El teniente Coronel Moisés Juan Ramírez Regis, responsable de la seguridad de la Planta de Senkata durante la insurrección popular de 2003, confirmó que en las labores de resguardo militar se utilizaban armas reglamentarias: los oficiales portaban pistolas y los soldados fusiles FAL con 20 proyectiles cada uno, los primeros cinco de goma y el resto de metal. Ramírez testificó ante el Tribunal de Sentencia de la Corte Suprema que atiende el caso denominado “Octubre Negro”.

El militar, que fue presentado como testigo de cargo de la Fiscalía General, informó que recibió la orden de su superior para movilizar desde el cuartel de Viacha hacia la Planta de Senkata a una “batería” conformada por cuatro oficiales y 80 soldados armados con fusiles calibre 7.62 milímetros.

Reveló que ante cualquier contingencia tenían una reserva de municiones letales en tres cajas selladas, cada una con 1000 cartuchos, pero que no fueron necesarias pues no hubo ningún enfrentamiento con la población, y tampoco bajas ni heridos.

“Sabia que había una situación de emergencia en el país, pero nunca el gobierno declaró estado de emergencia”, comentó el uniformado.

Por su parte, el ex ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos Armando Saavedra Bruno, confirmó que en aquella temporada de conflicto social el gabinete de Ministros estaba consciente de que había una situación de emergencia en el país; sin embargo el ex Presidente ni siquiera habló de la necesidad de declarar a Bolivia en estado de emergencia.

Bruno dijo que durante los conflictos él atendía varios compromisos internacionales en el extranjero. Recordó que el Gabinete se reunía todos los días en la Residencia Presidencial, sin embargo no se tomaban decisiones contundentes para desinflar los conflictos, sobretodo en El Alto.

Recordó que el gobierno firmó un decreto supremo por el cual se autorizaba el traslado de combustible desde Senkata a La Paz, pero que no parecía un problema extremo. “Sabía que había conmoción interna, pero no se había declarado a Bolivia en estado de emergencia”, insistió el ex ministro.