La Factoría más importante de Sucre, “si supiera Hablar”: contaría las historias que harían llorar de bronca a los más, y de alegría a los menos que la usufructuaron en los términos más inescrupulosos que uno pudiera imaginar.

La condiciones de país pobre, atrasado y dependiente, se debe a factores externos, evidentemente, pero, para desgracia de los bolivianos y de los chuquisaqueños en particular; esas condiciones vergonzantes se mantienen, debido a conductas desleales y a la baja calidad ética de sus representantes neoliberales, de los “profesionales inmorales” que administraron la cosa pública para intereses de élite, de grupos partidarios y de familias.

Estos señores pitucos que se llenaron la boca con estar al servicio del pueblo chuquisaqueño en su conjunto, nos legaron una pésima enseñanza: “Amar a la tierra que los vio nacer, con las uñas y no con el corazón”. Hoy eso cambia por fortuna para bien de todos quienes amamos de verdad a esta acogedora tierra. Ello hace que la mirada celosa de todo un pueblo se desplace en la perspectiva de un nuevo y mejor destino para FANCESA. Todo, gracias a la decisión de un gobierno que revierte las acciones de SOBOCE a favor de todos los chuquisaqueños en su gobernación, antes la Prefectura Departamental.

Cuántos de nosotros habremos esperado este momento, con luchas improductivas para sumirnos en la impotencia de lograr lo que ahora es una gran realidad. Muchos, muchísimos: el Comité Cívico de la Capital de la República, CICABOL (inexplicablemente eclipsado, haciendo lo que no hicieron por Sucre), la Central Obrera Departamental, COD, la Federación Sindical de Campesinos y Pueblos Originarios de Chuquisaca, FSUTCPOCH, La Federación de Chóferes y el Transporte Pesado de Chuquisaca, y también, por entonces la única Federación de Juntas Vecinales, FEDJUVE (que fue dividida), los pobres y los trabajadores en su conjunto, que además estuvieron apoyando los Movimientos Sociales del “Heroico Octubre del 2003” en la estrategia de la recuperación del derecho propietario del Estado sobre los Hidrocarburos.

Veamos algunos indicadores para ver cuánta razón nos asiste para el regocijo:

1) Samuel Doria Medina fue Ministro de Planeamiento del gobierno de Jaime Paz Zamora (1989-1993), en ese periodo de gobierno se presentó la oportunidad de “comprar la deuda externa”; que dicho sea de paso, fue el lastre económico más perverso que nos legó el cruel gobierno dictatorial de Hugo Banzer Suárez; aliado del gobierno de Paz Zamora.

Con ese motivo, se creó la consultora CAC que le defraudó alrededor de 1,2 millones de dólares a FANCESA, a vista y paciencia de sus representantes regionales, donde sólo la COD tuvo el valor de denunciar públicamente ese delito. Después de muchos años de un proceso judicial muy “difícil”, los “culpables” están en la cárcel cumpliendo su condena recientemente. Pero los verdaderos autores intelectuales, los que tramaron el delito, están forrados de dinero en alguna parte escondidos, o confabulando contra el Proceso de Cambios, o donde sólo los millonarios veranean. A quienes tendría que llegarles todo el peso de la Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz de manera ejemplarizadora, para que todos los bolivianos comprendan que, el peor delito en la administración pública, es robarle al Estado.

A posterior y raudamente Doria Medina aparecería publicitado mediáticamente como el “Barón del Cemento” con SOBOCE de Viacha en La Paz. Una magia inexplicable y difícil de digerir.

2) En las postrimerías del Gobierno Neoliberal de Jaime Paz Zamora, cuando se emprendió la ola de privatizaciones con la Ley No.1330 del 24 de abril de 1992, se tenía apuntado entre otras propiedades del Estado, a FANCESA. Para evitarlo, solamente la Universidad se movilizó apoyada por organizaciones sociales como la COD de Chuquisaca. Actuaron alentando el hecho, el Prefecto de entonces y el alcalde de Sucre. Dentro de ese clima confuso y mediático de que: convenía vender las acciones y que con esos recursos se “apalancaría” para desarrollar el departamento multiplicándolos por tres, etc., etc.; por otra parte y no sin razón, se sostenían que no convenía entregar las acciones de la prefectura a una de las principales competidoras de FANCESA, y que se la iba postergar en su desarrollo.

Las versiones “persuasivas” cayeron en saco roto, no hubo “apalancamiento” y se esfumaron sin rastro alguno 13 millones de dólares en nombre de Ruta Diagonal “Jaime Mendoza”, y las susceptibilidades son las que se mostraron en la realidad, tardaron tanto con la V Ampliación de FANCESA, como si no se supiera que ello implicaba ganar mercado con producción competitiva.

3) Contra viento y marea, más pudo las componendas político-partidarias que la negativa de todo un pueblo a través de sus organizaciones. Nada fuera eso, si el proceso de adjudicación de las codiciadas acciones de la Prefectura en FANCESA hubieran estado dentro del marco de la transparencia y la legalidad de rigor para el caso.

Lo cierto es que se rompió la norma y los procedimientos para adjudicar tales acciones (33,34%), por cuyo concepto, su cancelación de los 26 millones dólares no fue en los términos que correspondía hacérselo oportunamente. Todo bien para Samuel Doria Medina representando a SOBOCE, en desmedro de los intereses de Chuquisaca y la postergación del Desarrollo de FANCESA. Esa es la realidad.

La factoría en calidad de Empresa Privada, por una ley muy especial para “agilizar su desarrollo y diversificación”, quedaron en saco roto, sólo sirvió para que no se tenga posibilidad de fiscalización alguna. Y hasta ahora, no se comprende cómo la Contraloría General de la República no llegó con sus auditorías, siendo que FANCESA, desde entonces, aún contaba con participación mayoritaria del Estado a través de la Universidad y la Alcaldía de Sucre (33,33% por cada quien).

4) Para colmo de males, Samuel Doria Medina, representante de SOBOCE y Presidente del Directorio en FANCESA, muy hábil para los “negocios”, logró persuadir a la “representación” de la Universidad para que se suscriba un contrato ilegal y lesivo a los intereses de la Alcaldía, tal cual lo señalara la instancia judicial correspondiente. Ello, increíblemente tardó tanto que parecía no interesarle a quienes eran responsables de la gestión de la Alcaldía de Sucre. Pese a la ilegalidad del contrato que otorgaba potestad absoluta en la administración de FANCESA por SOBOCE, se volvió a cometer el mismo “error” en el reciente pasado a la nueva gestión del Rectorado de la Universidad.

5) En la perspectiva de desarrollar FANCESA (sin agilizar su V Ampliación) y diversificar su producción se compró CONCRETEC, en un precio casi duplicado al de su valor real, según denuncia de los representantes del Transporte Pesado de esos momentos. La compra venta se lo realizó sin autorización del H. Consejo Universitario de San Francisco Xavier, ni del H. Consejo Municipal de Sucre. Se cancelo con una agilidad increíble, sin tener el inventario oportuno de rigor sobre lo comprado.

No es que las organizaciones representativas de Chuquisaca a la cabeza del CICABOL, se hubieran opuesto a la diversificación productiva de FANCESA, todo lo contrario, se exigía transparencia y respeto a las normas de rigor. Porque comprendíamos que, con los 4,5 millones de dólares pagados por CONCRETC, se podía comprar otra tecnología más moderna y nueva para que produzca más y mejor competitivamente.

Paradójicamente, SOBOCE, la principal competidora de FANCESA, para copar mercado, se hacía de la Cementera de Sebaruyo en Oruro y El Puente en Tarija, una estrategia de oferta mejorando por el norte y para el sud del país para la “Ruta de Los Libertadores”.

FANCESA, condenada a subvencionar con su producción la irresponsable e ilícita adjudicación a Alfa Sudamerica con el tramo Puente Arce- Puente Sacramento, hasta hoy inconcluso. Producción para salvar la supuesta quiebra de la empresa en la que se encontraban correligionarios de Samuel Doria Medina.

6) Lo peor: no sólo FANCESA proveía clinquer o materia prima para la molinera de Samuel Doria Medina, SOBOCE, en Warnes, el extremo fue que se los descubrió “contrabandeando” embases para la “producción” de cemento que no era propio; sino que se la intentó comprar tozudamente por un valor entre 12 y 16 millones de dólares, cuando su valor en libros estaba al rededor de los tres millones de dólares. Además, las recomendaciones de expertos en la materia, sostenían que, en el negocio del cemento estaba prohibido comprar tecnología usada.

Menos mal, las organizaciones movilizadas de Sucre evitaron tremenda osadía.

No conformes con ese propósito, el directorio de FANCESA tomó la decisión de emprender una “fusión” con SOBOCE, supuestamente para capitalizarla y modernizarla. Pese a la emisión de bonos con el mismo propósito y de tener aproximadamente 15 millones de dólares en la banca de libre disponibilidad (desde antes de que fuera copropietaria de FANCESA, SOBOCE), que le daban solvencia para contraer empréstitos para comenzar y culminar con la V Ampliación de la Factoría Chuquisaqueña, sin necesidad de vender las acciones de la Prefectura en FANCESA. La estrategia de SOBOCE era hacerse de mayoría accionaria en desmedro de las copropietarias del Estado, Universidad y la Alcaldía de Sucre.

7) Sabemos de los riesgos a los que nos sometemos con lo que afirmamos líneas arriba, ya pasamos por ello. Pero no nos toleraríamos siendo cómplices con nuestro silencio a lo que hicieron con FANCESA. En todo caso, una auditoria técnica, económica y financiera de la Factoría, establecería los grados de responsabilidad de quienes administraron FANCESA. Saber ¿cuánto establecía el Diseño Final de la V Ampliación y cuanto se gastó en ese propósito?, ¿por qué tardó tanto respecto a lo establecido en el Diseño Final, y cuanto perjuicio le significó este gran detalle al desarrollo de FANCESA y los intereses de la Universidad y la Alcaldía de Sucre?.

Los chuquisaqueños, el Gobierno y el Gobernador de Chuquisaca, no deberían tener temor alguno sobre una posible demanda internacional sobre la reversión de las acciones de SOBOCE a la Gobernación de Chuquisaca. Porque ante cualquier instancia judicial no sabrían como justificar la serie de irregularidades cometidos de principio a fin en lo que fue la participación de SOBOCE en FANCESA.

En el actual Proceso de Cambios, es importante remarcar nuestro respeto a la iniciativa privada, a la empresa privada que arriesga su capital y tecnología en la difícil competencia de mercado. Estamos en contra del robo y el saqueo de la cosa del Estado.

Los sindicatos tienen como principio fundamental no amparar la corrupción de sus afiliados. Los empresarios deberían desarrollarse idónea y honestamente sin robarle al Estado, para que sean creíbles en bien de todos ellos mismos y el desarrollo nacional.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-03-Septiembre-2010