La alianza oficialista PCB-MAS ha tomado el control del XII Congreso de maestros en Cobija y todo indica que retendrá la dirección de la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia. El bloque opositor encabezado por la trotskista URMA venció en el debate político y sus propuestas fueron aprobadas por mayoría en las comisiones educativa y económica.

El lunes de esta semana se inauguró en la ciudad de Cobija el XXII Congreso de la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia (CTEUB) con la participación de más de 190 delegados de sindicatos docentes de todo el país.

El XXII Congreso tiene una enorme importancia política porque elegirá a la nueva Dirección Ejecutiva Nacional (DEN) de la CTEUB que representa a casi 100 mil maestros urbanos y que se constituye en uno de los gremios más combativos e influyentes del país.

La actual DEN de la CTEUB controlada por el Partido Comunista de Bolivia (PCB) en alianza con el MAS organizó el evento sindical con la colaboración directa del gobierno de Evo Morales, que ha usado todo el poder del aparato estatal para asegurar la reelección del frente oficialista en el Congreso de Cobija.

Según el boletín anti-oficialista “Independencia Sindical”, publicado por la trotskista Unión Revolucionaria de Maestros (URMA), el XXII Congreso de la CTEUB es el más “manipulado de la historia”. El gobierno “mete las manos de la manera más cínica”, asegura el dirigente trotskista Miguel Lora Ortuño.

Los delegados de la mayoría de los distritos, sobre todo de los pequeños, fueron nombrados a dedo, evitando las instancias sindicales tradicionales como los congresos y las asambleas. Los representantes de Cochabamba no fueron elegidos por las bases sino por autoridades educativas y hasta por estudiantes de secundaria en un congreso apócrifo.

La alianza PCB-MAS ha logrado acreditar a 110 delegados leales, de los más de 190 que participan en el Congreso cupular de Cobija, muy lejos del control de las bases. El gobierno contrató un avión charter para trasladar a sus soldados y reparte favores, dádivas, prebendas y ayudas económicas para mantenerlos leales.

El “aparato” oficialista no se aglutina en torno a ideas o principios, sino a prebendas personales, y prostituyen a los dirigentes jóvenes con generosos viáticos y pasajes de retorno en avión, denuncian los trotskistas.

Delegados que inicialmente se autoproclamaban “independientes” y que querían cambiar totalmente la actual dirección de la CTEUB, cumpliendo el “mandato” de sus bases, rápidamente cambiaron de posición y terminaron votando por el oficialismo. Casi todos los miembros del presídium, con excepción del representante de Uyuni, son elementos identificados con la camarilla oficialista.

El PCB y el MAS lograron articular un “aparato” o una “camarilla” con el objetivo principal de controlar burocráticamente el Congreso y elegir hasta el viernes una nueva DEN totalmente oficialista, sin discutir los problemas fundamentales del magisterio, explica el secretario ejecutivo de la Federación de Maestros Urbanos de La Paz José Luis Álvarez, líder del frente opositor en el Congreso.

De manera deliberada, el oficialismo retrasó el inicio del Congreso y perdió el lunes y martes en tareas administrativas. Su estrategia es clara: día que pasa los delegados se quedan con bolsillos vacíos, dependen cada vez más de las ayudas económicas y se amarrarán mucho más a la alianza PCB-MAS.

Polarización

Dos frentes polarizan la discusión ideológica en el evento sindical, la alianza oficialista PCB-MAS y la trotskista URMA encabezada por las Federaciones de maestros urbanos de La Paz y Oruro, apoyadas por las delegaciones de Potosí, Sucre, Uyuni y de otros distritos.

El PCB expresa la política oficialista y sostiene que el gobierno “popular, progresista y patriótico” de Evo Morales puede cumplir un programa de reformas que humanicen y democraticen al capitalismo, para luego avanzar hacia el socialismo. En su criterio, el “proceso de cambio” no es sólo patrimonio del gobierno sino de todo el pueblo boliviano, y también de los maestros, y por tanto es obligación de todos apuntalarlo, apoyando todo lo bueno y criticando lo malo.

El bloque opositor choca frontalmente contra el gobierno burgués supuestamente porque mantiene la política neoliberal antiobrera. Se estima que los delegados antioficialistas suman 75, de los cuales 50 son de URMA, la única oposición que aglutina al bloque opositor, señala el líder trotskista Lora Ortuño.

La nueva Constitución postula la existencia “armónica y complementaria” de la gran propiedad privada, las transnacionales, los latifundistas, la pequeña propiedad privada de la clase media urbana, las formas de propiedad comunal y la propiedad estatal. Sin embargo, en el capitalismo cobra preeminencia la gran propiedad privada, afirman los maestros de oposición.

Por esa razón, el gobierno del MAS, lejos de postular la expulsión de las transnacionales, termina como socio de ellas en los sectores estratégicos de la economía, condenado a desarrollar una política burguesa.

El bloque opositor liderado por URMA denuncia que el gobierno de Morales está empeñado en destruir los sindicatos, entre ellos la federación de cocaleros de Chapare. Evo dice que la “independencia sindical” es un valor importado del extranjero y por eso cambió los estatutos del gremio cocalero. Ahora el gobierno busca convertir a ese sindicato en una “empresa productiva”.

Muchos delegados piensan que llegó la hora de echar a los dirigentes serviles que convirtieron a la Confederación en un furgón de cola del gobierno; consideran necesario conformar una Confederación antioficialista y combativa capaz de resistir la próxima arremetida gubernamental para imponer las “bárbaras” leyes de pensiones, de educación y el nuevo código laboral.

¿Quiénes deben asumir la dirección? Algunas capas de dirigentes todavía ilusionados por el “proceso de cambio” admiten que el PCB está en decadencia, pero no se animan a votar por URMA porque es una tendencia “demasiado radical”.

El oficialismo se debilita

Hace rato que el PCB dejó de ser un partido para convertirse en un clan de mercenarios cuya única función es frenar las luchas del magisterio y poner el sindicato a disposición del gobierno, afirma Lora.

Los mal llamados comunistas que traicionan las movilizaciones de las bases desde hace varios años han perdido credibilidad y legitimidad, al punto que en varias asambleas, consejos y congresos regionales se propuso suspender los aportes sindicales a la Confederación controlada por la camarilla.

Federico Pinaya, Jorge Baldivieso y otros dirigentes estalinistas de la Confederación tejieron una red en base a prebendas y privilegios en el manejo sindical, como por ejemplo el acceso a cargos en el aparato estatal y en la administración escolar; pero ahora ven desmoronarse su aparato en medio de álgidas disputas fraccionales.

Los estalinistas no pelean por principios o ideas políticas sino por las “deslealtades” de algunos miembros que cometen el delito de pensar, hablar libremente u organizar fracciones o tendencias. En los últimos días, el PCB expulsó a Fermín Valencia por “infringir normas estatutarias, incurrir en actos de indisciplina, desobedecer a disposiciones partidarias, por ejercitar actividades fraccionales y por degeneración ideológica”.

Los dirigentes de la CTEUB saliente no presentaron informes escritos al Congreso, como establece la norma, sino elucubraciones “orales” fantasiosas y anecdóticas. El indefendible informe fue criticado en la plenaria y el aparato oficialista quedó aislado.

El oficialismo fue duramente golpeado en los debates de las diferentes comisiones de trabajo, donde las bases analizan críticamente la ley de pensiones y la reforma educativa. Sólo los más obsecuentes militantes del PCB y del oficialismo defienden el “proceso de de cambio” y la ley “Siñani – Pérez”.

En la comisión política controlada por el oficialismo quedó al desnudo la inconsistencia teórica de los documentos presentados por el MAS y el PCB. Finalmente fue aprobado por mayoría el documento del PCB y por minoría el texto de la trotskista Federación de La Paz.

En la comisión educativa se desentrañó el contenido ideológico y político de la propuesta oficialista, y se aprobó por mayoría el documento trotskista que rechaza el proyecto “Siñani – Pérez”.

En la comisión social se plantearon dos posiciones opuestas. El “aparato” oficialista dice abiertamente que es imposible lograr una renta equivalente al 100% del sueldo del trabajador activo. El magisterio paceño, junto a otras federaciones del interior, plantea generalizar una posición obrera respecto a la seguridad social.

El documento trotskista reclama una renta transitoria de por lo menos el equivalente al 100 % del sueldo del trabajador activo. Explica que la renta es un sueldo diferido para el trabajador de la tercera edad, que debe ser pagado íntegramente por el Estado en el caso del magisterio y por el patrón en las empresas privadas.

La comisión social resolvió luchar por una renta que fluctúe entre el 70 y el 100% del sueldo del trabajador activo, aumentar el aporte patronal del 3 al 5 % y crear el aporte estatal del 1.5 %.

La comisión económica adoptó por mayoría el documento de la Federación de La Paz que ratifica la lucha por un sueldo que cubra todas las necesidades de la canasta familiar. La comisión constató que el magisterio se debate en una profunda miseria, sobre todo en las regiones donde el costo de vida es demasiado alto, como Cobija y otras capitales del oriente boliviano.