¿Brilla?, ¡que brille!

Carlos F Toranzos

septiembre 2, 2010Publicado el: 3 min. + -

Todavía no es su día sin embargo en su mes ya le han corregido lo que por años hemos cantado. Que brilla era siempre la broma porque la naturaleza se hacía la burla, lloviznaba!!! Ahora que brille es otra cosa, es decir que ojala lo haga, es decir no nos comprometemos y es decir el subjuntivo más bueno de quizá que sí quizá que no. Aplauso para los que han puesto la letra en su matíz original. Una cosa es que brilla y otra que brille, el brilla es un hecho claramente establecido que brille puede incluso ser el imperativo de que si no lo hace, ya verá el sol además en tercera persona porque nosotros los k´hochalas no nos vamos tuteando a cualquiera. Debemos mantener las formas y esas al referirse al sol, señor sol para nosotros, no son nimiedades. Son como dijera Unamuno: ‘la razón misma del ser’.

Una vez aclarado este detalle de si brillamos o no, me ha alegrado tanto, tantísimo es la verdad; el regalo del ministro Coca, un mil y algo de dólares, no es poco, mucha platita para hacer mil cosas. Entre las que cuentan, claro está, la modernización de los puestos de mercado de la Cancha. La oferta de mesas plegables para todos los comerciantes que vendan productos alimenticios, llámese fruta, chuchusmutti o maní y carnes o pescado todo lo que vaya a la boca deberá ir sobre pulcros mantelitos. La modernización de los mingitorios que más que mingi son hediongitorios donde hacer pipí de urgencia es peor que entrar en el purgatorio con los humores más nauseabundos de la tierra.

El nuevo alcalde y el gobernador se han puesto de acuerdo en abrir guarderías para todas las madres que se ven obligadas a vender cositas para ganar un pesito con sus wawitas que están totalmente abandonadas a su suerte. Estas guarderías costarán solo un precio nominal y estarán abiertas desde las seis de la mañana, hora que se empiezan a instalar los puestos, hasta las 6 de la tarde hora en que se levantan los puestos. Las madres dejarán a sus retoños con la absoluta certeza de que serán atendidas por profesionales del cuidado de bebes, parvularias calificadas, y que las comidas que reciban estarán bajo el escrutinio de madres y padres.

Y al fin se han puesto de acuerdo a que el pan se venda por peso y no por unidad, al fin ha quedado claro que el pesar la masa es una trampa y vender el pan a peso elimina la corrupción en lo más elemental. El pan. Por peso el comprador determina las unidades y no el inspector a quien su compadre le ha podido dar una chichita.

Todo esto dice que ya esta pasando. Viva Cochabamba con su “brille el sol”. Ahora con todos estos avances -parecen poco pero son fundamentales- Hay que decir que el sol SÍ, brilla en la tierra del Tunari.

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