aportes a la nanotecnologia molecular, es decir la construcción de nanomáquinas hechas de átomos y que son capaces, ellas mismas, de construir otros componentes moleculares. Drexler en su libro Engines of Creation, publicado en 1986, ya “introdujo promesas y peligros de la manipulación molecular”.

El gobierno cubano apuesta por la nanotecnología como un área trascendente para ser competitivos y alcanzar un futuro desarrollo sostenible basado en las producciones intelectuales, aseveró el asesor científico del Consejo de Estado de Cuba Fidel Castro Díaz-Balart, en la sesión inaugural del Tercer Seminario Internacional sobre Nanociencias y Nanotecnologías que sesiona La Habana.

La nanotecnología se refiere a la capacidad de lograr entender cómo es que los átomos funcionan entre sí, y poder llegar a controlar la materia al nivel de los átomos individuales, explicó el Premio Nobel de Física 2004 David Gross, que participa en el Seminario Internacional junto al Nobel de Física Zhores Alfiorov (2000) y a otras destacadas personalidades.

Gross destacó la importancia de la nanotecnología y las nanociencias, así como su potencial para la futura curación de muchas enfermedades. Esto nos dará un control potencial que se puede utilizar para todo tipo de cosas, muchas de las cuales ni siquiera soñamos todavía, aseveró.

La nanotecnología y las nanociencias son una rama de la ciencia y la tecnología determinantes en el presente siglo, y se convertirán en la nueva ola tecnológica, que abordará todos los aspectos de la economía, industria, sociedad, dijo Castro Díaz-Balart.

En el seminario está prevista la realización de un taller Cuba-Brasil, donde se abordarán diversos proyectos, y otros temas como, la nanoseguridad y nanotoxicologia, en los que hay elementos regulatorios que se deben tener en cuenta.

Avances de Cuba en el campo de la nanociencias

El desarrollo educacional, cultural y científico alcanzado en Cuba en los últimos 50 años permitió a la nación adentrarse de manera natural en la nanotecnología y la nanociencias, aseguró Castro Díaz-Balart.

Una muestra fehaciente de lo que se ha hecho en la isla son los resultados obtenidos en la biotecnología e industria farmacéutica, donde muchas de las técnicas y métodos científicos que se emplean son asimilados y desarrollados por los investigadores cubanos.

Hay nuevas vacunas en perspectivas vinculadas a los anticuerpos monoclonales, medicamentos como el Heberprot, único de su tipo para el tratamiento de las úlceras del pie diabético, los que en un futuro se adentrarán en métodos nano, para nuevas formulaciones.

El Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos de Cuba (CIDEM) trabaja en importantes líneas de diseño de fármacos de acción sostenida a escala nanotecnológica, aseguró su directora Marlene Porto Verdecia.

La institución también investiga en aplicaciones que buscan lograr medicamentos con una ubicuidad biológica mejor, compuestos más estables, con mayor efectividad y seguridad para el paciente.

Los expertos del CIDEM se empeñan en concebir los llamados fármacos diana, de uso particular en el cáncer, los que al ser introducidos en el organismo actuarían de manera directa y exclusiva en el lugar donde se quiera obtener el efecto terapéutico.

El Centro de Inmunoensayo trabaja con el sistema SUMA y poco a poco en sus tecnologías de pesquisaje para cáncer de próstata y otras enfermedades estará usando técnicas en esa escala.

El doctor Miguel Ángel García, del Centro de Inmunoensayo, explicó un novedoso procedimiento que se lleva a cabo en este complejo, el cual también está basado en los principios de la nanotecnología. El mismo permite, a partir de una muestra de sangre del paciente, hacer un multianálisis y detectar cinco enfermedades infecciosas diferentes. Tal resultado representa un ahorro considerable de reactivos, mayor confiabilidad y rapidez en el diagnóstico.

También en menor medida ya hay estudios realizados en el marco universitario, sobre materiales, empleo de pinzas quánticas dentro de la investigación del láser.

Entre los objetivos del nuevo CEAC, destacó Castro Díaz-Balart, están la necesidad de mejorar la investigación básica y aplicada, incrementar los conocimientos y habilidades profesionales y establecer plataformas tecnológicas habilitantes, con potencialidades de lograr productos de manufactura avanzada.

Para ello, la infraestructura se debe focalizar en cuatro áreas principales: el desarrollo de los recursos humanos; estimular la innovación, incubación y transferencia de tecnología al tejido empresarial, y establecer los recursos de colaboración y redes. Cuba se uniría entonces hacia los años 2015-2020 a las naciones líderes en ese campo en la región, dijo Castro Díaz-Balart.

El centro estará abierto para científicos y académicos de diferentes rincones de la Tierra, en particular de la región Latinoamericana, favoreciendo la integración interdisciplinaria y poniendo a disposición de la colaboración internacional el marco apropiado.

También potenciará la participación de las entidades e instituciones nacionales que participen en el Programa coordinado en este campo y el impacto esperado cuando inicie sus operaciones.

Los Chembots: ¿Ejército Biónico?

Ya se tienen noticias de que la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Defensa (DARPA), de Estados Unidos, ha encargado a la Universidad de Tufts, una de las instituciones más antiguas de Boston, “el desarrollo de nano-soldados que se construirán con biomateriales y cuya estructura de funcionamiento estarán basados en la biomecánica de las orugas”, parecidas a las del tabaco (Manduca sexta).

Estos soldaditos biónicos, conocidos como chembots (Robot Químicos) podrán introducirse en edificios enemigos a través de una rendija bajo las puertas, un conducto para los cables, un agujero en un muro, todos con dimensiones más pequeñas que los “soldaditos”, dada su estructura gelatinosa que le da una extrema flexibilidad.

También estos chembots tendrán la posibilidad de desplazarse largas distancias y hasta trepar árboles. Una vez en el campo enemigo, se podrán metamorfosear y aumentar su tamaño diez veces, a la vez que adquirir una consistencia sólida, imprescindible para realizar su labor.

Según la información recopilada, estos engendros biónicos, para el mal, una vez cumplida su misión en el campo de batalla se pueden autodestruir y biodegradarse totalmente.

En el proyecto encomendado por la DARPA a la Universidad de Tufts, para el desarrollo de los chembots intervienen numerosos científicos de varias especialidades y áreas de investigación avanzada: de neurociencias, ingeniería genética, bioingeniería de tejidos, robótica y otros.

En lugar de concebir los chembots para el bienestar del hombre, la DARPA, como casi todo lo que se genera por esas mentes de la guerra en Estados Unidos, los utilizarán para algo muy distinto: su ejército biónico.

Con información de Germán Fernández, Colaborador de Prensa Latina.